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Estilos de vida

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3 de abril de 2012
END Educador
 

Labor que salta a la vista

Voluntarios realizan cernimiento visual gratuito a miles de alumnos junqueños

 
A los niños se les realizaron pruebas de agudeza visual (arriba) y evaluaciones de los ojos (sobre estas líneas). Al lado, voluntarias ayudan a la alumna Neysha Santana a escoger su montura nueva. (Fotos / El NUevo Día / Ángel Luis García)

Por Rut N. Tellado Domenech / rtellado@elnuevodia.com

En una nueva cancha bajo techo en el casco urbano de Juncos, era constante el movimiento de guaguas escolares repletas de niños y jóvenes.

La fundación One Sight -en conjunto con el municipio, la farmacéutica Amgen y la cooperativa Valencoop- convirtió la cancha en una gran óptica donde se le hizo el cernimiento visual gratis a cerca de 4,000 estudiantes de las 14 escuelas públicas de Juncos. También se les regalaron espejuelos a todos aquellos alumnos que los necesitaran.

“Cuando anunciamos la actividad en las escuelas, los padres no creían que fuera cierto, pero luego se dieron cuenta de que era una oportunidad única”, contó Hilda Hernández, directora del Departamento de Educación municipal. “Hemos impactado a más del 90% de la matrícula de todas las escuelas públicas de Juncos, que es de 5,300 estudiantes”, agregó sobre el evento.

Daphne Aponte, líder del equipo de One Sight en Puerto Rico, explicó que los voluntarios de esta fundación son empleados de Luxottica, empresa dueña de cadenas como Pearle Vision, Lens Crafters y Sunglass Hut.

Indicó que One Sight lleva más de diez años realizando un evento anual de cernimiento visual para niños de escasos recursos en la Isla. Durante su primera visita a Juncos realizaron el evento más grande, que duró una semana. “Cada dos horas recibimos como 500 estudiantes”, comentó Aponte, que es doctora en Optometría. Luego de registrar a los alumnos, un equipo de 25 voluntarios de One Sight -optómetras, ópticos, gerentes y asociados de tiendas- los atendía en distintas estaciones.

“Primero pasan al autorefractor, que nos da un aproximado de la receta de espejuelos que necesita el niño”, explicó Aponte. “Si no necesita espejuelos pasa a oftalmoscopía para evaluar su salud ocular, luego toma su merienda y regresa a la escuela”.

“El que necesita espejuelos pasa a la prueba de agudeza visual (para determinar las letras más pequeñas que una persona puede leer a una distancia de 14 a 20 pies) y luego pasa al área de examen visual”, prosiguió la optómetra. Allí se mide la presión intraocular, se evalúa el segmento anterior del ojo y se determina la receta final.

En el área de selección de montura, los ópticos ayudaban a los niños a elegir una montura adecuada a su receta y contornos faciales. “Son monturas nuevas, de marca, a su medida y sin costo”, resaltó Hernández, del municipio.

En la última estación, técnicos y gerentes de laboratorio cortaban los lentes de visión sencilla y los colocaban en las monturas para que los chicos salieran de allí con sus espejuelos nuevos. Los que necesitaran recetas especiales recibirían sus espejuelos otro día.

“Estamos ayudando a personas que no tienen los recursos para adquirir un par de espejuelos y, si no ven bien, su desempeño académico se afecta”, dijo la optómetra Aponte. Con ella coincidió Neysha Marie Santana Vázquez, alumna de segundo grado de la Escuela Roberto Silva. “Tener espejuelos nuevos me ayuda a ver y estudiar mejor”, sostuvo al terminar su examen visual.

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