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12 de febrero de 2013
8:17 p.m. Modificado: 8:52 p.m. Seguridad
 

No culpable exlegislador PNP por guiar en estado de embriaguez

Norberto Nieves Román, convicto por actos de corrupción, cumple una probatoria de 14 años

 

Por Mariana Cobián / mariana.cobian@gfrmedia.com

El exrepresentante por el Partido Nuevo Progresista, Norberto Nieves Román, y sus familiares estallaron en llanto cuando el juez Ricardo Reyes Dávila, del Tribunal de Toa Alta, anunció que no es culpable por manejar un vehículo de motor en estado de embriaguez.

Luego de poco más de cuatro horas de juicio y escuchar las declaraciones de igual cantidad de testigos, el magistrado indicó que "hay duda razonable, por dicha razón lo declaro no culpable".

Nieves Román está sumariado desde diciembre pasado en la cárcel regional de Bayamón, cuando se le acusó por un cargo menos grave por violación al Artículo 7.02 de la Ley de Tránsito, y perdió el privilegio de estar en libertad en probatoria.

En ese momento, se le imputo conducir bajo el efecto de bebidas embriagantes en la madrugada del 9 de noviembre pasado, por el expreso PR-22 en dirección de San Juan hacia su hogar en Arecibo, a pocos días de que su esposa Paula Rodríguez Homs perdiera su escaño como representante PNP en las elecciones generales del 6 de noviembre de 2012.

El exlegislador fue ingresado a prisión por entenderse que incumplió con tres condiciones de la probatoria que cumple: estar fuera de su casa pasadas las 12:00 de la medianoche, ingerir bebidas alcohólicas y no notificar a su técnico sociopenal.

Nieves Román apenas comenzó a cumplir una probatoria de 14 años, tras ser sentenciado en el 2001, a diez años de prisión y 14 años en probatoria, luego de ser convicto en 46 cargos de apropiación ilegal de fondos públicos, falsificación de documentos y traspaso de documentos falsificados.

La vista final de revocación de probatoria solicitada por el Fiscal Especial Independiente (FEI) está pautada para el 22 de febrero entrante. Este martes se dilucidó en su fondo el caso de embriaguez.

El primer testigo presentado por las fiscales Ruth González y Rosaura González fue el agente que intervino con Nieves Román la noche de los hechos, José Montalvo Montalvo, de la División de Autopistas de Buchanan.

El agente relató que a eso de las 2:45 de la madrugada, observó una Toyota FourRunner que iba a exceso de velocidad por el kilómetro 16 del expreso De Diego. Al ver que sigue acelerando y rebasando otros autos, lo detiene en el kilómetro 21. El radar de velocidad marcó 98 millas por hora, dijo Montalvo Montalvo.

Relató que observó al conductor -al que señaló como el imputado- caminando "recostando el hombro izquierdo contra la guagua" y cuando se le acerca, expedía un fuerte olor a alcohol, por lo que quiso hacerle la prueba de aliento, pero Nieves Román se negó. Lo detuvo y lo llevó hasta el cuartel de Buchanan para hacerle la prueba de aliento con el Intoxilyzer, pero nuevamente dijo que no la iba hacer.

"Me indicaba que por favor no le hiciera eso, que no sabía el daño que le estaba haciendo", narró el agente.

Procedió a llevarlo al Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) de Cataño, donde la enfermera Olga Meléndez le tomó la prueba de sangre.

"Él empezó a llorar, a decir que ya está bueno ya, ya me han humillado suficiente, que no saben el daño que me están haciendo, que quería irse", agregó el testigo del orden público.

Semanas más tarde, recibió el resultado de la prueba hecha por el tecnólogo médico del laboratorio de Salud Pública, Edgardo Molina, que reflejó tenía .16% de alcohol en la sangre.

La enfermera Meléndez también declaró en el juicio y dijo que era la primera vez que hacía una prueba de sangre para determinar el por ciento de alcohol. Observó que el hombre de 49 años tenía "los ojos rojos, hablaba y bajaba la voz, casi ni se le oía, y tenía un fuerte olor a alcohol".

Manifestó que Nieves Román se negaba a hacerse la prueba, pero que ella lo convenció hablándole y diciéndole que tenía que hacer su trabajo.

A preguntas de los abogados César Cerezo y Heriberto Sepúlveda, la enfermera generalista indicó que no conocía los reglamentos que estipulan cómo se deben de hacer las pruebas, ni anotó en el informe que el intervenido se negó a firmar. Al finalizar su turno a las 7:00 a.m., echó al correo interno la muestra de sangre.

La auxiliar de laboratorio del Departamento de Salud que recibió la muestra, Marisol González, declaró que el envase con los tubos de sangre llegó sellado "en perfectas condiciones". Anotó que lo recibió por parte de uno de los que maneja el correo el 20 de noviembre de 2012.

Reconoció a preguntas de los abogados que desconocía qué ocurrió con el paquete entre el 9 y el 20 de noviembre.

En sus informes finales, Sepúlveda señaló que "la prueba no es confiable" porque entendió que se falló en establecer la cadena de evidencia y no se siguieron las condiciones establecidas en los reglamentos 123 y 139 ni el manual de normas y procedimientos del Departamento de Salud al respecto.

La fiscal Ruth González sostuvo que no era necesario sentar al que recibió el correo y que la tardanza "no incide sobre el resultado final que se obtuvo", dado a que se estableció que el envase donde estaba la prueba de sangre estaba sellado.

"Lo importante no es quien la recibe, sino cómo la recibe. Sellada. Y el nivel fue de .16%, el doble de la cantidad de alcohol permitida por ley para conducir un vehículo de motor", destacó la fiscal.

El juez no admitió en evidencia el resultado de la prueba química de la muestra de sangre y lo absolvió.


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