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Internacionales

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26 de julio de 2013
8:23 p.m. Modificado: 8:27 p.m. Internacionales
 

Mensaje del papa Francisco en el vía crucis en Brasil

Pronuncia un mensaje en el cual reflexiona sobre el significado que debe tener la cruz para los cristianos

 
La playa de Copacabana en Brasil fue el escenario donde el papa Francisco presidió el Vía Crucis de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. (EFE/FERNANDO BIZERRA hijo)

Por Aurora Rivera Arguinzoni / arivera@elnuevodia.com

Finalizado el artístico vía crucis viviente representado esta tarde en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en Brasil, el papa Francisco pronunció un mensaje en el cual reflexionó sobre el significado que debe tener la cruz para los cristianos.

Un símbolo que, tal y como pronunció, pasó de ser un instrumento de odio, derrota y muerte, a uno de amor y victoria.

A continuación un extracto de sus palabras:

“Jesús, con su cruz, recorre nuestras calles y carga nuestros sufrimientos... Con la cruz, Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia que ya no pueden gritar, sobre todo los inocentes y los indefensos.

Con la cruz, Jesús se une a las familias que se encuentran en dificultad y que lloran la trágica pérdida de sus hijos, como en el caso de los 242 jóvenes víctimas del incendio en la ciudad de Santa María (Brasil) a principios de este año. Rezamos por ellos.

Con la cruz, Jesús se une a todas las personas que sufren hambre en un mundo que por otro lado se permite el lujo de tirar cada día toneladas de alimentos.

Con la cruz,  Jesús está junto a tantas madres y padres que sufren al ver a sus hijos víctimas de paraísos artificiales como la droga.

Con la cruz, Jesús se une a quien es perseguido por su religión, por sus ideas o simplemente por el color de su piel.

En la cruz, Jesús está junto a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven el egoísmo y la corrupción, o que han perdido su fe en la  iglesia e incluso en Dios por la incoherencia de los cristianos y  de los ministros del Evangelio. ¡Cuanto hacen sufrir a Jesús nuestras incoherencias!

En la cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: '¡Ánimo! No la llevas vos solo, yo la llevo con vos y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza y vida'.

¿Qué ha dejado la cruz en los que la han visto y la han tocado? ¿Qué deja la cruz en cada uno de nosotros?

Miren, deja un bien que nadie nos puede dar: la certeza del amor fiel de Dios por nosotros, un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también a la muerte para vencerla y salvarnos.

En a cruz de Cristo está todo el amor de Dios, está su inmensa misericordia. Y es un amor del que podemos fiarnos, en el que podemos creer.

Queridos jóvenes, fiémonos de Jesús. Confiemos en Él porque Él nunca defrauda a nadie. Solo en Cristo muerto y resucitado encontramos la salvación y redención. Con Él, el mal, el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra porque Él nos da esperanza y vida. Ha transformado la cruz, de ser un instrumento de odio, derrota y muerte, en un signo de amor, de victoria, de triunfo y de vida.

(...)

No hay en nuestra vida cruz, por pequeña o grande que sea, que el Señor no comparta con nosotros. Pero la cruz incita también a dejarnos contagiar por este amor, nos enseña a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tienen necesidad de ayuda, a quien espera una palabra, un gesto. La cruz nos invita a salir de nosotros mismos para ir al encuentro de ellos y tenderles la mano.

Muchos rostros acompañaron a Jesús en el camino al calvario. Yo te pregunto hoy a vos: ¿cómo quién querés ser?

¿Querés ser como Pilato, que no tiene la valentía de ir a contracorriente para salvar la vida de Jesús y se lava las manos? ¿Sos de los que se lavan las manos, se hacen los distraídos y miran para otro lado?

¿O sos como el Cirineo, que ayuda a Jesús a llevar el madero pesado? ¿Cómo María y las otras mujeres que no tienen miedo a acompañar a Jesús hasta el final con amor, con ternura?

¿Como cuál de ellos querés ser? Jesús te está mirando ahora y te dice: ¿me quieres ayudar a llevar la cruz?

Hermano y hermana, con toda tu fuerza de joven, ¿qué le contestas?”.

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