Actualmente, el producto importado de pesca en la Isla asciende a más del 90% del consumo local. (horizontal-x3)
Actualmente, el producto importado de pesca en la Isla asciende a más del 90% del consumo local. (Archivo)

La llegada de la Semana Santa y el incremento en consumo de pescado y mariscos que tradicionalmente acompaña este periodo del año trae nuevamente a la atención el contraste de una Isla como la nuestra que importa una enorme porción de lo que consume de este producto.

Según el secretario de Agricultura, Carlos Flores Ortega, esa dependencia del producto importado equivale a más del 90% del consumo local.

Datos de la Junta de Planificación, correspondientes al año fiscal 2015, indican que Puerto Rico importó durante ese periodo cerca de $100 millones en pescados y mariscos del exterior. De ese total, $48.4 millones de estos se importaron desde Estados Unidos, mientras que otros $50.4 millones llegaron del resto del mundo.

“La producción se estima en un 10% y esta es la época gruesa de venta, la Semana Santa... el resto del año se sigue vendiendo, pero cuando nosotros medimos que aquí nos están llegando 15 o 20 millones de libras de pescado de distintos países a Puerto Rico, y que producimos nada más que dos millones, pues ahí nos da una diferencia de donde debemos estar”, dijo Flores Ortega.

¿Cómo cambiamos eso?

La pregunta obligada es qué hará nuevo el Departamento de Agricultura de Puerto Rico para cambiar definitivamente esa situación

“Dentro de la primera iniciativa que tenemos, que se llama agilidad gubernamental, una de esas iniciativas, que es delegar a las regiones de la programación de lo que es la actividad agrícola, los directores regionales tienen que apadrinar estas villas pesqueras en sus municipios”, señaló el Secretario.

“Eso lo que implica es que tienen que ayudarlos. No podemos tener 10 o 12 pescadores ocasionales, que en ocasiones no tienen licencias o que presten sus embarcaciones y sus licencias un día o dos y nada más. Tenemos que organizarlos para adiestrarlos, para que haya volumen, para que estén al día con las licencias, ayudarlos a ser bona fides, para que todas las ayudas que da el Departamento se puedan medir y podamos ver un retorno de esa inversión”, explicó.

Un buen negocio

Flores Ortega entiende que la mejor forma de promover el desarrollo de esta industria en Puerto Rico es lograr y demostrar que es un buen negocio para quienes lo desarrollen,

“La mejor manera es organizando y ayudando a los pescadores que vean esto como un negocio lucrativo; este es un negocio para que deje chavos. Ya eso se está dando, ya están viendo que traer el producto y no dejarlo en un ‘freezer’ es más productivo. Hay que llevarlo al restaurante. Vamos a coger esa ola, que ya se está dando y ayudar a todos estos pescadores”, indicó.

Según el funcionario, en Puerto Rico hay cerca de 40 villas pesqueras reconocidas por el gobierno, aunque no todas están en operación en estos momentos.

“Son 42 villas y de esas hay 29 que están con la licencia, que están certificados, tienen el contrato de arrendamiento y aparecen inscritas en el Departamento de Estado como corporaciones, o son pescadores bona fides, pero hay un grupo que entra y sale”, dijo.

“Puede que de esas hay 10 o 12 adicionales que estén todavía en el trámite de obtener la certificación bonafide o que están todavía operando y yo las tengo en un listado que dice que no están operando. Son villas que entran y salen, es como cualquier negocio”, señaló.

Indicó que el Departamento de Agricultura, en la medida que no ha podido mantener mucha de estas villas pesqueras, ha hecho acuerdos con los alcaldes o arreglos de arrendamiento con personas que las pueden operar más eficientemente.

“El Departamento ya no se concentra en manejar la estructura, sino en buscar incentivos para la compra de embarcaciones, ayuda para motores”, afirmó.

Sobre los posibles incentivos que se otorgan a los pescadores, indicó que la Legislatura tiene una importancia muy grande porque muchas de esas ayudas vienen a través de asignaciones. Explicó que en lo que resta del presente año fiscal no hay mucho para distribuir, por lo que se tendrá que esperar para conocer cuanto se asignará en el próximo presupuesto.

Relevo generacional 

Por el lado del sector privado, hay esfuerzos por fortalecer este sector y traer al negocio a jóvenes que se interesen en este.--

El empresario Tommy Forte, que hasta ahora opera la pescadería Vietnam en Cataño y que pronto se mudará a un local más amplio que le facilitará el municipio, es uno de los que promueve ese relevo.

“Tenemos ahora mismo siete muchachos jóvenes trabajando a tiempo completo en el proceso y tenemos un grupo como de 20 jóvenes que no llegan a los 30 años, que están pescando”, explicó a El Nuevo Día.

Estos jóvenes, aseguró Forte, “ven el beneficio y ven que es un trabajo como otro cualquiera, que tiene resultados y que se puede vivir de este”.

Este empresario se dedica a la compra de pescado y mariscos a los pescadores para su reventa y distribución a sus clientes, que incluyen restaurantes y supermercados.

“Nosotros solo trabajamos pescado del País, nos vamos a buscar un área más grande, porque tenemos apoyo total del pueblo, de los restaurantes y los supermercados nos apoyan en un 100%”, afirmó.

Para este año, indicó, tiene disponible chillo, sama, capitán, pez espada y langosta, entre otros, todo del País.


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