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14 de septiembre de 2012
9:34 a.m. Modificado: 09:43 a.m. Boxeo
 

Los rostros más desfigurados del boxeo

Conoce algunos púgiles que han sufrido una dura pegada. Fotos

Margarito tuvo dos peleas que le dejaron maltrecho su rostro. (tonito.zayas@gfrmedia.com)

Por José A. Sánchez Fournier / jose.sanchez@elnuevodia.com

En el boxeo hasta los peleadores más dominantes sangran y se hinchan. Si alguien lo duda, que le pregunte al casi intocable Floyd Mayweather Jr., quien el pasado 5 de mayo salió algo maltrecho del ring tras vencer al boricua Miguel Ángel Cotto Vázquez.

Todos los púgiles pagan con sangre y contusiones en el rostro el precio del llamado “deporte de las narices chatas”. Pero hay algunos peleadores que eran más conocidos por lo fácil y seguido que sufrían heridas, que por sus habilidades boxísticas.

Uno de los más famosos por esta peculiaridad en años recientes lo era el ya fenecido italocanadiense Arturo Gatti.

Gatti terminó casi desfigurado tras sus dos combates con Tracy Harris Patterson y su reyerta con Wilson Rodríguez. Y eso, que ganó estos tres combates.

El rostro del valiente fajador terminó incluso peor luego que el puertorriqueño Ángel Manfredy lo noqueara en el 1998. Ivan Robinson también le trabajó duro el rostro las dos veces que lo enfrentó y venció ese mismo año.

Lo mismo le hizo Oscar de La Hoya en 2001 y Floyd Mayweather Jr. en 2005.

A Antonio Margarito también le maltrataron el rostro en sus últimas dos peleas. Manny Pacquiao lo apaleó en 2010, fracturándole el marco orbital derecho. Un año más tarde Miguel Cotto le aplicó dosis similar, enviando al retiro al Tornado de Tijuana.

Cuando Cotto y Pacquiao se enfrentaron en 2009, el boricua salió bastante maltrecho de su humanidad. Pacquiao le inflamó ambos ojos y la boca, además de abrirle varias heridas.

En otro triste capítulo en el boxeo boricua, cuando el mexicano Salvador Sánchez le propinó a Wilfredo Gómez su primera derrota profesional lo hizo fracturándole el marco orbital derecho e hinchándole el rostro de manera grotesca, en especial para el hasta entonces imbatible Bazooka, que era un galán fuera del ring.

En la victoria, la potencia de los golpes de Tito Trinidad desfiguraron el rostro de Mamadou Thiam en 2000. La potente izquierda del campeón de Cupey le causó considerable inflamación en el ojo derecho del púgil de Senegal. El hematoma cubría todo el pómulo, ojo y ceja derecha y continuaba hasta adentrarse en el cuero cabelludo.

Un ‘chichón’ similar sufrió Hasim Rahman en su combate del 2002 con Evander Holyfield. Un choque de cabezas produjo una inflamación inmensa en el área sobre el ojo izquierdo, lo que obligó al árbitro a detener el combate.

El ya retirado excampeón mundial mexicano Israel Vázquez también era propenso a las cortaduras e hinchazón, en especial cuando se enfrentaba a su compatriota Rafael Márquez.

Pero quizás el púgil más conocido por su tendencia a sangrar e hincharse lo es el peso completo Chuck Wepner, quien además fue la inspiración detrás de la película Rocky.

Wepner era tan propenso a las heridas que lo apodaban el “Bayonne Bleeder”, en referencia a su pueblo natal, Bayonne, Nueva Jersey y a su hábito de sangrar casi desde que sonaba la campana inicial.

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