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Calidad de vida
24 de junio de 2012
12:00 a.m.
 

Mucho título profesional pero poco trabajo

Cada vez son más los puertorriqueños con títulos universitarios que no tienen empleo en su área

 
Puertorriqueños se quedan sin empleos en áreas especializadas.

Por Rut N. Tellado Domenech / rtellado@elnuevodia.com

"Uno sueña  con estudiar y tener un título con el que uno se pueda defender, pero  hay que trabajar en lo que aparezca”, expresó Ingrid López Maldonado, de 33 años y residente en Mayagüez. Tiene dos bachilleratos (en biología e industria pecuaria) y una maestría en inocuidad de alimentos, pero no ha conseguido un empleo estable desde que se graduó en el 2009.

Primero laboró por contrato en una semillera en Juana Díaz. “Yo estaba a cargo de un grupo de trabajadores de campo y también tenía que sembrar, desyerbar, inspeccionar plantas y cosechar a mano las mazorcas”, contó.

Después trabajó por un año a tiempo parcial inspeccionado equipaje en el Aeropuerto Mercedita, en Ponce, para luego quedarse sin empleo por ocho meses hasta que regresó a la semillera. Allí trabajó hasta mayo pasado. “Ahora  tengo la reforma (de salud) y sobrevivo con los ahorros que tenía. Los ocho meses que estuve sin trabajo, con el desempleo pagaba la renta y pagaba las otras cuentas  con  tarjetas de crédito”, sostuvo López Maldonado.

Su caso no es único. Aunque el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos carece de estadísticas sobre cuántas personas en la Isla ocupan empleos que no corresponden con sus áreas de peritaje, es un fenómeno que han observado economistas y agencias de empleo abordadas por este diario.

Ileana Durán y María del Carmen Bofill, ejecutivas  de Caribbean Temporary Services, indicaron que este fenómeno no es nuevo, aunque la situación económica ha hecho que más personas con mayor preparación estén dispuestas a recibir menos paga y a aceptar empleos temporeros. Bofill mencionó como otra variable que ahora hay más gente con estudios universitarios que antes. 

La gerente de la sucursal de Caguas de Manpower, Ángeles Olivieri, sostuvo que a diario reciben resumés de personas sobrecualificadas para las plazas disponibles.  “Siempre se habían recibido, pero no era la norma”, indicó. Según Olivieri, desde mediados del año pasado comenzó a observar un incremento de este tipo de casos. Al mismo tiempo, surgen menos plazas en el área profesional y llegan más puestos temporeros que permanentes. “De 10 plazas, ocho pueden ser temporeras”, dijo la gerente.  

“Tenemos personas con unas destrezas estupendas, bien cotizadas en el mercado, pero que están sin trabajo. Muchos han sufrido bajas en los trabajos donde estaban porque las compañías han cerrado o han hecho reestructuración”, agregó.

Por una situación como ésta pasó Luis (nombre ficticio pues no quiso revelar su identidad), de 35 años y vecino de Juncos.  Llevaba una década trabajando en una farmacéutica cuando fue despedido durante una reestructuración. “Empecé a buscar trabajo, pero me di cuenta de lo difícil que está el mercado. Tiras resumés y nadie te llama”, sostuvo el hombre, que posee una maestría en sistemas de información y 10 certificaciones de informática.

“Lo primero que apareció fue un empleo temporero brindando servicio técnico,  casi en el salario mínimo y sin ningún beneficio”, contó Luis, cuyo sueldo y beneficios en la farmacéutica ascendían a $80,000. 

Al cabo de nueve meses, su nuevo patrono inició un proceso de reorganización. “Las oportunidades de obtener una plaza regular en la empresa se esfumaron y el salario no me daba para los gastos mensuales”, dijo sobre el momento  en que decidió buscar otro empleo. 

Actualmente labora como especialista informático en el gobierno. “Estoy ganando la mitad de lo que ganaba en la farmacéutica, pero ahora tengo beneficios marginales, un horario cómodo y días feriados libres”, sostuvo Luis, quien no vislumbra regresar al sector privado durante la crisis económica.

A juicio de Harold Toro, director de investigación del Centro para la Nueva Economía, Puerto Rico está viviendo una transformación industrial combinada con seis años de crisis económica, lo que agrava la situación para estas personas. “Cuando se da la transformación  profunda de una economía,  las cualidades o destrezas que necesitan las industrias cambian a una velocidad más rápida que lo que la gente puede cambiar de destrezas y eso induce los desfases que se observan”. 

De acuerdo con el economista Francisco Catalá,  la pérdida de empleos en la manufactura y el sector financiero ha coincidido con el aumento de plazas en el sector comercial, que no requieren grandes destrezas y muchas son a tiempo parcial. “Esto provoca que aumente el desempleo estructural, que es cuando el peritaje de las personas no corresponde con  las plazas disponibles para trabajar”.

Los más afectados, según Catalá, son los jóvenes egresados de las universidades. Como consecuencia, explicó que “eso propicia que emigre gente joven y preparada del País, lo que se traduce en que nuestra población pierde un enorme peritaje que se nos filtra hacia el exterior”.

 Este podría ser el caso de López Maldonado. “No tengo esperanza de conseguir trabajo aquí. Por eso estoy enviando solicitudes a los Estados Unidos. Si me llaman, me voy”, aseguró.

Posibles soluciones

El economista  Francisco Catalá aconsejó diversificar la economía y no depender tanto de un solo sector. 

“Actualmente, del 60% al 70% del valor creado por la manufactura viene de las farmacéuticas y necesitamos mucha más diversificación, traer o crear empresas agroindustriales y hasta el campo de los textiles”, explicó. “Mientras más diversa sea la economía, mejor. Entonces habrá más posibilidades de crear empleos diversos”.

Agregó que debe haber “destinos alternos” a la universidad para los que se gradúan de cuarto año. Tanto Catalá como Harold Toro, director de investigación del Centro para la Nueva Economía, coincidieron en que debe haber más y mejores institutos tecnológicos y carreras cortas para así adiestrar más ágilmente a las personas que no aspiran a obtener un bachillerato.

A juicio de Catalá, el sector privado tiene que invertir capital y correr riesgos, al tiempo que el gobierno debe ser más activo al buscar distintas fuentes de inversión privada  para así diversificar la economía.


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