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8 de agosto de 2010
Cultura
 

Las muchas formas de ser latino

El abogado ANDRÉS W. LÓPEZ nos representa en la Comisión para la creación del ‘National Museum of the American Latino’

 

Por Ana Teresa Toro / ana.toro@elnuevodia.com

¿Se identifica como hispano? ¿Siente que hablan de usted si le dicen latino? ¿Considera que tiene la misma cultura que un niuyorican? ¿Encuentra empatía con los chicanos? ¿Se concibe como Latinoamericano?

Si todas esas preguntas se las hicieran a un grupo de puertorriqueños con toda seguridad las respuestas serían sorprendentemente distintas. Y es que si se trata de asuntos de identidad, los hijos de la mezcla tienen más de una noción al momento de definirse.

Pensar en cómo traducir eso dentro de un espacio que represente, de sentido y voz a la realidad de una comunidad es la encomienda que 23 personalidades de distintas disciplinas tienen por mandato de ley desde el 2008 cuando se creó la National Museum of the American Latino. El propósito de esta comisión será la entrega de un informe de viabilidad en el que se presente el sentir de las diversas vertientes de la comunidad latina en Estados Unidos respecto a cómo quieren y consideran, deben ser representados en un museo, que sigue la tradición del National Museum of the Indian American y el National Museum of the African American; ambos ubicados en el importantísimo bloque conocido como en National Mall cercano a las principales instituciones de poder de los Estados Unidos en Washington, D.C.

“Esto es un reconocimiento importantísimo de que la nación ha cambiado y los latinos son una voz importante que no puede ser ignorada. Somos parte de la conversación y de la ecuación de lo que es ser estadounidense”, opina el joven abogado Andrés W. López, el único comisionado boricua que integra el selecto grupo y quien fuera nombrado directamente por el presidente Barack Obama con quien coincidió durante sus estudios en derecho en Harvard.

“Probablemente jugamos baloncesto”, dice este santurcino de 39 años quien tiene toda la pinta de un político en ciernes o al menos de un muchacho formal, de esos que no salen sin peinarse y siguen los consejos de sus esposas respecto a las corbatas.

El hecho de que es un boricua nacido y criado en la Isla tiene un matiz muy relevante pues en los Estados Unidos -según datos del censo actualizados en el 2009- existen contabilizados alrededor de 48.9 millones de latinos más cuatro millones residentes en Puerto Rico. Esto representa un 16% de la población y las proyecciones para el 2050 es que lleguen a ser el 30% de la población duplicando así su presencia en la nación americana.

“Un puertorriqueño de aquí no tiene las mismas experiencias del niuyorican, del que ha nacido y crecido en Chicago o de esta nueva vertiente migratoria de los que viven en la Florida. Habernos incluido es integrar en ese proyecto la experiencia del puertorriqueño que está aquí”, apunta López, el segundo boricua que ostenta dicho puesto ya que en mayo del 2008 cuando se creó la ley que dio paso a la comisión y que fue impulsada por el congresista de California Xavier Becerra y firmada por el ex presidente George W. Bush la profesora, historiadora de arte y directora del Programa Educativo del Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR) Doreen Colón Camacho fue seleccionada. El cambio de administración ratificó algunos de los escogidos y nombró nuevas figuras.

Puerto Rico no está en ÁFRICA

Aunque pareciera impensable que, a más de cincuenta años del establecimiento de una relación política permanente entre Puerto Rico y los Estados Unidos, haya quienes en el norte pregunten si la Isla está al este de África, ese tipo de comentarios era la realidad con la que López tuvo que enfrentarse cuando luego de haber estudiado en San Juan decidió irse a Harvard a la universidad.

“Tenía dos opciones, molestarme y dejarlos en su ignorancia o aprovechar eso como una oportunidad para contarles quiénes somos. Mi origen, de dónde vengo siempre ha estado por encima de cualquier cosa”, dice quien fuera presidente de La O, la organización de estudiantes puertorriqueños en Harvard. Desde ese foro organizó desde encuentros con políticos prominentes del País hasta fiestas en las que se quitaba la corbata para ponerse la ropa de jíbaro y enseñarles a sus compañeros de qué se trataba la plena. Allí vivió, estudió y trabajó durante 11 años; tiempo en el que aprovechó para establecer importantes contactos y sobre todo para cultivar una visión acerca de la política distinta a la que -según opina- se acostumbra en Puerto Rico.

“Pude ver cómo en Washington es usual cruzar líneas partidistas para adelantar proyectos. En Puerto Rico todo está matizado por la ideología. Pienso que cuando resolvamos ese asunto podremos dar paso a una cultura política donde nos dividiremos entre conservadores y liberales como ocurre en el resto del mundo”, asevera López quien integra el Partido Demócrata en EE. UU. y en cuanto a la política puertorriqueña es de la opinión que “la Isla debe encaminarse a ser Estado o a la independencia”, apunta quien fuera el encargado en el País de manejar la campaña del hoy presidente Barack Obama.

“Nunca había estado involucrado en la política y un buen día alguien con quien había trabajando en Harvard me llamó para trabajar en la campaña. Obviamente yo creía en las posturas de ese candidato y creo que el que se integraran figuras ajenas a la política -pues la mayoría ya estaban alineados con Clinton- fue fundamental para el triunfo de Obama”, cuenta el padre de Andrés, Gabriel y Pablo y esposo de Camelia Garrido con quienes vive en Miramar. “Uno siempre vuelve al origen”, dice con un aire de corrección y formalidad que, ni en los momentos de espontaneidad parece abandonarle.

la comisión

“Definitivamente la experiencia latina no es uniforme, no existen conceptos absolutos. Pero sí había una necesidad imperiosa de que exista un espacio para contar, para preservar la historia, para que haya un reconocimiento a las aportaciones de la comunidad y para entender las distintas experiencias porque definitivamente Estados Unidos no es el mismo país que hace 20 años y ha habido un proceso de latinización”, afirma López quien considera que este tipo de discusión cobra mayor pertinencia en tiempos en los que las leyes de inmigración van por caminos distintos.

“El caso de Arizona obviamente ha sido el de mayor relieve. Si bien es cierto que una amnistía total no es posible, también lo es que las políticas de esta administración van orientadas a que esos alrededor de 12 millones de personas puedan encaminarse a la ciudadanía. Ha sido un periodo administrativo muy duro para cualquier presidente y quizás por eso no se ha podido atender con la premura que el quisiera, pero estoy seguro que se atenderá”, subraya quien considera de otra parte que la creación de la comisión es un mirada desde las más altas esferas de que no se puede ignorar la presencia latina.

El mandato de ley establece que dentro de dos años deberán entregar el informe que recoja el sentir de las comunidades latinas. El documento contendrá el fruto de las vistas que se han celebrado en Chicago, Los Ángeles, Miami, Austin, Alburquerque, Nueva York, Minneapolis y la última de ellas será este miércoles a las 4:00 p.m. en el MAPR en Santurce. En cada foro público asiste una selección de comisionados y se presentan unos siete ponentes. Luego hay espacio para comentarios y preguntas del público.

Opiniones en torno a cómo debe ser el museo, qué tipo de formato debe tener, si es deseable que se ubique en Washington D.C., cómo debe narrarse en un espacio oficial la experiencia latina, si el museo debe o no estar adscrito al Smithsonian son algunos de los temas más relevantes que se han discutido como preámbulo al proceso de creación del espacio que debe demorar poco más de una década.

“Este museo no debe ser sólo para los latinos, sino para los mismos que me preguntaban si Puerto Rico estaba en Asia. Es pensar en quiénes somos para poder encaminarnos”, finaliza.

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