El méxicano boxeó defensivo buscando meter sus golpes cuando Rubio pausaba su ataque.
Por José Sánchez Fournier / Enviado Especial
SAN ANTONIO - Problemas con la ley y con el peso no detuvieron a Julio César Chávez, hijo, quien retuvo su faja peso medio del Consejo Mundial de Boxeo, venciendo por decisión a Marco Antonio 'Veneno' Rubio.
Chávez le admitió a El Nuevo Día el jueves que tuvo mucha dificultad para bajar a las 160 libras. Además, el pasado 22 de enero fue arrestado por conducir ebrio en Los Ángeles durante el periodo final de su entrenamiento en esa ciudad. Aún así anoche mantuvo un buen ritmo ofensivo para ganar por tarjetas de 118-110, 116-112, y 115-113.
Rubio (53-6-1, 47 nocauts) contó con una minoritaria pero sonora fanaticada en el estadio tejano. Y los animó desde el saque, avanzando con su jab y tiros al cuerpo al sonar la campana. Chávez (45-0-1-1, 31 nocauts) boxeó defensivo, buscando meter sus golpes cuando Rubio pausaba su ataque. Intercambiaron papeles al arrancar el segundo, con Chávez siendo el agresor y acorralando contra el ensogado a su rival en dos ocasiones.
En el tercero, el Junior conectó solido a Rubio con un derechazo a la cara, mientras el Veneno ponía presión. Chávez fue más agresivo en el cuarto y continuaba acumulando asaltos a su favor.
Un gancho de izquierda en el hígado hizo que Rubio se doblegara mientras su rival lo castigaba en una de las esquinas neutrales, en el quinto. Poco después, Rubio conectó un golpe bajo que le costó infracción de un punto. Otro foul a los planos bajos conectado por Rubio detuvo la acción momentáneamente en el sexto, pero no hubo penalidad.
Luego de la pausa, Rubio se tornó en el agresor, pero el hijo de la leyenda boxística mexicana retomó el control al final del round seis.
Rubio ganó un séptimo asalto disputado en el cuerpo a cuerpo y sacudió a su contrario con una izquierda fuerte en la frente.
Chávez abandonó el jab y se fue al 'toma y dame' en el octavo, con éxito. A pesar de sus problemas en el acuartelamiento, no parecía estar quedándose sin energías.
Rubio tambaleó a Chávez con varios golpes en el undécimo, pero Julio César retomó la ofensiva en el asalto más emocionante de la pelea. Luego apretó en el último round, para llevarse la decisión.