El bótox, los dispositivos electrónicos y los masajes craneales ofrecen una alternativa a las férulas
Por El Mercurio / GDA
Se siente tensión en la mandíbula, duele, molesta. Dolores de cabeza, faciales, cuello y oído son algunas de las consecuencias del bruxismo siendo el desgaste de los dientes lo más preocupante.
El bruxismo no da tregua. Durante el día, la noche o en el sueño se manifiesta el crujir de los dientes, generando insomnio o molestias para quien escucha esos dientes. Lo hacen adultos y niños, nadie se salva.
“Se define como un hábito parafuncional y un acto involuntario donde se aprietan y rechinan los dientes, en forma rítmica o espasmódica, lo que puede provocar trauma oclusal”, explica el doctor César Rivera Martínez, cirujano dentista y académico de la Universidad de Talca, en Chile. En la búsqueda de alivio se ha abierto una nueva ventana de opciones que incluyen, entre otros, inyecciones de masoterapia y masajes de origen hindú y bótox.
Cuándo ocurre
Puede suscitarse en cualquier momento: durante la vigilia o el sueño y si es de día, el acto de apriete será semivoluntario y puede estar asociado al estrés. En los niños se considera fisiológico y se da en el periodo de recambio de dientes, pero si es posterior, sería producto de una alteración emocional.
Se ha descubierto que inciden en su aparición factores psicosociales (ambientales), periféricos (locales odontológicos) y factores fisiopatológicos (sistema nervioso central).
Sin embargo, las causas que lo originan son controversia en la ciencia médica al igual que su tratamiento, según cuenta el especialista y agrega, que no existen métodos confiables para evaluar el bruxismo en la clínica que tengan una validez diagnóstica razonable.
Su tratamiento
El enfoque tradicional para atenderlo se basa en corregir las alteraciones entre dientes y la masticación o maloclusión, que es la causa de apriete y rechinamiento. Este procedimiento ocupa aparatos oclusales, como férulas o planos de relajación, provocando una disminución del tono muscular masticatorio y es efectivo en evitar el desgaste y daño dental. Sin embargo, no enfrenta el problema de raíz, porque sin las férulas los dientes siguen chillando.
También se usan inyecciones de bótox en los músculos masticadores para relajarlos; masoterapia, calor localizado y lo más importante, hacer consciente al paciente del problema para controlarlo en el día.
Existen otras dos alternativas que prometen aplacar el problema del bruxismo. Una es un dispositivo de alta tecnología y bajo costo que se adhiere a la mejilla, en la zona de los músculos masticadores, el cual va a transmitir señales a un computador al apretarse los dientes.
Estos dispositivos tienen módulos terapéuticos para enviar señales de pasividad a los músculos que participan en la contracción del bruxismo.
En tanto, la sabiduría ancestral entrega terapias como el masaje craneal hindú, llamado Champi, que significa “masaje de la cabeza” en sánscrito y que trata al bruxismo, entre otras dolencias asociadas al estrés.
Es un masaje donde la persona debe estar sentada, recta. Se escoge el aceite indicado (idealmente, aceite de almendra) para el masaje y se aplican técnicas de presión pulgar y con el talón de las manos, en la zona de los hombros, cuello, cabeza y rostro.