El volky sigue arrancando pasiones entre consumidores y coleccionistas
Por Fernando Ribas Reyes / fribas@elnuevodia.com
YAUCO - Mucho antes de que la ola criminal se atribuyera ese inmerecido lugar, era la fiebre por los volkys la que parecía arroparnos, al punto de que surgió un dicho que aseguraba que todo puertorriqueño tuvo un familiar, un amigo o un vecino propietario de un volky.
Eran los tiempos en que el consumidor puertorriqueño -no lo tomen a mal- confirmó como el resto del mundo, que Hitler tuvo al menos una buena idea: comisionar un carro que se convirtiera en el ‘auto del pueblo’.
El doctor y coleccionista de volkys Norman González Chacón recuerda que él mismo se encargó de que todo el mundo en su trabajo en Peñuelas tuviera un volky.
“Entre el 1964 y el 1968 se vendieron como 2,000 carros alrededor del área de la refinería (Corco), a donde llegaban hasta soldadores de Aguadilla. Con $250 o $300 de pronto se les daba por mensualidades de $60. Todo el requisito era tener un buen trabajo y la Corco les proveía una carta de que lo tenían”, recordó.
Y ahora que atesora volkys en Guánica y Lajas, González Chacón analiza por qué el volky se convirtió también en una pasión para los coleccionistas luego de haber tenido éxito con los consumidores. “Gusta mucho porque sus componentes sirven para otros vehículos. Sus componentes tienen una versatilidad increíble”, dijo el dueño de autos franceses como un Renault y un Citroen que corren con componentes del alemán volky.
“Y sufrió pocos cambios en la mecánica a lo largo de su producción. A un modelo del 40 le podían tirar -como se dice- un motor del 2003”, agregó.
Se dice que 21 millones de volkys fueron producidos desde sus comienzos en los años 30 hasta su fin en el 2003.
Si era versátil, el volky también era sencillo, lo que es, de hecho, otra cualidad que atrajo tanto al consumidor como al coleccionista, dijo González Chacón. No tenía ni radiador, pues usaba un sistema de enfriamiento con aire. Y sin ser 4x4, trabajaba como un todoterreno.
“A donde entraba un Jeep, entraba un volky. Y en donde se quedaba un Jeep, pasaba un volky”, dijo González Chacón. Y más importante aún para el coleccionista, es que las piezas siguen tan accesibles como asequible era su precio. “Se hacían piezas en Argentina, en Japón, Alemania... Ya no son tan baratas como antes, pero siguen estando disponibles”, dijo.
No en balde era el ‘carro del pueblo’.
“Fue una genialidad”, dijo González Chacón sobre el auto creado por el alemán Ferdinand Porsche. “Por eso se mantienen a pesar de los años. Tengo volkys que tienen la edad mía: 74 años”.
Plantas de ensamblaje
Alemania
Australia
Bélgica
Brasil
Indonesia
Irlanda
México
Nueva Zelanda
Nigeria
Filipinas
Suráfrica
Yugoslavia
Venezuela
Nombres típicos del Volkswagen Tipo 1
Volky - Puerto Rico
Kafer - Alemania
Beetle - Estados Unidos
Vocho - México
Escarabajo - Argentina, Chile, Colombia, España, Venezuela
Fusca - Brasil
Cepillo - República Dominicana
Sapito - Perú
Pichirilo - Ecuador