Expertos evalúan si en la alimentación se encuentra una respuesta a los altos niveles de violencia
Por Laura N. Pérez Sánchez / laura.perez@elnuevodia.com
Aunque todavía en ciernes, existen estudios científicos que sugieren un vínculo entre la calidad de la alimentación y las reacciones agresivas o violentas de las personas.
Desde finales de la década de 1990, varias investigaciones comparativas han dado cuenta de la posible relación entre bajos niveles de ácidos grasos Omega 3 -esos que se encuentran en pescados como el salmón y la sardina- y la depresión, la irritabilidad y la agresividad.
Joseph Hibbeln, un psiquiatra de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) estadounidenses, ha realizado diversos estudios para intentar establecer cuánto influye la forma en que las personas se alimentan en su comportamiento.
Entre estos, Hibbeln realizó pruebas con un grupo de presidiarios a quienes se les suministró un suplemento de Omega 3 y a otros, placebos. Según la información recopilada, los primeros demostraron cambios favorables en su comportamiento, y Hibbeln tiene una teoría: la deficiencia en Omega 3 -común en dietas que favorecen las carnes y la comida chatarra- reduce la presencia en el cerebro de serotonina, un neurotransmisor ligado al estado anímico.
Uno entre muchos factores
La sicóloga y nutricionista Rosaly Cartagena recordó que esto no quiere decir que la única razón para los problemas de comportamiento sea la alimentación, pero sí que se trata de uno de tantos factores que podrían tomarse en consideración para prevenir la violencia o atajarla.
“Aunque falta información científica para validar la relación que existe entre la agresividad y los alimentos, la información disponible sugiere que prestemos una mayor atención a cómo la nutrición puede reducir la conducta agresiva”, indicó.
Por esto, la especialista recomendó que se incorpore la información sobre los hábitos alimenticios en la evaluación de pacientes con síndrome de comportamiento agresivo.
Alimentos que apaciguan
Además de los ácidos grasos Omega 3 -que se encuentran también en otros pescados azules y en las nueces- existen más alimentos y nutrientes que podrían relacionarse con el estado de ánimo.
Lo mismo sucede con la deficiencia de ciertas vitaminas, como la B6, la C y la niacina, que, explicó Cartagena, ha sido asociada con la irritabilidad, pero la especialista recordó que no todo el mundo que tenga esta deficiencia presentará problemas de comportamiento.
Cartagena mencionó, además, estudios iniciales que relacionan la disminución del consumo de azúcar con una mejoría en las conductas antisociales. Se ha encontrado también que, entre quienes padecen el síndrome de comportamiento agresivo, la hipoglucemia reactiva es más común.
Asimismo, una investigación publicada por la Sociedad Americana de Psiquiatría halló que la malnutrición en los primeros años de vida podría llevar a conductas agresivas que se manifiestan desde la niñez y la adolescencia.
Cartagena hizo hincapié en que, en todos los casos, se trata de investigaciones y estudios que se encuentran en una etapa muy temprana y que, en ningún caso, son concluyentes.
“El efecto de la dieta y la nutrición en el comportamiento y la salud sicológica es un tema controversial. Los estados de ánimo y acciones son gobernadas e influenciadas por numerosos factores que van desde los genes hasta las relaciones personales. Aun así, existe literatura... que sugiere que existe amplia evidencia de que, para algunas personas, la dieta puede estar relacionada con tendencias violentas”, dijo.