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20 de enero de 2013
Música
 

Listo para devorar otra vez

Asegura estar enfocado para retomar con seriedad su carrera

 

Por Damaris Hernández Mercado / dhernandez1@elnuevodia.com

Al entrar al restaurante La Casita Blanca en Santurce, la atención de Lalo Rodríguez se concentra en un viejo tocadiscos que suena el éxito Máximo Chamorro de la primera producción discográfica Simplemente Lalo.

De primera intención no reconoce su voz, ya que el tocadiscos se escuchaba en otra revolución. Saludó al propietario del pintoresco establecimiento, Jesús Pérez y preguntó extrañado: ¿quién es ese que canta?

La respuesta de Pérez saltó de inmediato: “Ese eres tú”. El salsero con incredulidad comentó: “¿Yo?, pero me escuchó diferente”. Pérez aclaró enseguida que la revolución del tocadiscos no era correcta.

Acto seguido, Lalo tomó la carátula vacía en sus manos y dijo “¡Wow, soy yo con 100 libras menos!”, bromeó.

Hace unos años esta reacción de Lalo hubiese pasado desapercibida, ya que su problema de adicción a sustancias controladas lo enajenaba de la realidad. El vocalista vivía inmerso en un mundo que cada vez lo empujaba a un precipicio profundo en el que los miedos, el descontrol y la angustia controlaban su vida.


Tanto así, que el cantante reconoce que la debacle de su carrera artística en la década del 90 fue producto de sus problemas personales. Ahora afirma que el panorama es distinto.

Lalo asegura que su adicción a las drogas, su problema de violencia doméstica contra su esposa Wanda Rodríguez y su inestabilidad personal quedaron en el pasado.

Hoy, reconoce con orgullo y optimismo que “ahora soy dueño de mis capacidades”.

“Hay algo pasando en mi vida. Hay una bendición. Es algo sobrenatural y me quiero aprovechar de eso. Si esto llega a pasar cuando estaba desorientado y ambiguo me hubiese perdido de nuevo”, confiesa el sonero que luce más delgado gracias a la modificación de su dieta y ejercicios.

“MI voz sigue intacta”

Es por eso que el 2013 tiene un significado especial. Lalo lo decretó como el año que marca con firmeza su regreso a la música. Lalo se proyecta enfocado y concentrado en retomar con ímpetu su carrera artística.

Así lo dejo ver en el encuentro con El Nuevo Día donde prefirió no tomar el famoso “chichaíto” que suele sellar el almuerzo del restaurante, y lo sustituyó por un vaso de agua para no afectar su voz.

“Es que quiero grabar voces hoy y no quiero que se me afecte la voz. Además, hago mis cosas para descongestionarme las fosas nasales para que la voz se escuche clara. Quiero estar bien y prefiero no ingerir alcohol, no es que no pueda es que quiero estar en la condición perfecta”, menciona uno de los registros más altos en la historia de la salsa, si no el más.

“Yo no bajo tono”, aclara. Y es que a estas alturas de la carrera, asegura que el hecho de que su voz no se haya afectado a raíz de su dependencia a sustancias controladas es “una bendición” que no puede explicar.

“Mi voz sigue intacta y eso es una gran bendición de Dios. Mi carrera actual es un regalo. Tanto por el hecho de que físicamente no estoy lesionado como pude haber estado. Muchos de los que han hecho menos que yo no están vivos. No estoy lesionado mentalmente. Estoy capacitado y lo mejor y más importante la gente me quiere. Dios transforma a la gente, me tocó a mí y ese cariño lo percibo”, expresa el vocalista que de paso sostuvo que se encuentra trabajando 10 veces más que en sus últimas tres producciones discográficas. La mayoría de sus presentaciones son en el exterior.

El cantante trabaja de lleno en la producción de un nuevo disco. Explica que se trata de un álbum en el que recuerda lo que fue su primera producción discográfica Simplemente Lalo y en el que retoma sus raíces.

Además dice estar “más que listo” para presentarse este viernes en concierto en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré.

Su pesadilla...

El entusiasmo que proyecta el salsero se hace evidente cada vez que menciona sus planes en la música. Con igual sinceridad habla de lo que vivió por culpa de su adicción a las drogas. Según revela, era necesario abandonar la Isla y buscar otros aires ya que su entorno aquí agudizaba su problema. Lalo se fue en 1993 a Estados Unidos.

“Tenía que irme. Si me paraba de frente tenía un punto de drogas, miraba a un lado había un punto, miraba hacia atrás y ahí estaba, no podía salir de eso. Sabía que no iba a sanar de eso si no me iba. Las veces que tuve recaídas cada vez que buscaba la solución me ponía más fuerte, pero estaba aquí y cambiaba. Hace siete u ocho años venía a Puerto Rico y llegaba optimista y de solo poner un pie donde se recogen las maletas ya estaba oprimido me sentía cargado y lleno de miedo. Un miedo terrible y en muchas ocasiones utilice sustancias (admite consumió de todo, entre ellas cocaína y heroína) y me enojaba conmigo porque me preguntaba: ‘ ¿porqué me tenía que pasar ahí? justo llegando a Puerto Rico’. Era miedo a recaer, a verme como estaba y me hundía cada vez. En cambio llegaba a Orlando y me sentía libre y feliz”, recuerda el sonero que contempla mudarse a Puerto Rico, manteniendo su otra residencia en Orlando junto a su esposa Wanda y sus hijos.

De ese torbellino de miedos que lo aturdían afirma que lo venció mediante la fortaleza espiritual, familiar, programas de ayuda para la adicción y “tocando fondo”.

“Salir fue bien duro. El problema mío se combinó con enojos y situaciones personales. Siempre he dicho que hay dos clases de adictos: por placer y por problemas. Cuando eres un adicto por problemas no te sientes contento contigo mismo es mucho más difícil porque la droga se convierte en un escape. Estuve en muchos programas, pero desgraciadamente muchos de estos programas son un negocio que no curan al adicto. Lo viví tanto en hogares médicos y cristianos. Es un negocio. Una recuperación de un adicto por problemas no pude ser de 30, 90 y 180 días. Se trata de dos o tres años. Es fuerte, pero hoy gracias a Dios estoy bien. Ya eso pasó”, señala sin tapujos.

“Me arrepiento tanto”

Otro de los capítulos que jamás hubiese querido protagonizar fue su arresto por violencia doméstica contra su esposa Wanda.

El salsero fue arrestado el 20 de marzo de 2011. Permaneció preso por 53 días y en diciembre cumplió su probatoria. Aunque fue perdonado por su esposa aún no ha podido regresar a su hogar, ya que todavía el sistema judicial en Florida no se lo permite hasta que complete unos requerimientos de la ley.

De ese lamentable episodio asegura que se arrepiente del daño que le ocasionó a su esposa, con la que lleva 26 años. Responsabiliza por el incidente que culminó con su encarcelamiento, al alcohol y a su frustración por un mal desempeño que tuvo en una presentación en Puerto Rico.

“Esos días en prisión fueron malos... se aprende y mucho. (Suspira) Me arrepiento tanto. Como todas las parejas habíamos tenido problemas, pero jamás... Yo no soy un tipo de esos. Esta experiencia me dice que no puedo permitir que ni el alcohol ni ninguna otra sustancia tenga control sobre mis acciones. Ya tuve ese problema y no puedo darle cabida a frustraciones. Gracias a Dios no paso nada peor”, revela.

Dice que tanto para su esposa como para él ha sido la prueba más dura que les ha tocado vivir como pareja.

¿Cómo Wanda te perdonó y en qué momento? , preguntó este diario.

“Eso lo tiene que contestar ella. Fue duro porque ella quería quitar la denuncia, pero el estado de Florida y su sistema judicial, una vez se radica, procede, y no se puede retirar. El sistema le prohíbe a la mujer retirar la denuncia y ver a la persona en prisión. Solo me veía en la corte. Wanda trató de retirar la denuncia, pero Fiscalía y el estado proceden. No fue hasta que se hizo el trato con Fiscalía para salir y entrar un programa de drogas y alcohol por nueve meses, además de las 37 semanas de tomar el curso de violencia doméstica y control de ira, que entonces pudimos hablar”, cuenta el vocalista, que además cumplió sus 150 horas de labor comunitaria.

Un recuento musical

La cita de Lalo Rodríguez con su público puertorriqueño será este viernes, 25 de enero, en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré en Santurce. Allí plasmará su historia musical desde que Eddie Palmieri lo bautizó “Lalo”, -su nombre de pila es Ubaldo-, y le da esa primera oportunidad en la orquesta. Recuerda que esa primera grabación con Palmieri fue The Sun of The Latin Music. Tenía 16 años.

“Vamos a hacer un recuento de toda mi trayectoria. Esa primera parte fue con Palmieri, con Machito con Tommy Olivencia. Luego la Puerto Rico All Stars, mi etapa como solista comenzando con el disco Simplemente Lalo hasta culminar con un tema nuevo de mi proyecto. De cada época vamos a escoger uno o dos temas y los vamos a interpretar con un big band de 20 músicos”, precisa.

Hasta el momento no contempla artistas invitados, ya que menciona que el repertorio es muy amplio.

A solo días de su espectáculo lo único que anhela es complacer a su público.

“Voy con mi alma y dispuesto a dar un espectáculo de calidad”, concluye.

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