Se enfrentan a la Policía para manifestarse en contra de la minería y la explotación de los recursos hídricos
Por Agencia EFE
Panamá - Un menor de edad murió hoy en las protestas antiminería que se llevan a cabo en Panamá, con lo que ya ascienden a dos las víctimas de estos disturbios desde el domingo, confirmó oficialmente la policía panameña.
El portavoz de la Policía Nacional, Jairo Polo, informó de que la muerte del menor, que no identificó, se produjo en la madrugada cerca de David, en la provincia de Chiriquí, fronteriza con Costa Rica, en el contexto de las protestas indígenas.
"Hacia las doce de la noche, los policías escucharon una fuerte explosión procedente de un vehículo, y al llegar a él se encontraron en su interior a este joven con el rostro desfigurado", dijo Polo, quien aseguró que junto al menor se encontraron dos bidones de combustible, restos de fuegos de artificio y un tubo de pvc.
El fallecimiento del menor, al que los medios identificaron como Mauricio Méndez, se produjo de madrugada en el hospital al que había sido trasladado.
Según las televisiones locales, que han mostrado fotografías difuminadas del rostro del joven, éste presentaba una varilla que lo atravesaba.
"No es justo (...) hoy es mi nieto (la víctima) mañana puede ser el nieto de cualquier otro", se lamentó en declaraciones a la televisión la abuela del joven, cuyo nombre no fue precisado.
Méndez es la segunda víctima desde que la policía antimotines despejó el pasado domingo los bloqueos de carreteras montados por los indígenas Ngbe Buglé, contrarios a la minería y a la explotación de los recursos hídricos en su comarca.
El domingo murió un manifestante, 40 más resultaron heridos, así como seis agentes del orden, y hubo 44 detenidos, 10 de ellos menores, en el despeje policial de las barricadas montadas por los indígenas en varios puntos de la carretera Interamericana en las provincias occidentales de Veraguas y Chiriquí.
A partir de esa acción, en diversas carreteras se han reproducido las refriegas entre policías antimotines y manifestantes, a los que se han sumado algunos sindicalistas en solidaridad con los indígenas.
Para hoy está previsto que representantes del Gobierno se reúnan con los líderes indígenas en un primer contacto para hablar de sus diferencias y acabar con las protestas.
La delegación gubernamental está encabezada por el ministro de Gobierno, Ricardo Fábrega, quien viajó la pasada madrugada a la provincia de Chiriquí para entablar el diálogo con la mediación de la Iglesia católica.
El presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de David, monseñor José Luis Lacunza, confirmó este martes que seguirá en su rol de mediador en el conflicto y pidió a ambos bandos que bajen el tono de su discurso para propiciar un clima de entendimiento.
El prelado también llamó a que cesen los bloqueos carreteros y la represión policial como pasos fundamentales para facilitar las negociaciones.
"Si hay disposición al diálogo hay disposición a encontrar soluciones (...) no estaría aquí si no creyera que hay disposición de las partes" para superar la crisis, añadió Lacunza.
Los indígenas reclaman que a una ley que debate el Parlamento unicameral panameño que prohíbe las actividades mineras en su comarca se agregue una prohibición similar para las hidroeléctricas.
El Gobierno ha ofrecido prohibir por ley "el otorgamiento de concesiones para la exploración, explotación y extracción minería metálica, no metálica y sus derivados en la comarca Ngbe Buglé, sus áreas anexas y las comunidades adyacentes por cualquier persona natural o jurídica, de carácter público o privado, nacional o extranjera".
Pero se opone a la prohibición de la explotación de los recursos hídricos, porque en el acuerdo alcanzado el 27 de febrero de 2011 con los indígenas Ngbe Buglé para resolver una protesta similar, ambas partes lo que pactaron fue la protección de los recursos hídricos.
Las protestas indígenas y el bloqueo de la carretera Interamericana, que une a Panamá con el resto de Centroamérica, afectaron la semana pasada el flujo de alimentos hacia la capital y dejaron varados a centenares de turistas internacionales que ya fueron evacuados hacia sus países.
La atomización de las protestas por otras provincias está ocasionando cortes de carreteras intermitentes y enfrentamientos entre manifestantes y policía en algunos, como en Volcán, en una zona agrícola de la provincia de Chiriquí, donde los indígenas incendiaron varios automóviles y el cuartel policial, algo que confirmó el ministro de Seguridad, José Raúl Mulino.
El Ejecutivo ha insistido en que es necesario que cesen las protestas para poder entablar el diálogo, sin que la policía haya vuelto a dar desde el domingo un nuevo balance de heridos o detenidos en estas protestas.