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1 de febrero de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Juventud que ‘no ve la vejez’

El asesinato de Zamil Beltrán ejemplifica esa trágica realidad. Vídeos y fotos

Por Daniel Rivera Vargas / drivera2@elnuevodia.com

LARES –  Al final de una estrecha vereda en la barriada Anón está la casa de madera donde vivía Zamil Beltrán Acevedo, estudiante y madre soltera de 17 años de edad,   cuyo cuerpo sin vida fue hallado  –aún con su uniforme escolar– el miércoles en la noche dentro del baúl de un auto   en una carretera de Barceloneta, junto a su moribundo compañero consensual, quien poco después falleció.  

Detalles en torno a la joven muestran la compleja dualidad de su vida a tan temprana edad. 

Por una lado, sus parientes, vecinos y compañeros la describieron ayer como una muchacha sumamente tranquila, callada y que apenas compartía con sus colegas estudiantes. 

Por el otro,  su trágica muerte destapó interioridades que revelan que tiene un bebé de ocho meses de edad cuyo padre se habría quitado la vida cuando la joven apenas tenía dos meses de embarazo. 


Además, al momento del crimen, estaba acompañada de su compañero sentimental actual, un hombre de 23 años de edad poseedor de un expediente criminal. 

El hombre, identificado como Eric Negrón Torres, fue asesinado de 22 balazos. Ambos convivían en la casa de la madre de la joven desde hace cuatro meses. 

 En el interior de la mochila escolar de Zamil la Policía halló un arma cargada y en el  piso del auto encontró una libra de marihuana, explicó la capitán Mayda Ortiz, directora del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Arecibo.

Negrón Torres, descrito como obrero de la construcción y oriundo del barrio Callejones de Lares, tenía antecedentes por robo, Ley de Armas y apropiación ilegal que datan del año 2010.

“Se percatan de que están en el baúl porque estaban bajando gotas de sangre”, dijo la capitán. “Preliminarmente podemos decir que el móvil fue sustancias controladas”. 

Limari Vélez, portavoz del Departamento de Familia, informó que la agencia contactó a parientes de la joven asesinada para proveerle apoyo en términos “de servicios y seguridad”.


Dijo también que “no tenían caso activo de protección de menores ni lo hubo en el pasado”. 

“Las vueltas del camino”

En la barriada Anón, a pasos de la histórica Plaza de la Revolución, en una casa con matas de plátano a la orilla del camino y yucas recién sacadas del patio, la mamá de Beltrán Acevedo no salió para atender a la prensa. 

Allegados dijeron que estaba sedada por el impacto de la noticia de saber que su hija había sido asesinada. En los alrededores de la casa se veían artículos del ahora bebé huérfano, como una botella con leche y unas medias tendidas al sol.

Parientes y vecinos explicaron que los jóvenes se conocían hacía unos 4 meses y convivían en la casa. 

“No es fácil. Son dos vidas que se pierden... la juventud del siglo XX no ve la vejez”, lamentó Edwin Acevedo, tío de la joven.

“Ella estaba en la escuela, según me dijo la mamá, vino de la escuela y dijo que iba a dar una vuelta con el muchacho con el que convivía, al que también mataron. Salieron a dar la vuelta y en las vueltas del camino ya tú sabes lo que pasó”, dijo el tío, quien vive en la casa contigua a la de la joven.

En otra esquina del patio, que da para  la calle Aldarondo, la vecina Sherline Santana y la cuñada de Zamil, Rossy Velázquez, aclararon que  el padre del bebé de la mujer asesinada  se había suicidado cuando ella tenía dos meses de embarazo.

Las mujeres dijeron que el suicidio del papá del bebé –ambos identificados con el nombre de Georgie– había  afectado mucho  a la joven hoy fallecida. 

“Ella siempre estaba ahí encerrá’, con su bebé, su mamá y sus sobrinos. Casi nunca hablaba con nadie... veía televisión”,  dijo Santana.

“Le gustaba escribir poemas, los tiene en un cuaderno no sé donde”, añadió Velázquez. 

Al ser cuestionadas por el pasado delictivo de Negrón Torres y por el hecho de que se halló un revólver en el bulto de Zamil, la joven madre asesinada,   las mujeres se reiteraron en la inocencia de sus conocidos.

“Aquí hay mucha confusión, mucho inocente que matan... que son inocentes”, respondió Velázquez.

Vida escolar

Zamil  era estudiante de undécimo grado en la escuela superior Domingo Aponte Collazo, de Lares, y ayer sus amigos más cercanos recibían  ayuda emocional para lidiar con la pérdida,  según informó la trabajadora social Luz Vélez.

“Muchos de sus compañeros estaban llorando”, dijo Vélez, quien añadió que a la joven también se le había ofrecido ayuda en el momento en que su pareja anterior se suicidó.

La trabajadora social, sin embargo,  dijo no tener información sobre si la joven llevaba a la escuela el revólver que se encontró en su bulto.

Faltaba a clases

El día en que asesinaron a Zamil, esta solo cogió una clase. Esto, porque tres de sus maestros faltaron por problemas de salud, explicó la trabajadora social. 

Asimismo  reveló que la joven era una estudiante promedio, con notas de B y C y  que faltaba mucho porque su bebé se enfermaba con frecuencia.

Sin embargo,  su maestra de inglés, Ivelisse Ortiz, aseguró que no conocía a la joven   a pesar de que  esta estaba matriculada en su clase. Según dijo, desde que comenzó el semestre escolar en agosto pasado, Zamil  solo había asistido a clases un  día.

“Yo lo reporté”, dijo la maestra, quien explicó que se ausentó el miércoles por problemas de salud que la han aquejado toda la semana.

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