Victoria Fehr, de Indiana, fue traída por la Fundación Make-A-Wish
Por Gloria Ruiz Kuilan / gruiz@elnuevodia.com
Unas cuantas fotos que mostraban los atributos y la belleza de los lugares turísticos de Puerto Rico motivaron a Victoria Fehr, de 17 años, a optar por llegar hasta aquí como parte del deseo que la fundación Make-A-Wish le cumpliría.
Victoria, residente en el estado de Indiana, nunca había visitado Puerto Rico, pero buscaba un lugar en el trópico para compartir con su familia y aplacar así las tres enfermedades que la aquejan. Desde los dos años y medio de edad, Victoria fue diagnosticada con fibrosis quística, una enfermedad genética que afecta mayormente los pulmones, pero también daña el páncreas, el hígado y el intestino.
Diane Fehr, madre de Victoria, explicó que la enfermedad le produce una mucosidad densa y pegajosa en esos órganos, lo que de manera inmediata le dificulta respirar. Además, le causa infecciones recurrentes. “La expectativa de vida promedio es 37 a 38 años. Hace tres años descubrimos que ella también padece de la enfermedad de Crohn”, dijo su madre.
Posteriormente, dijo Diane, Victoria fue diagnosticada con el “Sweet Syndrome”, enfermedad de la piel que causa fiebre y marcas rojas similares a las de una picada de mosquito.
Pero el paisaje caribeño, las cálidas temperaturas y la hospitalidad innata del puertorriqueño permitieron que Victoria dejara a un lado sus dolencias, aunque fuera momentáneamente.
“Vimos las fotos por Internet y dije: ‘este es el lugar al que quiero ir’”, dijo la adolescente, quien cursa el duodécimo grado y aspira a convertirse en maestra de nivel elemental, sobre cómo escogió a Puerto Rico sin haberlo visitado previamente.
La bahía bioluminiscente de Fajardo resultó ser el lugar que más la cautivó mientras compartió en la Isla con su mamá, su hermana de 21 años y su hermano de 16.
“Fue un poco difícil para mí, pero fue fascinante ver la bioluminicencia”, relató. Su madre explicó que Victoria se cansó de kayaquear y fue necesario que otro kayak la remolcara.
“La gente ha sido muy hospitalaria y la ha ayudado a adaptarse porque Victoria puede cansarse con facilidad y sus extremidades le duelen. La fundación hizo los arreglos para que estuviéramos aquí. Mi hija mayor se casa en el verano próximo así que es la última vez que viajaremos como familia, como estamos actualmente”, sostuvo.
Victoria contó que también pudo visitar el faro de Arecibo, El Morro en el Viejo San Juan y el Observatorio de Arecibo.
La estructura centenaria e histórica de El Morro y la del observatorio la mantuvo muy entusiasmada durante todo el recorrido, dijo la joven.
Sin embargo, no pudo evitar el llanto al pensar cuán difícil es lidiar con una enfermedad para la cual no hay cura. “Lo más difícil para mí es saber que la expectativa de vida -para mí- no es larga. A veces me asusta un poco. Me asusta mucho saber que...”, dijo entre sollozos.
“Es muy difícil, muy difícil. Tengo días más fáciles, amigos y mi familia que me ayuda”, continuó.
“Absolutamente, me encantó. Ha sido una gran experiencia para la que no pensé que sería elegible porque pensé que la organización solo ayudaba a personas con cáncer. Ha sido fantástico estar aquí”, declaró Victoria antes de abandonar la Isla.
Qué es ‘Make-A-Wish’
La Fundación se dedica a conceder los deseos de niños -entre los 2 y 17 años- que padecen de afecciones médicas que ponen en peligro sus vidas. A través de donaciones, la organización intenta cumplir 100 deseos anualmente, que redunden en alegría y esperanza para los participantes.