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Estilos de vida

Salud al Día
 

Lo que ganamos con la edad

El envejecimiento debe y puede ser un proceso y una etapa feliz y positiva en la vida del ser humano: una ganancia que, a veces, se pasa por alto.

 
edad
El envejecimiento debe y puede ser un proceso y una etapa feliz y positiva en la vida del ser humano.

Por Ada M. Padró González

Generalmente, asociamos el proceso de envejecer con pérdidas. Se pierde la lozanía de la piel, la flexibilidad de los movimientos, el metabolismo se torna más lento, se pierden amigos y familiares, el círculo de influencia íntimo se va encogiendo. Sin embargo, no todo está perdido. Se ha probado que hay algunas ganancias. Veamos.

Las pérdidas y los factores que típicamente impactan a la mayoría de los seres humanos son: efecto del nido vacío, aparición de enfermedades crónicas e incapacitantes, pérdida de la autonomía personal, disminución de la capacidad de adquirir bienes y servicios, dejar de conducir, el fenómeno de la polifarmacia (muchos medicamentos costosos), soledad psicológica y física, depresión, y aislamiento.

La realidad es que, en un por ciento significativo de los casos, el efecto de estos factores en el ánimo no se atiende adecuadamente. Se aceptan como una realidad de la vida, “Such is life!”. A esto se incluye la limitada accesibilidad a servicios psicológicos y psiquiátricos. 

El agravante es la percepción negativa hacia lo que son los servicios de salud mental. En nuestra sociedad y, sobre todo, en la generación de los veteranos y los “baby boomers”, se comparte un estigma social asociado al tratamiento de las enfermedades mentales y desórdenes del ánimo. Aun en este siglo se escucha la reacción de “Yo no estoy loco” cuando se recomienda que se haga una cita con el psicólogo o con el psiquiatra. En gran medida, parte de ese estigma surge del desdén que antes se manifestaba hacia los enfermos mentales, del temor al hospital de “locos”; del estar encerrado en una institución y de la pérdida de la autonomía personal. Todo lo anterior tiene que erradicarse. Esa es, por cierto, la misión de la Fundación Pro-Salud Mental de PR (NAMI), que con tanta pasión dirige la doctora Silvia Arias.

Se encuentra un elemento que añade peso a esta problemática. Se trata de los profesionales de la salud pobremente adiestrados para entender y manejar adecuadamente al adulto mayor. A medida que nos alejamos del área metropolitana, más se percibe esta ausencia en el repertorio de competencias de los trabajadores del campo de la salud.


Lo que ganamos con la edad

Pero no todo son pérdidas. El envejecimiento debe y puede ser un proceso y una etapa feliz y positiva en la vida del ser humano: una ganancia que, a veces, se pasa por alto. Es madurez psicológica en la adultez. ¿De qué se trata?

Las investigaciones y los análisis de manejos de casos han demostrado que los siguientes rasgos tienden a intensificarse a medida que entramos en edad:

• Aumenta la interioridad (capacidad de autoanálisis y de autoconocimiento).

• Se es más reflexivo y filosófico (se verbaliza la sabiduría de la vida).

• La inteligencia cristalizada se mantiene estable (capacidad de realizar tareas cognitivas adquiridas).

• Se desarrolla un sistema mental de peritaje (al haberlo vivido todo, los marcos de referencia se expanden).

• La impulsividad se reduce aunque se es más susceptible a la ansiedad.

• La habilidad para controlar las variaciones emocionales puede fortalecerse.

• Se es más humano.

• Aumenta el peritaje para manejar la dinámica familiar o constelación familiar. Se es miembro de diferentes “familias”. La familia de origen, la familia adquirida a través del matrimonio, la familia que crean los hijos y los nietos, la familia de los amigos y los vecinos.

Una prueba de la realidad de estos procesos evolutivos tan positivos en muchos seres humanos, es el hecho de que personalidades fuertes y controversiales se tornan más suaves, reflexivas y pacificadoras. Lo podemos apreciar en nuestro entorno político y en muchos líderes de diversos campos. La historia de la humanidad está repleta de casos en los que la mezcla del infortunio y la edad, provocan cambios significativos en el aprovechamiento de eso que llaman experiencia o la sabiduría adquirida de la vida. ¿Qué opinas?

La autora es psicóloga industrial, especialista gerontología y directora de Servicios de Cuido & Psico-Gerontología, Inc. Para información, llama al 787-313-6636 o escribe a adapadro@serviciosap.com.

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