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13 de julio de 2012
5:27 p.m.
 

No culpable de agresión sexual contra su sobrina política

El jurado tomó la decisión de forma unánime en el caso que se seguía contra Félix Daniel Rosario Merced

 
Félix Daniel Rosario Merced junto a su abogado. (ARchivo)

Por Cynthia López Cabán / cynthia.lopez@gfrmedia.com

Caguas– Por unanimidad, un jurado compuesto por seis hombres y seis mujeres encontró en la tarde de hoy, viernes, no culpable a Félix Daniel Rosario Mercedo de un cargo de agresión sexual contra su sobrina política.

Inmediatamente, Rosario Merced se abrazó a su abogado Robert Lynch González. Luego, entre lágrimas, se hincó de rodillas en el piso para darle gracias a Dios.

En la segunda fila de la sala 506 del Tribunal de Caguas, el rostro de su esposa, Alexandra Castro, se cubría de lágrimas. Otros familiares también lloraban, mientras que sus dos hijos varones sonreían de alegría.

Por primera vez desde que inició este proceso judicial, Rosario Merced, de 41 años, sonrió y ofreció declaraciones a la prensa.

“Seguimos hacia adelante. Aquí se aclaran todas las dudas que habían”, expresó el hombre, mientras tomaba la mano de su esposa.

Antes de conocerse el veredicto, 14 alguaciles se ubicaron en distintos puntos de la sala, ya que conforme se acercaba el final del juicio, aumentaba la tensión entre la familia del acusado y de la presunta víctima, y observaron celosamente que nadie realizara un comentario o un gesto que detonara un incidente.

El jurado, que escuchó testimonios durante nueve días, se tomó una hora y media en alcanzar el veredicto de forma unánime.

Segundos después de conocerse la determinación, el juez Roberto Angleró Ortiz ordenó que la familia de la menor abandonara el recinto. El grupo junto a la fiscal Dailú Rivera Díaz desalojó el lugar escoltado por alguaciles.

Los familiares y amigos de Rosario Merced aguardaron unos minutos en sala hasta que la otra familia se marchó del centro judicial. Luego bajaron en el ascensor entre abrazos y palabras de elogio para el abogado.

Pese a la alegría del momento, el hombre y su familia se expresaron preocupados porque en las pasadas horas, supuestamente, habían recibido amenazas de la familia de la joven. Según indicaron, el jueves, el hermano de la muchacha -que cuando se alega ocurrieron los hechos tenía 15 años de edad- escribió en su página de la red social Facebook que la disputa entre las familias continuará y que no aguantarían lo que vendría en el futuro.

Como medida de precaución, el hijo del hombre tomó una foto del comentario colgado en la página de joven.

En la mañana de hoy, la fiscal Rivera Díaz y el abogado Lynch González se habían enfrentado en un intenso duelo verbal en sala.

En su alocución inicial, que se extendió 26 minutos, Rivera Díaz apuntó su dedo a Rosario Merced, a quien acusó de violar la confianza de su familia y de despertar la sexualidad de su sobrina política cuando a los 15 años, supuestamente, la agredió sexualmente

Ante un auditorio repleto de familiares y amigos, la fiscal inició su palabras explicando la definición de agresión sexual y las características de una persona que ha sufrido esta violencia.

“Van a ver como en la mayoría de los casos esa revelación no se hace inmediatamente... Mucho menos si se da en un entorno familiar”, apuntó Rivera Díaz dirigiéndose al jurado.

“No les debe sorprender (que la joven se retirara a dormir callada), porque estaba en la casa de su agresor. Eso no es nada inusual en los casos de agresión sexual, aguantarse el dolor”, añadió en otro momento.

También repasó algunos de los detalles del caso. Narró como la menor, que ahora tiene 18 años, primero le reveló a la pastora Amarilis López lo que supuestamente ocurrió con su tío político y como la religiosa guardó silencio un tiempo ante una petición de la adolescente.

Luego, siguió contando la fiscal, cuando la madre de la menor llegó a contarle otra situación a la pastora, ésta le divulgó el contenido de la conversación con su hija.

Apuntó que la madre de la menor, a pesar de que es abogada, llegó a la Fiscalía para radicar una querella contra el esposo de su hermana, que había muerto de cáncer hacía pocó más de un año. Allí se le informó que debía acudir a la Policía.

Lynch, por su parte, atacó la credibilidad de la menor, su mamá y la investigación de las autoridades que desembocó finalmente en la radicación de un cargo de agresión sexual contra Rosario Merced.

Subrayó que inicialmente se le imputaron a su defendido cargos por actos lascivos contra el hermano de la menor cuando el muchacho se encontraba fuera de Puerto Rico.

Machacó que la evidencia documental como las declaraciones juradas y los informes preparados por las autoridades no se sometieron en evidencia por el Ministerio Público, sino que fueron sometidos como evidencia por la defensa.

Estos documentos, según apuntó, demuestran que la joven ofreció fechas diferentes sobre el día en que ocurrió la alegada agresión. En la querella el abogado observó que se ofrecía la fecha de enero del 2011, pero en su testimonio la menor señaló que ocurrió en enero del 2010.

En su turno, que se extendió poco más de una hora, apuntó que los documentos revelan que la mamá de la menor inició el proceso para radicar la querella un día antes de que la joven supuestamente le contó los detalles de la agresión de su tío político.

También cuestionó que la madre de la menor acudiera inicialmente a la Fiscalía, donde tenía conocidos, para radicar la querella y no a la Policía. Según, la fiscal pese a que la mujer es abogada, desconocía el proceso para radicar una querella.

Lynch indicó que los policías que investigaron el caso evitaron entrevistar a personas importantes en el caso como algunos amigos de la menor por instrucciones de la fiscal que originalmente radicó el caso y que, alegadamente, desapareció el informe ginecológico de la menor.

Además, acusó a la mamá de la menor de intervención indebida con testigos porque, de los informes de teléfono celular que presentó como evidencia, se desprende que la mujer llamó a la fiscal anterior que tenía el caso y a los testigos de la defensa en el día o los días cercanos a los señalamientos del caso.

Apuntó que las puertas de la casa de la residencia de su cliente, donde la menor alega que ocurrieron los hechos, están una al lado de la otra y que las puertas no tienen seguro. Por ello, según Lynch González, cualquier acto se escucharía en el otro cuarto.

Planteó también que la acusación es parte de un libreto que sigue la mamá de la menor contra su cliente, cuyo “único error ha sido trabajar duro, tener bien a su familia y hacer dinero”.

En su respuesta a estos argumentos, la fiscal Rivera Díaz pidió al jurado que separe el grano de la paja y que no se deje llevar por historias de ficción.

“¿Qué necesidad tiene una muchacha de 18 años de pasar por este suplicio?”, preguntó la fiscal al recordar que durante el proceso ha sido “vejada” con comentarios sobre su conducta.

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