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La agricultura orgánica es uno de los sectores de más crecimiento a nivel mundial. Sin embargo, Puerto Rico no está capitalizando este creciente mercado que le produce a Estados Unidos ventas que sobrepasan los $21,100 millones, según informes del Nutrition Business Journal.

En la Isla, aunque hay mucho potencial de desarrollo, el interés y la inversión en este sector ha sido tardío, opinaron varios expertos entrevistados por Negocios. Sin embargo, estos ven señales positivas en la proliferación de mercados de productos orgánicos o ecológicos, así como el aumento de la oferta orgánica en lugares de expendio de alimentos y algunos supermercados y restaurantes.

De hecho, el más reciente estudio de la Cámara de Mercadeo, Industria, y Distribución de Alimentos, divulgado el pasado 13 de abril, incluye como uno de los desafíos de la industria en 2011, el proveer “una mayor variedad de alimentos orgánicos en los supermercados”.

Entre los comercios que ubican los productos orgánicos en sus góndolas se encuentra la cadena SuperMax que ha ampliado su sección de productos orgánicos en algunas tiendas. Estos alimentos se consiguen también en los Supercenters de Walmart y Amigo, dijo la portavoz de la cadena Bruni Torres.

Daniel Rigau, gerente de Mercadeo de SuperMax, resaltó que la cadena auspicia el Mercado Urbano, en la Ventana al Mar en Condado; y trabaja en conseguir una licencia de la Oficina Reglamentadora de la Industria Lechera para importar leche orgánica.

Por su parte, Carlos Vega, gerente del Freshmart de Caguas, indicó que si hubiera más fincas certificadas comprarían más productos de este tipo. “Hay una demanda de productos que se tienen que traer de afuera y por eso su costo es muy alto”, aseguró el comerciante.

La agricultura orgánica “tiene mucho potencial pero todo depende del conocimiento que tenga el público. Hay demanda por los productos”, aseguró Bryan Brunner Fulton, Investigador y Líder del Proyecto del Departamento de Cultivos y Ciencias Agroambientales, de la Estación Experimental de Lajas, de la Universidad de Puerto Rico.

El académico dijo que el potencial del sector se evidencia con el crecimiento de mercados agrícolas orgánicos. A modo de ejemplo explicó que hace 10 años sólo existía el mercado que se reúne en la Placita Roosevelt de Hato Rey y, al presente, existen unos siete en diferentes puntos de la Isla. Igualmente, destacó la existencia de dos “community supportive agriculture”, mediante los cuales el agricultor prevende cajas de su cosecha orgánica. Añadió que hace cinco años conocían unos 15 agricultores orgánicos y hoy día sabe de la existencia de más de 50.

Tradicional vs. orgánico

“La ventaja del producto orgánico es una directa a la salud del consumidor, ya que no tienen pesticidas ni residuos de pesticidas y al ambiente porque no tiene el nivel de daño ecológico que tiene la agricultura tradicional al usar abonos químicos y pesticidas”, explicó Brunner Fulton.

Las características de este tipo de agricultura, son enfatizadas por el agricultor orgánico Raúl Rosado, quien tiene el proyecto educativo y experimental de agricultura orgánica ‘Desde mi huerto’.

Según él, el futuro de estos productos es promisorio pues entiende que con la propagación de internet la gente está más informada de cómo alimentarse saludablemente. “La demanda (por el producto orgánico) está bien alta, la gente lo quiere, pero no está accesible”, indicó Rosado.

Limitaciones del sector

Por su parte, Juan Santiago, presidente del Colegio de Agrónomos, sostuvo que la agricultura orgánica “tiene un potencial enorme para nichos”. Sin embargo, advirtió que una limitación que tiene que ser tomada en cuenta es el costo de estos productos que “son entre tres y cuatro veces más caros” que los tradicionales.

Otra limitación que confrontan localmente los productores orgánicos es la escasez de semillas certificadas como orgánicas.

Laura Flores, que trabaja en el proyecto para producir semillas orgánicas de la Estación Experimental Agrícola (EEA) en Lajas, dijo que ellos llevan dos años produciendo semillas orgánicas certificadas en un predio de 9.3 cuerdas. Entre las semillas que producen están calabaza taína dorada; berenjena rosita, berenjena variedad rayada, ají dulce, maíz dulce, quimbombó, además de varias tipos de semillas de especias cobertoras, que ayudan a preparar el terreno para sembrar.

Mientras, Katia Avilés, de la Coalición Pro Agricultura Ecológica,- que atiende agricultores interesados en realizar cultivos orgánicos- destacó que la demanda local por lo orgánico va en aumento y la producción no es suficiente para satisfacerla.

Por otra parte, Avilés indicó que la aprobación reciente de la ley de biotecnología, que fomenta los productos transgénicos, representa una amenaza para el sector orgánico. “Es imposible la coexistencia de los productos transgénicos y los orgánicos”, subrayó.

En un estudio presentado en 2010, por la Orisnela M. Solano Peláez, del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, agricultores orgánicos entrevistados indicaron que la mayor limitación que padecen es la falta de programas e incentivos del Gobierno. El estudio también reveló que las fincas orgánicas en Puerto Rico no cuentan con una certificación.

El Gobierno se moviliza

El alto potencial de crecimiento del reclamo por productos orgánicos ha motivado al Departamento de Agricultura (DA) a darle un empujoncito a este sector, apostando a que más agricultores se muevan a ese nicho.

“Puerto Rico puede ser un proveedor por excelencia de vegetales orgánicos”, dijo el secretario Javier Rivera Aquino. Puntualizó que existe una demanda en Estados Unidos para estos productos durante épocas de invierno, que se podría suplir a través de agricultores locales.

En ese esfuerzo, la República Dominicana, ha capitalizado. Solano Peláez cita en su estudio, información de la Organización de Naciones Unidas que indica que República Dominicana es uno de los principales exportadores mundiales de productos orgánicos tropicales, entre los que se encuentra el guineo, que representa el 80% de todas las exportaciones orgánicas de la vecina nación.

Rivera Aquino reveló un proyecto que incluye tres vertientes para inyectar vigor a ese sector. Primero dijo que ha pactado con una entidad norteamericana que prepara certificadores de la USDA Organics (renglón orgánico del Departamento de Agricultura federal) para que adiestre y diplome a ocho funcionarios del departamento que tendrían la responsabilidad de luego certificar agricultores en Puerto Rico. Para ello se han separado $28,000.

“La meta es que para verano de 2011 tengamos nuestros certificadores criollos”, reveló.

Segundo, explicó que la Ley 228 de 2003 conocida como Ley de Productos Orgánicos, dispone la creación de la Junta que regulará este campo y dijo que la misma estará constituida próximamente. Además el DA está identificando fincas de la Autoridad de Tierras en desuso, con miras a ponerse a disposición de agricultores que quieran desarrollar productos orgánicos allí.

Rivera Aquino sostuvo que ha conseguido una dotación federal (“grant”) para cubrir hasta el 75% del costo de certificarse a los agricultores interesados, pues cada certificación puede costar hasta $1,000. En Puerto Rico solo se hay cinco fincas certificadas como orgánicas, aseguró el funcionario.

Escepticismo

Por su parte, Raúl Rosado, quien cultiva hierbas aromáticas, vegetales repollo y semillas orgánicas bajo la marca Desde mi huerto, no se expresó tan optimista. Opinó que resulta muy oneroso el proceso de certificación, pues requiere tener registrado en papel cada acción tomada respecto la finca, y no todos los agricultores lo hacen. Según el agricultor, el incentivo del 75% que ofrece el DA para viabilizar la certificación es a base de un reembolso y no todos los agricultores tienen el capital inicial para el proceso.

Rosado presenta su cosecha cada primero y tercer domingo de mes en la Placita Roosevelt.

Silka Besosa, a cargo de Siembra Tres Vidas, apuntó que hace apenas unas semanas se introdujo el concepto de inspecciones locales con un sello que dirá “Certificado Ecológico Boricua”. Dijo que este proceso cumple con los criterios del National Organic Program de Estados Unidos y que es más viable para los pequeños agricultores, ya que tiene un costo menor para el que se certifica. Con unos $100, el agricultor se puede certificar.

Agregó que en la Isla también está disponible otra certificación, conocida como “Certified Naturally Grown”, que surgió en Estados Unidos. Localmente hay 10 agricultores con esa certificación.


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