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29 de marzo de 2014
12:04 a.m. Modificado: 11:13 a.m. Hogar y familia
 

Ni los perros se salvan del discrimen

En Puerto Rico, los animales satos y de pelaje oscuro también son rechazados por las familias que buscan adoptar

 

Por Dalissa Zeda Sánchez/dalissa.zeda@gfrmedia.com

(Thinkstock)

Tal parece que la preferencia por colores, tamaños, géneros  y razas específicas se cuela hasta en el proceso de seleccionar una mascota. Tan es así, que los perros o gatos negros -y satos- son ignorados por la mayoría de las personas que acude a los santuarios o albergues del país con el propósito de adoptar un animalito.

A este fenómeno se le conoce entre los “animal lovers” y rescatistas como el “Black Dog Syndrome” o síndrome del perro negro, que se define como el rechazo hacia los perros de pelaje negro y la preferencia por los canes de colores claros.

“Las adopciones de perros negros o de colores oscuros representan como un 5% o 7% de las adopciones totales en el Sasfa (Santuario de Animales San Francisco de Asís)”, aseguró Dellymar B. Bernal Martínez, quien es la presidenta de la junta de directores del santuario ubicado en Cabo Rojo. Allí residen unos 300 perros y gatos.

“Hemos tenido camadas de distintos colores y, usualmente, los claritos consiguen hogares y los negritos se quedan. Incluso, en el santuario tenemos perras negras preciosas y de buen carácter que llevan años esperando un hogar”, contó Bernal. La bibliotecaria añadió que, en su experiencia, las perras negras de tamaño mediano o grande tienen mínimas posibilidades de ser adoptadas.

Lo que sucede, según Bernal, es que mucha gente se acerca a adoptar con ideas preconcebidas de la mascota que quieren. “Las personas buscan perritos jóvenes, de colores claros, pelaje largo y que no crezcan mucho. O sea, que parezcan de raza y, entonces, los satos no tienen la misma oportunidad”, indicó.

Retrato del país

Esta preferencia es síntoma de la realidad social que vive Puerto Rico, de acuerdo con Bernal. “La mayor cantidad de abandonos son hembras y creo que esto está muy ligado al machismo que no entiende la importancia de esterilizar o castrar. Y el rechazo a los perros negros refleja un racismo soslayado”, reflexionó.

Por su parte, Marjorie Andino Arenas, vicepresidenta de la organización Mangas al Codo por los Animales, sentenció que en Puerto Rico sí existe un rampante discrimen contra los perros satos.

Como claro ejemplo de esto, Andino contó que en muchas ocasiones ha tenido satos rescatados en necesidad de un hogar temporero sin que nadie se ofrezca a prestar su hogar. Sin embargo, cuando tiene un caso de un perro de raza (o que parece de raza), aparecen muchas personas interesadas en cuidarlo o adoptarlo de inmediato. 

“Sí hay estigma con los colores, la gente los prefiere claros. Además hay muchos mitos en cuanto al peso y el tamaño. Piensan que el perro pequeño es el que se porta bien y que el perro peludo parece de raza”, indicó la rescatista con 17 años de experiencia y trabajadora social de profesión.

En Puerto Rico existen más de 100,000 perros abandonados en las calles, de acuerdo con el documental ganador de un Emmy titulado "100,000". Sin embargo, organizaciones de rescatistas aseguran que la cifra real se acerca a los 200,000.

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