Evalúan los efectos de la fuga de asbesto
Por Keila López y Alba Y. Muñiz / puertoricohoy@elnuevodia.com
La demolición de parte de un techo del piso nueve de la Torre Norte del Centro Gubernamental Minillas en Santurce podría ser calificada como un acto de negligencia luego que provocara una fuga de asbesto y el cierre indefinido de esa estructura.
Tanto la agencia encargada del Centro Gubernamental, la Autoridad de Edificios Públicos (AEP), como las empresas contratadas para la demolición y construcción podrían enfrentar sanciones de parte del gobierno federal a raíz de esta fuga y hasta repercusiones legales.
“Ordinariamente, todos estos casos están seguidos de la imposición de multas, pero todo caso hay que tomarlo uno a uno, evaluarlo individualmente en sus particularidades. Es solamente cuando exista la información que se pueden hacer las determinaciones. En este momento, todo es investigación y limpieza”, indicó el director de la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) para Puerto Rico y el Caribe, José Font.
La serie de eventos que desembocó en la liberación al aire del material potencialmente carcinógeno inició el Día de las Madres, cuando empleados de la compañía subcontratada Vázquez Construction removieron plafones acústicos del techo del noveno piso. Al día siguiente, empleados de la firma Aireko se percataron de que la demolición impactó el estucado sobre los plafones, el cual contiene asbesto.
El secretario de la gobernación, Marcos Rodríguez Ema, señaló que la empresa subcontratada Vázquez Construction no tenía autorización para estar en el noveno piso ese domingo.
“Aparentemente hubo un problema donde ellos empezaron a remover material para lo que no estaban certificados ni autorizados para estar allí ese día removiendo ningún tipo de material”, sentenció el secretario.
Rodríguez Ema aseguró que los empleados de Vázquez Construction desconocían que estaban demoliendo estructuras que contenían asbesto. Ni esta empresas ni la firma a cargo de la construcción, Aireko, están certificadas para remover asbesto. Esa tarea la realizaría la compañía Enviro Resources, dijo el funcionario.
El director de la EPA explicó que la firma encargada de la construcción le notificó a la agencia que se realizaría un proceso de remoción de asbestos del 18 al 31 de mayo. No obstante, la demolición que causó la fuga se registró el 13 de mayo y el día después recibieron una querella de parte de empleados que se percataron de la demolición.
“Para nuestra sorpresa, mediante la querella de los empleados fue que tuvimos conocimiento de que estos trabajos fueron empezados antes de esa fecha (que fue notificada)”, dijo Font.
Este indicó que la EPA tomó 21 muestras de diversas áreas dentro de la Torre Norte y sostuvo que se detectó presencia de asbestos en el piso 9, el piso 11, en el nivel principal y en el área de los elevadores. Según el funcionario federal, esto evidencia que “pudo haber una migración” del material desde el noveno piso hasta otras áreas de la estructura, pero no quiso especular cómo viajaron las fibras.
Peligro latente
El riesgo de la exposición a asbesto radica en su potencial de provocar cáncer del pulmón y de la pleura (tejido que cubre los pulmones), mejor conocido como mesotelioma, explicó el neumólogo Donald Dexter.
“Las fibras se acumulan en los pulmones y estimulan una respuesta celular que causa que haya una transformación maligna”, dijo Dexter.
El ingeniero químico Fernando Rodríguez Ocasio, especialista en el tema de asbestos en construcciones, señaló que el asbesto solo es tóxico si se inhalan sus fibras, por lo que el contacto físico con una superficie que contenga asbesto encapsulado no representa riesgos.
“No hay una prohibición del uso de asbesto en construcciones. Hay una serie de materiales que se ha determinado que no se pueden seguir manufacturando, pero hay una gran cantidad que se continúan haciendo. Por ejemplo, tenemos las losetas de vinilo que pueden tener fibras de asbesto porque le dan una dureza adicional al vinilo. También tenemos los paneles de asbesto cemento que se usan mucho en el trópico”, destacó el ingeniero.
Hasta el momento, no se han realizado pruebas para determinar el efecto que una semana de exposición pudo haber tenido sobre los empleados de la torre norte. El secretario de Salud, Lorenzo González, aseguró que la concentración de asbesto fue demasiado pequeña para provocar daños significativos.
Cierre indefinido
Tanto Rodríguez Ema como Font aseguraron que la Torre Norte permanecerá cerrada indefinidamente y se tomarán las medidas necesarias para limpiar la estructura, pero aún no hay un plan concreto en torno a las acciones que se implantarán.
Ayer, el director ejecutivo de la Autoridad de Edificios Públicos, Eduardo Rivera, entregaría a la EPA un plan de acción inicial que incluiría los pasos a seguir en los próximos días para controlar la exposición del material.
“Vamos a hacer el protocolo que ellos (la EPA) nos pidieron, que son las evaluaciones de muestras, el muestreo de aire y de superficie”, señaló Rivera.
Mientras, las agencias que operaban en la Torre Norte reubicarán sus oficinas. La AEP trabajará desde la Torre Sur de Minillas, al igual que las oficinas de servicio a la ciudadanía de la Junta de Planificación (JP). El Departamento de Asuntos del Consumidor operará desde las oficinas regionales de Bayamón y Caguas, la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura (AFI) se mudará al Capitol Center en Hato Rey y la Corporación de las Artes Musicales operará en el Pabellón de las Artes, en el Centro de Bellas Artes de Santurce. El personal de la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPE), de la Inspectora de Permisos y personal gerencial de la JP pasarán al World Plaza, antiguo edificio del Westernbank, en Hato Rey.
¿Cero riesgos?
El secretario de Salud, Lorenzo González, aseguró ayer que el asbesto usado en Minillas es eliminado naturalmente por el cuerpo, una expresión que rechaza las investigaciones científicas del último siglo.
“El tipo de asbesto (chrysotile) que se encuentra en este edificio es el que se encuentra en el 95% de los edificios que se han construido con asbesto y este es el que, para bien, el pulmón tiene la capacidad de expulsar”, dijo González.
Pero el neumólogo Donald Dexter explicó que el asbesto siempre se adhiere de forma permanente al pulmón.
“Cuando la partícula se inhala va para el pulmón y no hay forma de sacarlo, se queda ahí de por vida”.
La diferencia entre los tipos de asbestos radica en la forma como es mezclada con otros materiales, indicó Dexter. En el caso del chrysolite, las fibras están encapsuladas pero representan el mismo riesgo si se liberan.