El occiso recibió más de 25 impactos de bala en todo su cuerpo
Por Maribel Hernández Pérez / Para El Nuevo Día
Lo que
comenzó como una burla, culminó esta madrugada en el asesinato de un guardia de
seguridad frente al bar Tha Jaus, ubicado en la calle Las Marías, de la
urbanización Hyde Park, en Río Piedras. El
incidente se inició en la entrada del negocio cuando llegó el guardia de
seguridad de la compañía Génesis, Juan Alberto Vega Montañez, de 20 años, junto
a tres amigos para jugar billar, y se toparon con un joven, aparentemente ebrio,
que estaba encendiendo un cigarrillo por el filtro. El
sargento Johnny Davis, supervisor de la división de Homicidios, narró que luego
de que Vega Montañez le llamara la atención al joven porque estaba encendiendo
el cigarrillo al revés, éste le dio las gracias por la observación y todos
siguieron hasta el interior del local. El grupo
de amigos de Vega Montañez y el que acompañaba al otro joven coincidieron en el
área de los billares donde comenzaron a jugar uno al lado del otro y el guardia
de seguridad prosiguió con las bromas constantemente, pero les obsequió
pagándoles varias rondas de cerveza. “Juan
sigue con las burlas porque estaban mesa con mesa y les paga una ronda de
cervezas a ellos y empezó a decirle: ‘Pónganse pálidos páguense algo, no seas
maceta'”, detalló el oficial al referirse a varias frases que presuntamente el
occiso les dijo al otro grupo. En medio
de las alegadas burlas, el guardia de seguridad comenzó a reclamarles
insistentemente al grupo de extraños porque eran tacaños, al no pagarle a él y
sus amigos otra ronda de cervezas en reciprocidad por su gesto anterior. Varias
horas más tarde, alrededor de las 3:45 a.m., Vega Montañéz abandonó el lugar
junto a sus amigos y se presume que fue perseguido por el joven que era objeto
de sus mofas, quien lo ultimó de 28 balazos, en el centro de la cabeza, el
rostro, el cuello, los brazos, el tórax, la espalda y las piernas. El
asesino fue descrito como de tez trigueña, delgado y la cara larga. En la
escena se recuperó una veintena de casquillos de calibre .40 y un abastecedor
vacío color negro, marca Glock, con capacidad para 15 balas. Cuando
los agentes llegaron a la escena, ya el negocio estaba cerrado y esta tarde se
hacían gestiones para localizar a los empleados y solicitarles los vídeos de
las cámaras de seguridad en busca de evidencia adicional que ayude al
esclarecimiento del caso. También
se intentaba localizar un vehículo compacto color rojo en el que presuntamente
huyeron el matador y sus compinches. La
pesquisa fue asignada al agente de la División de Homicidios de San Juan Edwin
Torres Arroyo, quien durante el día de hoy realizará entrevistas a los
acompañantes de la víctima y a potenciales testigos.