Realizar cambios en tu entorno y actividades diarias puede ayudarte a evitar una crisis de dolor. La educación se convierte en la mejor medicina.
Por Ramón L. Ortega Colón, MD
La osteoartritis es la forma más común de artritis en la comunidad. Se le conoce como artritis degenerativa y su prevalencia aumenta con la edad. Afecta mayormente las manos, la columna vertebral, las rodillas y las caderas. Si le hiciéramos radiografías de estas áreas a un grupo de personas mayores de 70 años encontraríamos que 80 % de ellas tendrían hallazgos de osteoartritis a pesar de que solo entre un 20 % a un 30 % se quejarían de algún síntoma. La osteoartritis conlleva la pérdida del cartílago articular y la formación de espuelas u osteofitos.
El hombro es la articulación de mayor movimiento en el cuerpo. En términos sencillos, se compone de tres huesos: la clavícula, la escápula (omoplato) y el húmero (hueso del brazo). La osteoartritis en la articulación entre el húmero y la escápula no es tan común y, por lo tanto, al principio no mencionamos la osteoartritis del hombro como una de las más comunes. Sin embargo, la articulación que le queda inmediatamente encima, entre la punta de la clavícula y el acromión (parte del omóplato) es común que tenga osteoartritis. Es esta articulación la que debido a la formación de espuelas causa tendonitis y bursitis en el hombro. En estos casos, el dolor puede ser intenso, sobre todo, al intentar dormir sobre el mismo, al separar el brazo del cuerpo y al rotar el brazo hacia la espalda alta. Episodios persistentes o repetidos pueden causar daño y rotura de los tendones.
La evaluación inicial comienza con la descripción de los síntomas a su médico. Este le hará un examen físico del hombro donde observará los músculos que rodean el mismo, determinará la presencia de hinchazón o enrojecimiento, hará palpación para determinar la presencia de dolor al tacto y la localización del mismo, moverá el hombro en todos sus arcos de movimiento para descubrir limitación y probará su fuerza. En algunos casos, con hallazgos leves, eso sería suficiente para hacer un diagnóstico y comenzar un tratamiento. En otros casos, con factores agravantes como la severidad y la duración de los síntomas, los hallazgos del examen físico y las condiciones médicas concomitantes, como: diabetes mellitus, hipertensión arterial, enfermedad renal y alergias a la aspirina, entre otras, se necesitará hacer estudios como laboratorios, radiografías, sonogramas y otros.
El tratamiento puede consistir, dependiendo del caso, en el uso de analgésicos, antiinflamatorios orales, terapia física, inyecciones en bursas o intraarticulares.
Cuando se sospecha la presencia de osteoartritis, las radiografías simples en diferentes posiciones ayudan mucho al diagnóstico. Si el caso sugiere una afectación significativa del tendón, como un atrapamiento o rotura del mismo, una sonografía dará información importante y completará los estudios radiográficos.
De acuerdo a la respuesta al tratamiento inicial, el grado de incapacidad o la pérdida de función del paciente y a los hallazgos en los estudios de rayos X y sonografía, se reevalúa el paciente para establecer un diagnóstico y un tratamiento más precisos. Hay casos que requieren atención ortopédica temprana para salvar un tendón que está a riesgo de romperse. Otros casos pueden mejorar al inyectarse y recibir terapia física.
De otra manera, vemos también, muchos pacientes mayores de 65 años que tienen osteoartritis significativa del hombro, con rotura de tendones que, debido a múltiples condiciones médicas, son de alto riesgo para cirugía y para reemplazo de hombro. En estos casos, la educación es prioritaria y se convierte, tal vez, en la mejor medicina que tenemos para disminuir el dolor.
Consejos tan simples como: enseñarles a hacer cambios en su entorno y actividades diarias; utilizar envases más pequeños para almacenar en la nevera; cambiar utensilios de cocina pesados por unos livianos; poner los artículos de uso frecuente en un nivel más bajo para evitar levantar y extender los hombros; evitar movimientos bruscos de los brazos, pueden ayudarle a evitar una crisis de dolor en esta articulación.
Junto con nuestros colegas aliados en la salud musculoesqueletal, los reumatólogos podemos ayudar a que su osteoartritis no arruine tu calidad de vida.
El autor es reumatólogo en Carolina.