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Estilos de vida

Mi bienestar
7 de julio de 2012
 

Ladridos felices

En los centros de cuido diurno los canes mejoran destrezas sociales mientras se divierten

 
Todo cuido diurno debe ofrecerle a la mascota la oportunidad de socializar y de recrearse en áreas exteriores. En la foto, Camila, la pequeña maltés. (Archivo)

Por Liz Sandra Santiago / lsrivera@elnuevodia.com

Hace varios meses que Layla y Tyron se conocieron. Desde el primer día que compartieron surgió la magia. Quienes los rodean dicen que fue amor a primera vista y que han sobrellevado las diferencias de clase social y de raza. Layla es una perra sata que fue rescatada de la calle y Tyron es un salchicha que nació “en cuna de oro”.

“Ellos tienen una relación amorosa desde el día que se conocieron y pasan el día juntos de un lado a otro. Cuando ella juega con otros, él se pone celoso y siempre la protege”, comenta Giselle Delgado, propietaria de The Pet Corner, testigo de la relación que esta pareja de perros lleva de lunes a viernes en su ‘day care’.

La historia de Layla y Tyron, así como otras en las que surgen nuevos lazos de amistad entre perros, no son inusuales entre quienes han optado por llevar a sus canes a centros de cuido diurno.

Y es que un creciente número de “padres y madres” profesionales han descubierto los beneficios de dejar a sus “chiquitines” en “day care”.

Esta tendencia de llevar a las mascotas -específicamente a los perros- se ha hecho muy popular porque estos lugares sirven para suplir una necesidad que tienen los dueños de mascotas con exigentes itinerarios de trabajo o múltiples compromisos diarios, señalan Ariel Robles, experto en psicología canina y director de Ready to Play, y Luz A. del Valle Morales, propietaria de Pet Max.

Pero, además, estos centros le brindan al perro la oportunidad de socializar, jugar y recibir la atención necesaria.

“Hay muchos perros que sufren ansiedad por la separación del dueño. Hay gente que trabaja y el perro entra en estrés porque está solo y encerrado, entonces rompe cosas en la casa y muestra un mal comportamiento para llamar la atención”, menciona Delgado.

A mover las colitas

La mayoría de los centros de cuidado diurno dividen a los perros por tamaño y por peso, creando grupos en los que les es más fácil socializar.

No obstante, Jeanette Justiniano, encargada del área de ‘day care’ de Pet Max de San Patricio, señala que hay que vigilar cómo es la interacción de todos en el grupo, pues hay algunos perros que son antisociales y hay que ayudarles a integrarse poco a poco. Además, hay perros con necesidades especiales que necesitan un trato particular.

“Si no vemos que el perro reacciona positivamente, se le separa del grupo y se trabaja poco a poco para que socialice. Al igual que los niños, los perros se pelean y hay que separarlos. Luego se trabaja con la integración. Nosotros los regañamos cuando recibimos la autorización del dueño”, añade Justiniano, quien por varios años fue maestra de gimnasia acrobática de niños.

Por su parte, Delgado menciona que recibe a diario entre seis y ocho perros en su tienda Pet Corner en Isla Verde. Allí tienen la oportunidad de jugar, socializar y hasta tomar cortos baños de sol, los cuales disfrutan al máximo.

En el caso de Ready to Play, el negocio comenzó como una manada de paseo y con el tiempo se convirtió en cuido diurno para perros. Su filosofía se basa en el paseo en manada como método para modificar el comportamiento hostil que desarrollan algunos perros al estar encerrados en casa.

“Mientras más tiempo ellos puedan estar al aire libre mejor, porque están más relajados. El concepto de manada es similar al de los lobos. En las manadas siempre está el alfa, que es el paseador y el beta, que es el perro líder de la manada. Si el beta es tranquilo los demás también se tranquilizan y los sigue. Para ellos es bien importante socializar para lograr un cambio de comportamiento”, explica Carlos Piñeyro, de Ready to Play.

No obstante, Robles y Delgado resaltan el hecho de que el llevar al perro a socializar con sus pares es beneficioso porque le da la oportunidad de manifestarse libremente. Es muy común que algunas personas -guiadas por un profundo amor hacia sus mascotas- tiendan a tratarlas como seres humanos y esto es un error.

“A los perros les encanta jugar libremente y socializar con otros perros. Si los mantienes en un ambiente controlado y no les permites realizar las actividades propias de su naturaleza, no es feliz”, dice Delgado.

Una buena elección

Brunymarie Velázquez es una joven profesional que vive en compañía de Camila, una maltés de poco menos de dos años a quien considera parte de su familia.

Desde los dos meses de nacida, Camila visita un centro de cuidado diurno algunas tres veces en semana, pues reconoce que su agitada vida no le permite compartir con su mascota tanto como quisiera.

“Regularmente, ella va al cuido porque trabajo durante el día y quiero darle la oportunidad de socializar con otros perros y ejercitarse. Ella es como mi hija y la seguridad de ella es realmente importante”, comenta.

Lo que más le gusta a Velázquez es la oportunidad que tiene Camila de jugar con otras perritas de su tamaño y que los expertos están pendientes de su mascota mientras ella trabaja.

“Cuando voy a buscarla, me informan como se portó durante el día. Recuerdo que cuando estaba cerca de que le llegara el primer periodo se puso un poco deprimida y se me olvidó decirles en la mañana. Cuando la fui a recoger, ellos me dijeron que había estado rara. Lo más que me gusta es que no la tratan como a un número más, saben quién es ella y la cuidan”, añade.

A los dueños de mascota que aún no se animan a llevarlas a un cuidado diurno, Velázquez les recomienda tomarse su tiempo para seleccionar el lugar que mejor se ajuste a sus necesidades, las actividades diarias qie ofrecen, cuán estrictos son con las vacunas y las reglas del lugar.

“Recomiendo llevar a la mascota frecuentemente para que se familiarice con el lugar y que las personas que la cuidan la conozcan bien. Cuando no la llevo veo la diferencia en el comportamiento de Camila porque se pone más ansiosa y muestra un comportamiento distinto a cuando la llevo al cuido”, menciona.

¿Cuánto cuesta?

El costo del cuidado diurno varía según el lugar y el peso y tamaño del perro, pero en general cobran entre $5 y $15 por día.

Una buena selección

La búsqueda de ese lugar en el que tu perro se sienta feliz debe hacerse de manera cuidadosa y tomando en cuenta los siguientes detalles:

• Que las personas que a cargo del cuido estén capacitadas para trabajar con animales.

• Que sea un lugar que les provea seguridad.

• El lugar debe ofrecerle a la mascota diversas actividades diarias que le permitan ejercitarse, socializar y recrearse.

• Si tu mascota tiene necesidades especiales, los cuidadores deben tener el conocimiento para trabajar con esa condición.

• Además, es muy importante que, una vez comience a asistir al cuido, observes el comportamiento de tu mascota. Si está feliz, es un lugar al que puedes seguir llevándola. Por el contrario, si la vez triste o asustada una vez sale del lugar, tómalo como una señal de alerta e investiga qué está ocurriendo.

(Información recopilada por El Nuevo Día)

Dónde llevarlos

• PetMax

Calle Tabonuco #5 Local 101, en Guaynabo

(787) 708-6773

• D’Patitas Dog Grooming

Avenida Esmeralda #31 Urbanización Muñoz Rivera, Guaynabo,

(787) 616-8340

• Pet Corner

Calle Loíza #2324 Punta Las Marías, en Isla Verde

(787) 728-6192

• Ready to play

Calle San Jorge 351 Local 101, en Santurce

939-397-2744

• Centro De Varona

PMB 231 #35 Juan C Borbon STE 67, en Guaynabo

(787) 287-1256

• Pet Smart

Esta cadena tiene diferentes tiendas en Plaza Río Hondo Mall, en Bayamón; Avenida Rafael Cordero, en Caguas; Plaza Escorial, en Carolina; San Patricio Plaza, en Guaynabo; Calle Truncado, en Hatillo; Ponce By Pass; y Señorial Plaza Mall, en Río Piedras. Más información www.petsmart.com.

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