Jorge Fernández, vicepresidente de Cardtronics, empresa que opera más de 300 ATM en Puerto Rico. (horizontal-x3)
Jorge Fernández, vicepresidente de Cardtronics, empresa que opera más de 300 ATM en Puerto Rico. (Ramón Tonito Zayas)

La Corporación Pública para la Supervisión y Seguro de Cooperativas de Puerto Rico (Cossec) y la empresa operadora de cajeros automáticos Cardtronics manifestaron ayer sus reparos ante la posibilidad de que el Gobierno uniforme los cargos por el retiro de dinero de estas máquinas.

“En caso de uniformar los costos del retiro de fondos sin atender las variables que inciden sobre el mismo podría afectar a cooperativas pequeñas y resultar en detrimento a su viabilidad operacional y financiera”, reza la ponencia firmada por Carlos Méndez David, presidente ejecutivo interino de Cossec.

La misma fue presentada ante la Comisión de Asuntos del Consumidor, Banca y Seguros de la Cámara de Representantes, durante una vista sobre la Resolución de la Cámara 42, que ordena investigar los cargos impuestos al momento de retirar dinero de cajeros automáticos y auscultar la posibilidad de uniformar dichos cargos.

En la audiencia, presidida por la legisladora Yashira Lebrón, tanto Cossec como Cardtronics señalaron que los costos de operar una máquina de ATM pueden variar de una institución a otra. En esos costos inciden múltiples factores, desde regulaciones federales y estatales, hasta la renta del espacio donde ubica la máquina o el volumen de transacciones que se realizan en esta. Por esto, su operación suele ser más costosa para las instituciones pequeñas.

“Si el costo por transacción fuera uniforme, un gran número de los cajeros instalados en Puerto Rico por bancos, cooperativas, empresas independientes y comercios dejarían de ser rentables y por ende serían desinstalados”, indicó Jorge Fernández, vicepresidente de Cardtronics, en su ponencia.

“En Estados Unidos hay estados que intentaron hacerlo (uniformar los cargos) y lo que sucedió fue que subió el precio”, relató Fernández. Explicó que se debió a que quienes cobraban un precio menor al máximo, optaron por subirlo. “Hay que tener cuidado de que no se cause un efecto adverso al consumidor”, advirtió.

Al salir de la vista, Lebrón apuntó que una posibilidad de regular la industria de los cajeros automáticos sin uniformar tarifas podría ser que el marbete que la Oficina de Gerencia de Permisos otorga a cada ATM que cumple con la Ley de Registro Digital de Máquinas Expendedoras, sea un requisito a cumplir cada año, y no una vez en la vida de la máquina, como en la actualidad.


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