Fue el incidente principal en una jornada de paros, protestas y falsas alarmas. Vídeo y fotos
Por Eugenio Hopgood Dávila / ehopgood@elnuevodia.com
La respuesta al despido de casi 17,000 empleados públicos comenzó a manifestarse ayer en una agitada jornada de paros y protestas que tuvo su punto culminante cuando un hombre le lanzó un huevo al gobernador Luis Fortuño.
El juez Wilfredo Viera Garcés, del Tribunal de Río Grande, determinó anoche causa para arresto contra Roberto García Díaz, de 44 años, por tentativa de agresión y empleo de la violencia contra la autoridad pública, por el incidente que protagonizó en Fajardo, donde Fortuño celebraba una conferencia de prensa para anunciar mejoras a la transportación marítima.
García Díaz quedó libre luego de prestar una fianza de $3,000 que fue diferida por la Oficina de Servicios con Antelación al Juicio (OSAJ).
El sujeto fue representado por los licenciados Luis Pinto Andino e Hilda Figueroa Santiago y el ministerio público por el fiscal Jorge Carrión Ramos.
Fue un día de alta tensión que incluyó el desalojo forzoso con la Unidad de Operaciones Tácticas de una protesta obrera frente a La Fortaleza, forcejeos en los portones de la Universidad de Puerto Rico, donde los estudiantes llevaron a cabo un paro de 24 horas, y el acuartelamiento de un grupo de alumnos en las instalaciones de la Escuela de Artes Plásticas, en el Viejo San Juan.
Al cierre de esta edición no se habían reportado heridos y la única persona arrestada era García Díaz.
Asimismo, dos edificios que albergan cinco agencias gubernamentales fueron desalojados durante el día ante las amenazas de bomba que se recibieron.
Los edificios donde se interrumpieron las labores debido a las referidas amenazas fueron la sede de la Administración de los Sistemas de Retiro en Hato Rey y el edificio del barrio El Cinco de Cupey que alberga al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), la Junta de Calidad Ambiental (JCA) y otras dos agencias.
Es el segundo día consecutivo en el que se reportan amenazas de bomba en edificios gubernamentales, ya que el lunes ocurrió lo mismo en el Centro Gubernamental de Minillas y en la sede de las emisoras públicas de televisión y radio (WIPR).
A las 7:00 a.m., un grupo de dirigentes sindicales, en su mayoría del Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores (SPT), se encadenó a unos pilares de metal que hay sobre las aceras de la calle del Cristo, a unos 50 metros de los portones de La Fortaleza. A las 10:30 a.m. lograron introducir una carpa portátil y proclamaron el “campamento de la dignidad”, indicando que se quedarían indefinidamente en el lugar, a menos que la Policía los removiera.
Forcejeo en La Fortaleza
La veintena de manifestantes rehusó moverse voluntariamente hasta la esquina de las calles del Cristo y Fortaleza. Entonces, el coronel José Rosa Carrasquillo, superintendente asociado de la Policía, ordenó a un escuadrón de la Unidad de Operaciones Tácticas que los removiera. Los agentes la emprendieron a empujones con sus rotenes contra los manifestantes.
Roberto Pagán, presidente del SPT, uno de los cuatro manifestantes encadenados, dijo que “el pueblo se va a activar porque ésta no es la única ni la última acción de desobediencia civil. Vamos a estar llevando a cabo decenas de acciones a través de todo el País”.
“La única forma de que en este país no ocurra una explosión social es que este gobierno detenga los planes de masacrar a miles de padres y madres de familia, que detenga las agresiones contra las comunidades especiales y contra el ambiente”, agregó el líder sindical.
Asimismo, el obispo metodista Juan Vera, portavoz de la coalición Todo Puerto Rico con Puerto Rico, se personó al lugar y dijo que el gobernador Fortuño, a través de la Policía, “nos ha dado una respuesta de violencia”.
Por su parte, el superintendente de la Uniformada, José Figueroa Sancha, también llegó al área de la calle Fortaleza después del desalojo del campamento y respaldó la acción policial.
“El diálogo fue lo primero. Ellos (los líderes sindicales) dijeron que había que moverlos porque no se moverían y eso es lo que se hizo, moverlos”, resumió el Superintendente.
Figueroa Sancha dejó ver que espera que los sectores obreros y sus aliados hagan buena su palabra de realizar múltiples acciones de protesta en las próximas semanas. “Este es uno de muchos días que vamos a tener y lo importante es que bajemos revoluciones”, dijo el jefe policial.
Advertencia de LA POLICÍA
Aunque se da por sentado, Figueroa Sancha no respondió si se tomarían medidas especiales de seguridad para el gobernador Fortuño ante el incidente en Fajardo y la tensión laboral y social resultante de los despidos masivos de empleados públicos. “Es el Gobernador de todos los puertorriqueños y todo el que atente contra él será arrestado”, dijo.
Ayer no surgieron indicios que de que lo ocurrido en Fajardo haya sido orquestado por alguna organización, sino que fue un acto aislado por iniciativa propia.
El líder del SPT, Pagán, dijo que ese no es el tipo de acción que los sindicatos desarrollarán, pero entiende que es parte de la “desesperación del pueblo” ante las políticas que implanta Fortuño.
Suspenso en Artes Plásticas
Mientras, un escenario de incertidumbre continuó anoche en la Escuela de Artes Plásticas, donde un grupo de estudiantes decidió permanecer en el lugar para evitar la entrega de las cartas de despido de varios empleados de la institución.
Eduardo Berríos, decano de administración, intentaba llegar a un acuerdo con el grupo, mientras varios policías vigilaban la instalación.
La rectora Marimer Benítez explicó que de las 21 cartas de despido, sólo entregaría 12 y el resto las procesaría cuando finalice el curso escolar.
Dijo que ella está obligada a firmar las cartas “porque si no me botan y OGP (Oficina de Gerencia y Presupuesto) se queda con la escuela”.
A eso de las 10:30 p.m., las partes llegaron a un acuerdo para que los estudiantes continuaran su protesta hasta las 6:00 a.m. de hoy y procedieran a entregar las llaves de la escuela.
Por otro lado, hoy continúa el itinerario de protestas y manifestaciones con un paro de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), una marcha de estudiantes, profesores y trabajadores desde el Recinto de Río Piedras de la UPR hasta la presidencia de la institución universitaria.
Pedro Bosque y Noel Piñeiro Planas colaboraron con esta historia.