O’Barry objeta el delfinario capitalino
Por Cynthia López Cabán / End.cynthia.lopez@elnuevodia.com
No existe evidencia científica que pruebe que los delfines poseen propiedades terapéuticas para ayudar a los niños autistas, planteó ayer Ric O’Barry, un conocido defensor de estos mamíferos marinos.
El activista también invitó a los puertorriqueños a educarse sobre el daño que los humanos causan a los delfines cuando insisten en cazarlos y exhibirlos en acuarios o delfinarios.
“Estoy aquí para mantener a Puerto Rico amigable con los delfines”, apuntó O’Barry, quien visitó la Isla como parte de las actividades que realiza el Comité por Delfines Libres.
Este grupo se opone a la propuesta del alcalde capitalino, Jorge Santini, quien planea construir el Delfinario de San Juan en el área de Escambrón en Puerta de Tierra. Santini impulsa este proyecto como alternativa de turismo y una oportunidad para ofrecer terapias asistidas con delfines a los niños con autismo.
En entrevista con El Nuevo Día, O’Barry insistió que no existen estudios científicos que confirmen que la terapia con delfines ayuda a los niños autistas o con síndrome Down.
“Eso es falso”, afirmó el hombre, quien entrenó y capturó a los delfines de la conocida serie de televisión “Flipper”.
“Esto es un negocio por el cual se paga $7,000. Aquí hay gente aprovechándose de personas desesperadas y eso me entristece”, agregó.
De hablar suave y pausado, O’Barry indicó que los acuarios y delfinarios adornan sus actividades con el sello de “ambientalmente amigable” o “verde” para atraer turistas y visitantes, pero que en realidad son atracciones en las que se maltratan a los animales.
“Ellos no miran la ética del asunto, solo miran la parte económica. Cuando capturas a un delfín destruyes su calidad de vida para supuestamente mejorar la nuestra”, señaló el hombre que protagonizó el documental “The Cove”, que muestra la matanza de delfines en la bahía de Taiji, en Japón.
Indicó que los delfines en cautiverio sufren mayor estrés que otros animales por su sensibilidad y porque necesitan espacio. Los delfines, según O’Barry, nadan 14 millas diarias.
Señaló también que lejos de educar, los acuarios y zoológicos son una forma de “mala educación” porque enseñan que está bien abusar de la naturaleza.
“Los niños piensan que ese espectáculo que ven es bueno, pero le estamos enseñando lo incorrecto”, añadió.
O’Barry, además, volvió a retar a Santini a un debate para discutir la verdad sobre los delfines.
Reacciona el alcalde
En declaraciones escritas, Santini vio con buenos ojos que haya oposición, pese a que no mencionó el debate.
“Es parte de la diversidad, de la democracia que nos permite el privilegio de discernir. Habrán los que se oponen, y existen los miles que lo apoyan y lo necesitan”, afirmó.
Insistió en que los delfines aportan a la salud de un niño autista y se expresó en conta de la matanza de estos mamíferos.
“En ningún momento estos delfines serán capturados como se ha mencionado o maltratados, todo lo contrario”, respondió Santini.
¿Y Flipper?
“Flipper era una mujer”, soltó Ric O’Barry, quien capturó y entrenó a los cinco delfines que protagonizaron la popular serie de los 60.
O’Barry contó que Kathy, una de las delfinas, se “suicidó”.
Scotty, otra de las delfinas, murió durante el programa, pero las demás fallecieron poco después de que culminó la serie.
Relató también que la muerte de Kathy -el delfín que más representó a Flipper-, junto a otras razones, lo llevaron a tomar la decisión de abandonar el oficio de la caza y entramiento de delfines.
“Me mantuve ignorante tanto como me fue posible. Me estaban pagando mucho dinero, pero la razón principal para quitarme es que me cansé de mentirle al público”, afirmó O’Barry.