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Salud al Día
 

Los efectos del alcohol en tu salud

El consumo de alcohol debe ser modero... de lo contrario, tu cuerpo mostrará ciertos síntomas y condiciones de salud que pueden ser muy perjudiciales.

 

Por Lucía A. Lozada Laracuente

Mucho se ha hablado de los beneficios que tiene para la salud consumir un poco de alcohol. De hecho, las recomendaciones más comunes incluyen tomar una copa de vino tinto todos los días. Una copa significa cuatro onzas. No más de esto.

La Biblioteca de Medicina de Estados Unidos, MedlinePlus, señala que, aunque existe alguna evidencia de que en las personas que beben moderadamente aumenta el nivel del colesterol HDL, o colesterol bueno, lo cual tiene efectos secundarios beneficiosos en el sistema cardiovascular completo, no sólo el corazón, la realidad es que, sin moderación, la bebida, incluyendo el beneficioso vino tinto, puede causar serios problemas a la salud.

Por ello, es esencial conocer los límites de moderación, ya que incluso el consumo bajo de cualquier tipo de alcohol puede causar adicción y una serie de problemas que pueden ir más allá de la salud misma. Se entiende por moderación ingerir hasta dos bebidas por día para un hombre y una bebida por día para una mujer o persona de la tercera edad.

A continuación, la doctora Adelaida Ortiz, especialista en Medicina Interna y catedrática auxiliar de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, describe los efectos del alcohol en el cuerpo humano y en la salud.  

El primer síntoma de intoxicación por alcohol es la alteración del nivel de conciencia, donde se observan cambios de conducta y de personalidad, debidos a que se altera el delicado balance de los neurotransmisores cerebrales. Esto hace que las reacciones sean más lentas o que sientas más sueño de lo común. Los cambios de conducta y personalidad pueden ser abruptos, e incluyen: depresión, agitación, pérdida de memoria y hasta convulsiones.  

Por el clima tropical de la Isla, muchas personas consumen el alcohol frío y también tienden a fumar. Esto crea una especie de capa de condensación en la boca que provoca que se adhieran a ésta sustancias cancerígenas del tabaco, aumentando el riesgo de desarrollar cáncer de cabeza y cuello (boca, lengua, esófago, faringe, laringe, etc.).  

Beber en exceso provoca que se reduzca la presión de la válvula del esófago (que drena en el estómago), ocasionando o empeorando el reflujo.  

En algunos casos, beber pudiera ocasionar arritmias cardiacas (fibrilación atrial, taquicardia) y cardiomiopatía (corazón agrandado), en la cual se debilita el músculo cardíaco y muestra síntomas como: dificultad para respirar, latidos irregulares y otros que pueden causar fallo cardíaco.  

A nivel del hígado, quienes beben en exceso pueden desarrollar hígado graso, que es una de las primeras condiciones que se desarrollan en los bebedores habituales. En ésta el exceso de grasa impide que el hígado funciones adecuadamente, haciéndolo más vulnerable a desarrollar inflamaciones como la hepatitis.  

La hepatitis (puede ser transitoria, si se evita el consumo de alcohol posteriormente) o, en un proceso más crónico, cirrosis (cicatrización del hígado). Ésta ocasiona que el hígado se deteriore lentamente e impide que realice funciones críticas, como el manejo de las infecciones (un efecto indirecto, porque al ser una condición crónica, inmunosuprime al paciente).

Otras de las funciones del hígado es mantener la presión oncótica de la sangre, por medio de la producción de albúmina. También produce proteínas que funcionan como factores de coagulación, previniendo sangrados profusos. Ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre, y recicla y elimina de la sangre sustancias potencialmente tóxicas. De no ocurir este proceso el paciente esta a riesgo de sufrir encefalopatía o confusión, y hasta la muerte).  

La cirrosis también impide que la sangre fluya a través del hígado y, como resultado, hay más flujo de sangre a través de las venas del esófago, lo cual causa várices esofágicas, cuyo sangrado aumenta la mortalidad a los pacientes que padecen del hígado.  

Se puede dar un exceso de líquido en el espacio que existe entre los tejidos que recubren el abdomen y los órganos abdominales (la cavidad peritoneal), conocido como ascitis. Ésta puede ocasionar otros problemas de salud, como infecciones espontáneas.  

La sustancias que se producen al metabolizar el alcohol son dañinas para el páncreas y puedan causar pancreatitis, una inflamación que impide que éste órgano funcione adecuadamente. Una pancreatitis aguda no sólo es extremadamente dolorosa para el paciente, ya que la mayoría de los casos requieren hospitalización, pero, también, si no se resuelve, puede sobreinfectarse o causar daño a múltiples órganos, causando una mortalidad altísima.  

Las personas que consumen alcohol crónicamente desarrollan deficiencias vitamínicas, problemas de demencia y cardiopatías secundarias a la deficiencia vitamínica.  

Si combinas alcohol con opiáceos, como la morfina y la heroína, los efectos son más fuertes, se altera más el nivel de conciencia y los síntomas de retirada son peores. Así también ocurre si usas ansiolíticos (medicamentos que reducen la ansiedad, específicamente las benzodiacepinas, como: Alpraxolam o Diazepam, etc.).  

Definitivamente, afecta el deseo sexual en ambos sexos. En los hombres, puede ocasionar impotencia por alcoholismo.  

Las personas saludables que consumen alcohol moderadamente pueden gozar de una mejor salud cardiovascular. Si bien existen otros factores que influyen en esta capacidad, como: la dieta, la actividad física, la edad y la genética, los estudios revelan que el consumo moderado de alcohol inhibe y reduce la acumulación de grasa en las arterias, aumenta los niveles de colesterol bueno, previene contra los ataques al corazón y los derrames cerebrales al evitar la formación de coágulos sanguíneos, y mantiene la presión sanguínea en sus niveles óptimos. Estos beneficios son sólo ciertos si el consumo es MODERADO y NO tienes otras condiciones de salud por las cuales debas tomar medicamentos.  

Es recomendable que hagas un análisis de tu consumo de alcohol. Si encuentras que te estás extralimitando, es hora de buscar ayuda, ya que no sólo se afecta tu salud, sino también tu seguridad y la seguridad de otros.

Para hacer un autoestudio simple que te ayudará a identificar si necesitas ayuda, accede en la Web el cuestionario conocido como CAGE (siglas en inglés para “cut down”, “annoyed”, “guilty” y “eye opener”) https://www.merck.healthinkonline.com/merckTools/AssessMerckSourceCAGE.asp.

Si eres dependiente del alcohol, debes buscar ayuda médica para evitar los síntomas de retirada, que pueden ser mortales.  

Límites de consumo de alcohol

Las mujeres (que no están embarazadas y no están buscando concebir) no deben tomar más de un trago por día y los hombres no más de dos. Un trago se define como: 12 onzas (355 ml) de cerveza 4 onzas (118 ml) de vino 1.5 onzas (44 ml) de licor o bebidas alcohólicas de 80 grados  

Fuentes y recursos: Dra. Adelaida Ortiz, especialista en Medicina Interna y catedrática auxiliar de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Para información, llama al 787-758-7910, o visita la Clínica del Recinto, en el segundo piso del Reparto Metropolitano Shopping Center, en la Avenida Américo Miranda.  

Instituto Nacional de Alcoholismo y Abuso del Alcohol, adscrito a los Institutos Nacionales de la Salud.

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