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Seguridad
13 de julio de 2012
6:29 a.m.
 

Mujer ofrece recompensa para recuperar aves robadas de su restaurante

Ruega que le devuelvan los dos guacamayos y una cacatúa

 
Eran las estrellas, la atracción principal del negocio Popeyes, pero desde el 18 de junio no se conoce de su paradero. (Suministrada)

Por Javier Colón Dávila/javier.colon@gfrmedia.com

Era una escena que le robaba el corazón a todos:  Lian Chapman y su esposo Freddy se preparaban para cerrar su negocio en Las Croabas y le anunciaban a sus tres querendones -dos guacamayos y un cacatúa- que era hora de "dormir".

"Iban caminando en fila, abrían su jaula y se acostaban. Eran nuestros bebés", comentó Chapman.

Eran las estrellas, la atracción principal del negocio Popeyes, pero desde el 18 de junio no se conoce de su paradero, luego de que se los robaran durante la madrugada.

Chapman contó que ese día cerraron a eso de las 2:00 a.m., pero Freddy olvidó colocarle el candado a la jaula de los guacamayos Freddy y Krusty y de la cacatúa Blanquito. Según la teoría de la Policía, él o los ladrones aprovecharon un pequeño hueco en el techo, entraron y se las llevaron saliendo por la puerta principal. No tocaron la caja registradora.

"Por ahí cabe una persona bien flaquita, ya sea un niño o un hombre bien flaco. Estamos asumiendo que entraron por allí", dijo Chapman.

Cuando los primeros empleados llegaron al local a las 3:00 p.m. del mismo 18 de junio se percataron que las aves no estaban, al igual que ocho docenas de jueyes que fueron sacados de una jaula rompiendo su cerradura.

Ese mismo día, según Chapman, vecinos en el residencial Villas de Fajardo I escucharon las aves en un apartamento, pero cuando la Policía llegó no vieron nada. Incluso se entrevistó a un posible sospechoso, pero se desligó completamente del robo.

A juicio de Chapman, todo se trata de un encargo para hacerle daño a ella y a su esposo, pero no dio detalles. Dijo que en su negocio, que se especializa en mariscos y helados, no se venden bebidas alcohólicas y se considera un restaurante familiar. Aseguró que jamás tuvo una situación en que alguien se obsesionara con las aves.

"La atracción del negocio eran esas aves y era lo que le regalábamos a los clientes, esa experiencia de compartir con los pájaros y tomarse fotos", contó su dueña. "Jugaban, comían con la gente. Conocían al negocio como el negocio de los pájaros", agregó.

Lo más que le preocupa a Chapman es la seguridad de las aves, pues apuesta a que se están desplumando y probablemente no comen.

Pero también está el vacío dejado por "sus bebés".

"Son parte de la familia. Estoy en depresión y hasta tomando medicamentos. Las tenemos desde pequeños y le decían a Freddy, 'papá", dijo Chapman. "Podría comprarme tres aves ahora mismo pero no es lo mismo, hay un valor sentimental", destacó.

Si tiene información que ayude a resolver este caso, se puede comunicar con Lian Chapman al (787) 363-4552 o a la división de Propiedad de la Policía en Fajardo al (787) 801-2501.

Chapman está ofreciendo recompensa.

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