Te sorprenderá ver que existe una variedad enorme de semillas, frijoles, nueces y granos que se pueden germinar para el beneficio de tu salud y de tu paladar.
Por M.I. Suárez
Quizás ya has escuchado algo sobre el gran valor nutricional de los brotes y los germinados. Son una fuente concentrada de antioxidantes naturales, minerales, vitaminas y clorofila. Además, contienen la mejor calidad de proteínas predigeridas asimilables. Son sumamente económicos, fáciles de cultivar y bajos en calorías. Con la germinación no solamente se exalta la nutrición sino también el sabor.
Te sorprenderá ver que existe una variedad enorme de semillas, frijoles, nueces y granos que se pueden germinar. El tema es amplio y va mucho mas allá de la alfalfa y del girasol, que son los germinados más conocidos.
El proceso de germinación siempre comienza con el remojo en agua para despertar la energía vital. Con el remojo, las semillas, los granos y las nueces se hinchan al absorber el agua y el oxígeno, y los nutrientes se magnifican bárbaramente. Al activar las enzimas, los alimentos se vuelven mucho más digestibles con abundante proteína predigerida.
Con poco esfuerzo semanalmente podrás cultivar germinados en tu cocina o balcón y, en muchos casos, sin la necesidad de usar tierra. No todos los granos, semillas y nueces germinan de la misma manera y la mayoría de estos no tienen la necesidad de ser cultivados en tierra y germinan perfectamente con solamente un poco de luz indirecta. Esto es una gran ventaja para las personas que vienen en espacios pequeños y no tienen balcones o patios con mucho sol.
Hoy día, muchas personas tienen la idea de comenzar un huerto casero. Una manera fácil de hacerlo es con los germinados que se cultivan mayormente en bandejas rectangulares o en cualquier tiesto disponible con poca tierra. Los germinados son un comienzo muy viable para cualquiera que tenga interés en sembrar su propia comida. La mayoría de los germinados que se cultivan en tierra demoran de siete a 10 días en estar listos para cosecharse. Poder cosechar la más alta calidad de proteína asimilable a un costo bajo y en poco espacio es algo sumamente viable y atractivo.
Los frijoles se pueden germinar con solamente agua y aire, remojándolos inicialmente en agua por 8 a 12 horas y luego enjuagándolos muy bien y dejándolos en un colador para que drenen bien. Es importante enjuagarlos bien con agua por la mañana y por la noche hasta que veas que han brotado colitas de entre media a una pulgada en un par de días. Con la germinación de los frijoles no solamente se aumenta la proteína, sino que también se disminuye el almidón, lo que hace que los frijoles sean más fáciles de digerir. Con esto, la preocupación de la pesadez y el gas casi siempre desaparece.
Los granos completos germinan de la misma manera que los frijoles y también se pueden usar para hacer bebidas fermentadas, panes y leches. La mayoría de la gente se maravilla al ver la avena de grano completo y de la misma manera se maravillan con el sabor. También puedes sembrar una variedad de granos en tierra para luego extraer zumos como la hierba de centeno o trigo.
El girasol con cáscara se puede sembrar en tierra. Después de una semana verás dos hojas y un tallo que puedes cosechar y usarlo para ensaladas o para batidas energéticas.
Con fervor culinario y con esperanzas de lograr sustentabilidad ya se han sembrado un sinnúmero de árboles de pajuil, maní francés y otras variedades de nueces que están prosperando aquí en la isla. Mi gran deseo es que se continúe sembrando y disfrutando del buen comer y de una salud plena. Por suerte, vivimos en un país tropical y ese simple hecho ya nos acerca un poco a visiones compartidas del paraíso terrenal.
M.I. Suárez es autora de ''El arte y el éxtasis de germinar, la esencia del buen comer'' y maestra y chef de comida natural. Para información sobre sus talleres, accede a www.organica3.com o llama al 787-725-7145.