El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llegó esta mañana a Puerto Rico, donde ofreció un mensaje.
Aeropuerto Internacional Luis Muños Marín
EL PRESIDENTE: ¡Buenas tardes! (Aplausos). Es muy agradable estar de nuevo en Puerto Rico. (Aplausos). Es fabuloso ver tantos rostros conocidos, tantos defensores de la Isla. En primer lugar, quiero expresar mi reconocimiento al congresista Pierluisi, que está aquí. ¿Dónde está? Allá. (Aplausos). Mi gran amigo, Andrés López. (Aplausos). Francisco Pavía (Aplausos). El senador Bathia. (Aplausos). El gobernador Fortuño. (Aplausos). Y sé que aquí tenemos hoy a varios ex gobernadores, junto con los líderes de partidos locales, y de la Cámara y del Senado.
Estoy muy agradecido por esta increíble recepción. Como ustedes saben, el último Presidente en venir a San Juan y dirigirse al pueblo de Puerto Rico fue John F. Kennedy, hace casi 50 años. (Aplausos). Para aquel entonces, yo tenía alrededor de cuatro meses de edad (risas), por lo que mi memoria de dicha visita es un poco confusa. Lo que sí recuerdo es que cuando yo vine aquí a hacer campaña, prometí que regresaría como Presidente de Estados Unidos. (Aplausos). Y a pesar de que mi cabello es un poco más gris -(aplausos)- que durante mi primera visita, estoy contento de poder cumplir aquella promesa al pueblo de Puerto Rico. (Aplausos).
Pero esta es sólo una parte de mi compromiso con las familias de aquí en la Isla. Porque, cuando corrí para Presidente, prometí incluir a Puerto Rico, no sólo en mi itinerario, sino también en mi visión sobre hacia dónde nuestro país tiene que encaminarse. Y me siento orgulloso de decir que hemos cumplido aquella promesa también.
En primer lugar, hemos abordado el asunto del status político. En marzo, un informe de nuestro grupo de trabajo presidencial sobre el status de Puerto Rico proveyó una manera coherente de avanzar sobre este tema, de manera que los habitantes de la Isla puedan determinar su propio futuro. Y cuando el pueblo de Puerto Rico tome una decisión clara, mi administración estará con ustedes. (Aplausos).
Sé también que existen muchos otros asuntos a los que la Isla se enfrenta. Cuando el presidente Kennedy estuvo aquí, él abordó la relación entre Washington y San Juan, y habló también de atajar lo que él llamó “los difíciles problemas de la educación, la vivienda y el empleo”.
En ese mismo espíritu, hemos estado tratando de asegurarnos de que todas las familias de la Isla puedan encontrar trabajo y ganarse la vida, y mantener a sus hijos. Es por esto que nuestro plan económico y nuestra reforma de salud incluyó ayudar a Puerto Rico (Aplausos).
Es por esto que incrementamos el acceso a banda ancha e invertimos en educación. Es por esto que ayudamos al crecimiento del turismo local, a los servicios de salud y a las industrias de energía limpia. Estamos dando a los puertorriqueños las herramientas que ellos necesitan para construir sur propios futuros económicos.
Y así es cómo debe ser. Porque cada día, los boricuas contribuyen a escribir la historia americana. (Aplausos). Los artistas puertorriqueños contribuyen a nuestra cultura -y, de paso, yo no sé si ustedes lo han notado, pero Marc Anthony quiso estar presente hoy aquí (Aplausos). Los empresarios puertorriqueños crean empleos estadounidenses. Hasta en la finales de la NBA, J.J. Barea nos inspiró a todos nosotros -(aplausos)- con aquellas penetraciones hacia el aro. Ese muchacho sabe jugar. (Aplausos). La próxima vez que vuelva aquí tendré que... la próxima vez que venga aquí, voy a tener que hacer algunos lanzamientos al aro. (Aplausos).
Quiero dedicar un momento a expresar mi reconocimiento a todos los puertorriqueños, hombres y mujeres, que sirven con el uniforme de nuestra nación. Un aplauso para nuestros veteranos. Gracias. (Aplausos).
Uno de dichos veteranos es Juan Castillo. Juan combatió en la Segunda Guerra Mundial, y combatió en la Guerra de Corea. Dentro de dos meses, él celebrará su 101 cumpleaños. (Aplausos).
El legado de Juan lo continúan puertorriqueños en Irak y en Afganistán, hombres y mujeres como el sargento mayor Ramón Colón López, de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. En 2004, el equipo de Ramón estaba persiguiendo un objetivo muy valioso en Afganistán. Su helicóptero fue dañado seriamente por fuego hostil. En el furor de la batalla, él desconocía la magnitud de la fuerza a la que se enfrentaba. Pero, como sea, siguió avanzando, y su equipo mató o capturó a 12 combatientes enemigos. Debido a su valentía, él fue el primer estadounidense hispano en ser condecorado con la Medalla de Acción en Combate de la Fuerza Aérea. (Aplausos).
Y les cuento esta historia porque, por décadas, puertorriqueños como Juan y Ramón han expuesto su vida por una simple razón: Ellos quieren proteger la nación a la que aman. Su disposición a servir, su disposición al sacrificio, es tan americana como el pastel de manzana -o como el arroz y gandules. (Aplausos). Las aspiraciones y las luchas sobre esta Isla reflejan las de Norteamérica.
Por esto, yo sé que hoy, muchos están haciendo las mismas preguntas aquí en la Isla, lo mismo que en Indiana, o California o Texas: ¿Cómo me aseguro que mis hijos reciban la clase de educación que necesitan? ¿De qué manera puedo reservar un poco de dinero para el retiro? ¿Cómo puedo llenar mi depósito de gasolina? ¿Cómo puedo pagar las deudas?
A cualquier parte que voy, veo familias que se enfrentan a retos como estos, pero ellas los están enfrentando con resolución y determinación. Ustedes saben que estos problemas no se desarrollaron de la noche a la mañana aquí en Puerto Rico, o en alguna otra parte, pero esto significa que nosotros no los vamos a resolver de la noche a la mañana. Sino que , día a día, paso a paso, los solucionaremos.
Nosotros vamos a poder mejorar nuestro sistema educativo aquí en Puerto Rico y en toda Norteamérica. (Aplausos). Estamos dando pasos para mejorar nuestro sistema de salud aquí en Puerto Rico y en toda Norteamérica. (Aplausos). Vamos a poner a la gente de nuevo a trabajar aquí en Puerto Rico y en toda Norteamérica. (Aplausos).
Quizás algunos de ustedes recuerdan que cuando yo estuve aquí n 2008, hablé frente al Cuartel de Ballajá, un lugar que había sido la sede de muchos capítulos de la historia puertorriqueña. Hoy, los obreros puertorriqueños están escribiendo el capítulo siguiente, convirtiendo el edificio en un modelo de eficiencia energética. Ellos están haciendo sistemas HVAC más eficientes. Ellos están poniendo un techo verde. Están instalando 720 paneles fotovoltaicos. Cuando esté terminado, se calcula que los ahorros energéticos serán de un 57%. Y Puerto Rico habrá dado un paso más hacia la creación de una economía de energía limpia.
Esta son la clase de pasos que Puerto Rico dará para ganar el futuro y para que Norteamérica conquiste el futuro. (Aplausos). Esto es lo que nosotros hacemos en este país. Con cada década que pasa, con cada nuevo reto, nosotros nos reinventamos a nosotros mismos. Descubrimos nuevas maneras de solucionar nuestros problemas. Y seguimos avanzando.
Y hacemos esto de una manera que le da a cada una de nuestras personas un impulso hacia el sueño que todos compartimos -el sueño de que, si ustedes están dispuestos a trabajar arduamente y ser responsables, podrán construir una vida mejor para su familia. Ustedes podrán hallar un empleo que sea seguro, que provea salarios decentes, que provea para sus hijos, que provea para su retiro. Esto es lo que la gente espera, y no es pedir demasiado.
Puerto Rico, no es necesario que les diga que no hemos llegado a ello todavía. No nos encontramos donde debemos estar. Pero, en estos tiempos desafiantes, la gente de esta Isla no desiste. Nosotros no retrocedemos. (Aplausos). La gente en Norteamérica no desiste. Nosotros no retrocedemos. Nosotros apostamos a los empresarios y a los obreros y a nuestras familias. Comprendemos que existe fortaleza en nuestra diversidad. Nosotros renovamos el Sueño Americano. Lo hemos hecho antes. Lo haremos de nuevo.
Muchas Gracias. Muchas gracias a ustedes. Gracias. Garcias, Puerto Rico. (Aplausos).

