Tres mujeres exploran vivencias atadas a asumirse como lesbianas
Tatiana Pérez Rivera / tperez@elnuevodia.com
Cuando era niña les dijo a sus padres que era lesbiana con la única intención de que le compraran un muñeco “He-Man”, mercadeado para varones. Ella es Ana y junto a Susana y Laura contará vivencias que la condujeron a descubrir su preferencia sexual y asumirse como lesbiana. Si es que lo es.
Tres monólogos cómicos se entrelazan en la obra “Monólogos de bollería fina” con la que continúa este fin de semana el Festival de Teatro del Tercer Amor que tiene lugar en el Teatro Coribantes.
Emineh de Lourdes dirige este texto de la española Mariel Macía que cuenta con las actuaciones de Linette Torres, Naymed Calzada y Lizmarie Quintana.
“No hay clichés porque va desde la que dice ser bisexual, la que es lesbiana y la que no sabe si es, hay muchos puntos de vista”, explica la directora sobre una pieza que se promociona libre de estereotipos.
Dado que la dinámica propuesta por el texto son tres monólogos cómicos que incluyen al público, la directora optó por ambientar la trama en una barra. Pero ni Susana, ni Ana, ni Laura están solas en su narración. Las actrices deben interpretar además otros personajes que condimentan sus respectivos relatos.
“Todos los cuestionamientos que surgen en su vida antes de definirse como lesbiana son narrados en cada monólogo. Yo soy Ana y soy una mentirosa”, describe Calzada de su personaje, la misma que pidió un “He-Man”.
“Ella es bien lista”, agrega Calzada, “y para conseguir lo que quiere va mintiendo en la vida. Ahora sus papás quieren que les presente a su novia y así empiezan las vicisitudes para ella porque tiene que conseguir la novia y preguntarse si en realidad es o no es lesbiana”.
Las otras dos historias están narradas por Susana, una historiadora empeñada en conocer el inicio del lesbianismo que trata de hallar respuestas en un supuesto pueblo habitado únicamente por mujeres, y por Laura quien se relaciona con “todo tipo de lesbianas” y termina siendo dejada por todas.
“La búsqueda de Susana es bien graciosa, ella está bien concentrada en ese supuesto pueblo del que las lesbianas se dispersaron por el mundo de dos en dos y Laura está empeñada en convertirse en la mala de la relación para no sufrir más”, culmina la directora.