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La casa crediticia ubicó al conglomerado en las clasificaciones BB- y B. (horizontal-x3)
La casa crediticia ubicó al conglomerado en las clasificaciones BB- y B. (Archivo / GFR Media)

Standard & Poor’s (SP) revisó al alza su clasificación para Popular Inc. y sus afiliadas bancarias en Puerto Rico y a nivel continental señalando que la diversificación geográfica de su negocio y un mejor perfil de sus depósitos colocan al conglomerado en una mejor posición para capear los efectos del programa de austeridad fiscal que se avecina.

La casa crediticia ubicó al conglomerado en las clasificaciones BB- y B, mientras que al modificar su metodología vinculada a emisores de corto plazo, removió a la institución de su lista de criterios bajo observación.

“La mejora refleja nuestra visión de que Popular es el banco mejor posicionado de Puerto Rico para hacer frente el baja económica local y la austeridad fiscal”, indicó el analista Robert Hansen, al dar a conocer su reporte.

Según Hansen, la adquisición de los activos de Doral Bank en 2015 cimentaron a la institución con la mayor cuota de mercado en Puerto Rico, mientras el conglomerado habría reducido sus activos en mora y fortalecido su base de capital.

De acuerdo con Hansen, la relación entre préstamos netos y depósitos en Popular se ha reducido de 91% hace unos cuatro años a 76% para diciembre de 2016.

Los depósitos negociados en el perfil de fondos de Popular apenas representaron 2.1% para diciembre pasado, un factor que a juicio de Hansen contribuye a que la institución ahora muestre un perfil de fondos más similar a sus pares a nivel de Estados Unidos.

“Pensamos que la fuerte posición de mercado de Popular le ha ayudado a atraer depósitos en años recientes y creemos que el banco mantendrá una relación de fondos adecuada aun si algunos depósitos del gobierno salieran en un escenario adverso”, reza el reporte.

Desde el año pasado, la base de depósitos del Popular se disparó una vez el Banco Gubernamental de Fomento (BGF) quedó privado de pertenecer al circuito de instituciones bancarias validado por la Reserva Federal. Como resultado, poco más de $1,000 millones en depósitos del Gobierno fueron a parar a cuentas transaccionales en el Popular.

Según la casa acreditadora, aparte de los cambios en el perfil de fondos de la institución, el 26% de los préstamos otorgados por el conglomerado provienen de sus operaciones fuera de Puerto Rico, lo que ofrece una diversificación de ingresos, en especial, si las condiciones adversas en la Isla resultaran en pérdidas por préstamos.


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