Víctor Manuel Soto Vélez fue baleado hace unas dos semanas en Camuy
Javier Colón Dávila / javier.colon@gfrmedia.com
A poco más de dos semanas de la muerte del agente Víctor Manuel Soto Vélez, asesinado a tiros en el barrio Puente, de Camuy, la Policía ha entrevistado entre 15 a 20 personas, pero no han clasificado a nadie como personas de interés.
De hecho, agentes investigadores han entrevistado sin mucho éxito a dos personas, uno identificado como Juan Serrano Franqui y el otro como Miguel Candelaria.
La foto del primero circuló por la Internet en un documento timbrado por la oficina en San Juan de una Unidad Táctica del Departamento de Seguridad Interna de lEstados Unidos en que se le identificaba como persona de interés por la muerte del agente.
El comandante Humberto Angleró, del CIC de Arecibo, indicó esta tarde que esa persona, con récord criminal en el estado de la Florida, acudió a la Comandancia de Arecibo, pero alegó no tener información sobre la muerte del Policía.
Un hermano de Serrano Franqui está prófugo de la justicia por cargos de robo y Ley de Armas, pero no se le relaciona con el crimen.
Otra persona entrevistada, Candelaria, fue con quien el agente Soto Vélez intervino durante la madrugada del 22 de junio pasado, en un negocio de Hatillo. En el incidente Candelaria supuestamente le sacó un arma de fuego, pero la misma fue ocupada. Candelaria para ese entonces estaba en la calle bajo fianza y con grillete por otro caso.
Pero al igual que Serrano Franqui, el hombre no ha sido declarado sospechoso. Candelaria fue a la Comandancia de Arecibo con un abogado y no prestó declaraciones.
Los investigadores, apoyados por personal del FBI y de ATF, también buscan a la última persona en poder de un automóvil encontrado en San Sebastián del Pepino, durante la madrugada en que fue asesinato el agente. El carro fue descrito por el agente poco antes de morir tras el ataque a tiros ocurrido muy cerca de la residencia del agente.
La Policía visitó al dueño registral de este vehículo de motor, quien alegó que se lo vendió a otra persona. Ese otro individuo le dijo a las autoridades que también lo vendió este año, pero alegó desconocer la identidad del comprador.
Mientras, la investigación continúa a todo vapor, según Angleró, quien reconoció que se ha podido recopilar muy pocos testimonios "contundentes" que ayuden a resolver el crimen.
Soto Vélez, papá de dos niñas y de 37 años, trabajó en la División de Drogas Arecibo durante 13 años y luego fue trasladado al precinto policiaco de Hatillo.