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Un solo Puerto Rico

Puerto Rico participativo
12 de julio de 2012
 

Meta personal convertida en deber

Obtener una medalla de los Boys Scouts inspiró a este joven a comprometerse con el medioambiente

 
Meta personal convertida en deber
Luis Rivera practica sus destrezas como ciudadano competente al tabajar por la conservación ambiental y compartir sus experiencias con jóvenes como él. (Mariel Mejía Ortiz / mariel.mejia@gfrmedia.com)

Por Iliana Fuentes Lugo / iliana.fuentes@elnuevodia.com

A sus 17 años, dos de las mayores preocupaciones de Luis Rivera son la erosión de las costas y la protección del medioambiente. Para convertirse en parte de la solución de esos problemas que tanto le inquietan, participa desde hace cuatro años de un programa de reforestación del mangle rojo en la Laguna del Condado.

Rivera, como miembro del Concilio de Puerto Rico de los Niños Escucha de América, ha participado de múltiples limpiezas de playas y otros proyectos relacionados con el medioambiente desde que tenía 5 años. A través de esas actividades, dice, ha desarrollado una conciencia ambiental que lo llevó a comprender que necesitaba hacer mucho más.

“En Puerto Rico, lamentablemente, está ocurriendo mucho el problema de la erosión de las costas”, explica Rivera sobre su motivación para trabajar en la laguna. Dice que, en 2008, cuando comenzó a investigar sobre la sedimentación de las costas, se dio cuenta que la reconstrucción del Puente Dos Hermanos, en la entrada de ese cuerpo de agua,  aceleraba la erosión.

“Yo investigué porque me hablaron del programa del Estuario de la Bahía de San Juan, y me gustó y me hice voluntario”, cuenta, mientras recuerda que para la siembra de 317 plántulas de mangle rojo lideró a  14 miembros de su tropa, la 572 de la Iglesia Bautista de Carolina.

Esto comenzó como un esfuerzo de Rivera para obtener una medalla de los Niños Escucha de conservación de suelos y agua. Pero, de una meta personal, el proyecto se convirtió para él en un compromiso continuo para evitar la erosión de la Laguna del Condado, mejorar la calidad del agua y ayudar a crear un hábitat para múltiples especies marinas.

Eso llevó a este carolinense a obtener el William T. Hornaday Conservation Award Badge, que otorga cada año la organización de Niños Escucha de América a un joven de Estados Unidos y Puerto Rico por la creación de un proyecto que tenga repercusiones positivas en el medioambiente. 

La investigación, la acción y el seguimiento que le ha dado a los 202 mangles que sobreviven han sido solo el inicio, ya que, insiste, los beneficios de la iniciativa son muchos más que el aumento del número de arbustos en la zona.

“(La siembra de mangle rojo) sirve para disminuir los rayos del sol y para hacer estudios de agua. Universitarios y otras personas vienen aquí a hacer estudios de suelo, y no solamente es de beneficio para el estuario sino para aquellas personas que quieran venir y gozar del beneficio de la laguna”, señala Rivera con el orgullo de saber que su trabajo ayuda a otros. 

Rivera sostiene que, ahora, urge concienciar a más jóvenes sobre la importancia de proteger las costas y playas. Dice que eventos como la Noche de San Juan o la celebración del 4 de julio en los que muchas playas terminan llenas de basura lo motivan a insistir en esa conciencia ambiental que lo ha llevado a participar de varios proyectos de conservación. 

“La limpieza y la conservación del ambiente no depende de (el Departamento de) Recursos Naturales (y Ambientales), no depende de Boys Scouts, no depende de las organizaciones (que organizan limpiezas en las playas) sino que es trabajo de todos. Si ellos quieren gozar del beneficio de la playa, pues que también la cuiden y la conserven”, afirmó.

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