Top de la pagina

Estilos de vida

Mi bienestar
12 de agosto de 2012
 

Mascotas en el mundo virtual

Sus aventuras y vidas llegan a las redes sociales para bien y para mal

 
 (Thinkstock)

TOMER URWICZ / El País/ GDA

Uma salta. Ladra. Da vueltas por toda la casa. Espera ansiosa la hora de salir a pasear. Mientras, su dueña actualiza su perfil de Facebook. Hoy llegó a los 52 amigos. Uma mueve la cola.

Esta práctica es más común de lo que se piensa. Según la última encuesta de DoggyLoot.com, un 14% de los perros en el mundo tienen cuenta en Facebook.

Para los canes estas cifras son invisibles. Uma, por ejemplo, no se entera de nada. Sólo percibe, quizás, menos contacto con su amo. “El tiempo que el humano le dedica a escribir en Internet, diciendo ‘hoy estoy contento porque mi dueño llegó temprano a casa’, es tiempo que se le podía estar dedicando al animal” explica la veterinaria Gabriela Iribar.

El lado oscuro

“La mascota es un perfecto ejemplo de ese ser al que nosotros igualamos al hombre en la vida virtual, pero que no lo podemos hacer en la real. Al animal uno puede idearle un mundo ficticio que se asemeje al real. Se habla como si fuese la mascota. Por tanto es una relación comprometida”, explica el psicólogo Gustavo Ekroth sobre esta tendencia virtual.

El especialista, quien comenzó sus investigaciones estudiando la psicología animal, señala que la posibilidad de decir lo que uno quiera, sin ser juzgado por el otro (en este caso la mascota), “es una forma de evadir los miedos o la fobia social”.

Los animales no saben de las intenciones humanas. Más que redes sociales y blogs que hablen de sus aventuras lo que desean las mascotas, ante todo, es compartir con sus amos.

Cuando eso no sucede comienzan los problemas. “Los trastornos de comportamiento son producto de la falta de atención”, indica la veterinaria.

Las nuevas tecnologías han desplazado el tiempo cara a cara entre el animal y el humano.

Uma es tratada como un animal y, a pesar de tener un perfil en Facebook, en el ámbito doméstico no recibe favores especiales. Sus dueños no la dejan dormir en la cama ni la sientan a cenar junto a ellos. Pero cada vez es más común que dueños confundan el rol familiar de la mascota y la terminan comparando con un hombre. “Hay una delgada línea entre el cuidado del animal y su bienestar, que va más allá de cocinarle, darle comida y desparasitarlo. Para que el animal esté equilibrado emocionalmente hay que tratarlo como el animal que es”, afirma Iribar.

Las emociones son un aspecto central en el perro. Como animal sociable requiere de afecto y entretenimiento. Si no, las consecuencias pueden ser irreversibles. Incluso puede llegar a morir. “Hay patologías que son producto de una ansiedad generalizada y exceso de ocio. La mascota pasa muchas horas en solitario y se descarga con su propio físico”, advierte la especialista en conducta animal. Un ejemplo patológico es el glaucoma por lamido, en el cual el perro se lame una pata hasta causarse daño, a veces hasta el punto de dejar el hueso expuesto.

A llamar la atención

Las estrategias para llamar la atención del amo son variadas. La más común es defecar y orinar en un lugar distinto al que le fue enseñado. “Otras formas son romper objetos, hacer hoyos en el patio, el ladrido excesivo y las vocalizaciones (similar al aullido)”, enumera la veterinaria. Los trastornos de conducta se tratan con un cambio en los hábitos y medicación psiquiátrica, incluso igual a la utilizada con los humanos.

En números

14%

de los perros que habitan en hogares tienen su propio perfil de Facebook. Uno de cada cinco tiene más de 50 amigos.

6%

de los dueños crearon una cuenta de Twitter para sus mascotas, en la cual escriben como si fueran el animal.

27%

de las mascotas que ya están registradas en las redes sociales, también cuentan con un canal propio en YouTube.

Cargando..
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Primer paso:
Primer paso: