La fragilidad y delicadeza de un cascarón de huevo es la materia prima para hermosas piezas talladas por el escultor chino Wen Fuliang.

Hace diez años, el hombre fue despedido de su trabajo como tallador de madera. Su creatividad nunca se detuvo y comenzó a observar con detenimiento un huevo de gallina, según informó la página cibernética de arte y diseño Trend Hunter.

Cuidadosamente extrajo con una jeringuilla el contenido de cada huevo y comenzó a crear paisajes y hermosas figuras. Así, esculpe huevos de pata y gansa con forma de animales, naturaleza, paisajes y lugares emblemáticos, como la pagoda de Dayan en Xi’an.