Los informes financieros y las planillas de la senadora están repletos de contradicciones
Por Miguel Díaz Román/mdiaz2@elnuevodia.com
Dos Evelyn Vázquez.
Una es una mujer adinerada, próspera empresaria, poseedora de valiosos bienes, dueña de una exitosa academia de modelaje, D’Queens Institute.
La otra genera ingresos que apenas le dan para vivir y que la colocan de lleno en la categoría de la indigencia.
Ambos cuadros surgen de los informes financieros y las planillas que la senadora presentó ante la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) como parte de sus gestiones para ser certificada como candidato del Partido Nuevo Progresista (PNP) en el distrito Mayagüez-Aguadilla en el 2008 y en el 2012.
Las planillas corresponden a los años 2001 al 2005. Los informes financieros son de 2007 y de 2008. La información correspondiente a los años siguientes no está disponible porque los políticos no están obligados a presentar públicamente sus planillas e informes financieros. El Nuevo Día solicitó la información a la senadora y al Senado, pero al cierre de esta edición no había sido suministrada.
Durante los años de las planillas examinadas, Vázquez -quien se divorció en 2010- se encontraba casada. Pero sus planillas muestran que las radicó como soltera, lo que era ilegal, según el Código de Rentas Internas vigente entonces.
Esa es la misma imputación que el PNP le hace al candidato a la gobernación del Partido Popular Democrático (PPD), Alejandro García Padilla, y por lo que este es investigado por el Departamento de Hacienda, según ha corroborado el secretario Jesús Méndez.
No se sabe de ninguna investigación contra Vázquez por este asunto.
Las planillas radicadas entre el 2001 y el 2005 presentan a una mujer insolvente con un ingreso neto promedio de $4,751 anuales. La senadora reportó ingresos netos de $6,500 en el 2001, de $14,877 en el 2002, de $800 en el 2003, de $1,270 en el 2004 y de $310 en el 2005.
‘Dije lo que ella me dijo’
Los ingresos de la senadora durante esos años eran tan bajos que no tenía que pagar contribuciones.
Estas planillas también fueron llenadas por la contable Carmen Nieves, quien es pariente de la senadora.
Los informes financieros -que no son auditados, por lo que no se corrobora la información que ofrece la senadora- presentan un cuadro radicalmente distinto.
El informe financiero del 2007 muestra que para ese año la senadora Vázquez tenía una capital neto de $322,100, que comprende una residencia valorada en $200,000, un auto Buick Regal del 2003 cuyo valor fue fijado en $25,000, dinero, joyas y enseres y los bienes del negocio.
El informe indica que los ingresos del negocio en ese periodo fueron de $250,000. Al restar los gastos operacionales quedó un ingreso neto de $186,185. Durante ese año Vázquez se encontraba en medio de la campaña primarista.
El informe no ofrece detalles de las operaciones del negocio para explicar cómo pudo generar ingresos por $250,000, si dos años antes, en el 2005, solo generó ingresos por $10,000, según surge de las planillas de ese año.
Pero la contradicción más dramática surge al comparar el informe financiero del 2007 con el informe financiero que se radicó un año después, en el 2008, cuando ya era candidata al Senado.
Del informe de 2008 se desprende que Vázquez no posee residencia y el capital neto se estimó en $15,965, lo que representa que en un año experimentó una pérdida de $306,135, al compararse con el capital neto informado en el 2007. El informe no le adjudica ingresos al negocio.
El contador público autorizado Eduardo Ramírez Flores, quien firmó el informe del 2008, indicó que la información que aparece en el documento “fue lo expresado por Vázquez. Lo que no aparece es por qué ella no lo informó. Creo que para ese año ya no tenía casa... la había vendido”, dijo Ramírez Flores.
El Nuevo Día confirmó que a finales del 2007 Vázquez y su entonces esposo, Félix Rolando Juarbe, vendieron su casa por $115,000. Pero del informe financiero no se desprende que Vázquez recibiese ingresos por la venta de la casa.
El CPA Miguel Soto López reconoció que la información que puso en el informe de 2007, que fija en $200,000 el valor de la residencia que meses después fue vendida en $115,000, “está inflada”.
“Yo me limité a decir lo que ella me dijo”, dijo Soto López.