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3 de noviembre de 2013
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Javier Vázquez pasa la página del béisbol

Ahora está de lleno con la modalidad del Crossfit. Vídeo

 

Por Carlos Rosa Rosa / crosa@elnuevodia.com

Semanalmente, Vázquez visita varias veces el box de su ciudad natal para trabajar bajo la supervisión del entrenador Francis Torres.(tony.zayas@gfrmedia.com)

Ponce - Javier Vázquez salió de un ‘box’ para entrar a otro.

Solo que este box es diferente al anterior. Estéticamente no tiene ningún parecido al box de lanzar (montículo) que él visitó por 14 temporadas en el mejor béisbol del mundo.

Es un espacio cerrado sin casi ventilación. No hay tierra, sino una alfombra verde y pedazos de goma rodeado por aparatos rústicos. Pero dentro de él, Vázquez siente parte de las sensaciones que experimentó en los 30 montículos que pisó en las Mayores. Hay adrenalina, cansancio, esfuerzo y sudor.

El box es como le llaman al gimnasio donde practican Crossfit, una modalidad de ejercicios bien intensa y dinámica.

Y semanalmente, Vázquez visita varias veces el box de su ciudad natal para trabajar bajo la supervisión del entrenador Francis Torres. Allí, él salta sobre cajas, hala una gruesa soga, levanta pesas, entre otros ejercicios. El Crossfit se ha convertido en la nueva pasión del exserpentinero. Y él dice que lo hace simplemente para mantener un estilo de vida saludable.

Javier Vázquez entrena fuerte

Asegura que no hay intención de regresar al otro box, al que subió por última vez en enero de este año como refuerzo de los Criollos de Caguas en la postemporada. El derecho lanzó en la liga invernal como preparación para el Clásico Mundial, después de anunciar su retiro al finalizar la temporada del 2011. Su ilusión de representar a Puerto Rico se esfumó por una lesión en un rodilla. Así que desde ese momento, el béisbol pasó a un segundo plano, afirma Vázquez, de 37 años.

Sin los problemas de otros atletas, el lanzador boricua con más ponches en la historia de las Mayores y segundo en victorias ha logrado pasar la página y establecer una rutina de vida, que tiene como prioridad su familia, integrada por su esposa Kamille y sus hijos Kamila (10 años), Javier (9 años) y Kariana (5 años).

El Nuevo Día entrevistó a Vázquez, tras una rutina de Crossfit, para conocer un poco de su nueva etapa personal y familiar alejado del béisbol.

END: Cualquiera que te ve entrenar aquí pensaría que estás trabajando para volver al montículo. ¿Habrá un regreso?

JV: “Es verdad, pero no me estoy preparando para eso. Ya el béisbol se acabó. Estoy preparándome para la vida; para tener una vida saludable”.

Para esta misma fecha del pasado año estabas preparándote para lanzar en el béisbol invernal con miras al Clásico. Con el inicio de la liga, ¿te ha picado la vena para jugar este año con Ponce?

“No, para nada. El pasado año lo hice para ponerme listo para el Clásico. Después de la operación (en enero) no he pensado en volver a jugar”.

Para muchos atletas esa transición del retiro no ha sido fácil. Incluso, muchos han regresado a jugar. ¿Cómo ha sido tu caso?

“Ha sido fácil. Pienso que cuando Dios te pone algo en la mente y lo tienes claro, lo manejas bien. Estoy bien tranquilo con la decisión”.

Aquí pareces entrenar más fuerte que en tu época de jugador. Incluso, te ves en mejor condición física.

“Siempre entrené duro... fui dedicado. Pero lo que estoy haciendo ahora es algo más fuerte. Trabajó con más peso y muchas repeticiones. Es algo que estoy disfrutando y que me ayuda a sudar un poquito más”.

¿El Crossfit es la nueva pasión en la vida de Javier?

“Creo que sí. Estoy bien envuelto. Es como un reto personal. No me aburre y me mantiene haciendo ejercicio, que es lo que quiero”.

Parece ser la misma filosofía de Carlos Delgado, quien también luce en una mejor condición física.

“Me paso hablando con Carlos, que está bien envuelto en la bicicleta y espero correr algún día con él. A uno le encanta entrenar y me gustaría seguir con una buena condición física, porque uno tiene hijos y quisiera seguir jugando con ellos con el pasar de los años”.

¿En este tiempo has pensado cómo fue tu carrera en las Mayores?

“Siempre digo que fui bien bendecido por la habilidad y los años que Dios me permitió jugar. Fueron 14 años con altas y bajas. Estoy contento con lo que hice, aunque quise haber ganado una Serie Mundial, pero no se pudo”.

Algunos expertos opinan que debes ser considerado el mejor lanzador derecho boricua en la historia. ¿Qué te parece?

“Es un orgullo poder estar nombrado junto a lanzadores que uno siguió o que escuchó grandes cosas. Nunca pensé que lograría tantas cosas, Cogí las cosas día a día. Gocé algunas cosas y sufrí otras”.

¿Cuál gozaste más?

“Hubo varios momentos. Ese primer día que hice el equipo de Montreal fue emocionante... esas primeras victorias y ponches, y el Juego de Estrellas fueron cosas bonitas que pasaron en mi carrera”.

¿Y cuál no gozaste tanto?

“Obviamente, esos dos años con los Yankees. La primera parte de la primera temporada me fue bien, pero después me fue mal. Fue un tiempo fuerte que uno lo sufrió un poco”.

¿Manejar la prensa de Nueva York fue lo más difícil que enfrentaste fuera del terreno?

“Creo que sí. La prensa de Nueva York es difícil y todo el mundo lo sabe. Cuando estás mal, ellos te pisan más todavía y eso es difícil, pero es parte del ambiente y del negocio”.

¿Por qué hay escasez de brazos boricuas en las Mayores?

“La primera razón que me viene a la mente es que en las ligas infantiles y juveniles explotan a los lanzadores. Hay coaches que no son responsables y no cuidan a los nenes. Hay otros que sí y llevan la cantidad de lanzamientos. Pienso que cada padre debe velar por su hijo”.

¿Lo haces con el tuyo?

“Claro que sí. Mi padre lo hizo conmigo, y lo hago con él. Papi nunca dejó que abusaran de mi brazo y funcionó. Hasta cuando firmé en la Doble A (con Juana Díaz) con 17 años, papi estableció un límite de 75 pitcheos”.

Tus hijos están envueltos en los deportes. ¿Llegaron solos o fueron guiados?

“El nene desde los dos años le gusta el béisbol. Se pasaba imitando a los jugadores. Y a la nena queríamos que estuviera en algo. El soccer no le gustó ni el tenis. El voleibol le gustó más y la vea entusiasmada”.

Así que estás a tiempo completo con ellos.

“Por completo. Es una de las cosas por las que no me hace falta el béisbol. Estoy bien ocupado; siete días a la semana. Me lo disfruto mucho, porque esos últimos tres años estuve mucho tiempo solo en las Grandes Ligas y fue dificilísimo. Y ahora ellos están contento que yo esté acá y yo estoy disfrutando todo esto con ellos. Me siento bien contento y bendecido.

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