Top de la pagina

Estilos de vida

    Facebook Twitter Digg Google Buzz
1 de marzo de 2011
END Educador
 

No más acoso escolar

Experta ofrece técnicas para prevenir y detener el “bullying”

 
El acoso escolar suele implicar agresiones físicas, verbales, psicológicas, exclusión social y racial. (ThinkStock)

Por Josefina Barceló Jiménez / jbarcelo@elnuevodia.com

La escuela es un microcosmos que refleja las realidades de la sociedad.

Según María de los Ángeles Ortiz, catedrática de Estudios Graduados en Educación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, en la medida en que los jóvenes reciben un modelaje de violencia de parte de la familia y de todas las interacciones en su entorno, así mismo practicarán la violencia en la escuela. Esto se convierte en un círculo sin fin si no intervenimos.

La doctora explica que para crear un ambiente de paz, tanto los maestros como consejeros deben entender que el acoso escolar es un problema de violencia, aprender a prevenirlo y, si existe, tener un plan para intervenir.

“Hay diferentes enfoques para entender mejor lo que es la violencia escolar, el acoso, el ‘bullying’. Uno de estos es el psicoanalítico. Freud decía que la violencia es un instinto que conduce a los humanos a ser agresivos y ocurre como una reacción a una frustración”, subraya Ortiz.

Explica que el “bullying” es un tipo de violencia en donde existe una tríada. Hay un acosador o “bully”, un acosado y un espectador u observador, quien disfruta, no interviene y forma parte del ciclo de violencia.

“Este tipo de acoso es repetitivo, se produce en una situación de desigualdad de fuerzas entre el acosador y la víctima, y se mantiene debido a la ignorancia, pasividad o no intervención directa de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas”, aclara.

El acoso escolar suele implicar diversos tipos de conductas violentas por parte del acosador, que pueden ir desde físicas, verbales, psicológicas, exclusión social y acoso racial, entre otras.

Por su parte, la persona acosada se siente incómoda, abusada, sufre y aguanta porque tiene miedo. “Esto puede llevarlo a la deserción escolar, al suicidio o a casos tan dramáticos como el de Virginia Tech, en donde el joven se desquitó matando a sus compañeros”, advierte Ortiz.

“Ahí es donde planteo la necesidad de intervenir”, dice y ofrece varios consejos a los maestros y consejeros para terminar con el acoso escolar.

Lo primero es que en la escuela haya un reglamento, basado en la Ley 49 de Puerto Rico, que prohíbe el acoso escolar. En la parte de prevención, Ortiz recomienda que se vigilen las áreas vulnerables donde puede ocurrir el acoso, como baños, patios y canchas. También, deben establecerse medidas específicas para intervenir con los implicados en el acoso escolar.

“Existen varios programas que se pueden seguir para intervenir, uno que me gusta es el método de no inculpación”, asegura Ortiz.

Con este método hay que tratar el acoso como una manifestación de violencia que puede revertirse sin utilizar un enfoque punitivo. Explica cómo abordar al acosador y a los espectadores utilizando estrategias de resolución de problemas a partir de unos pasos.

Primero se entrevista al acosado. Luego, se convoca a una reunión con los implicados, acosador y espectadores, sin el acosado. En esa reunión, se les dice que han sido escogidos para ayudar a resolver un problema. Así se tranquilizan y se dan cuenta de que no es una reunión punitiva.

El tercer paso es la creación de empatía, comunicar al grupo de implicados los sentimientos de una persona que es acosada. Se puede utilizar un relato para llevar el mensaje. Se pide que compartan si alguno ha sido acosado o conocen a alguien, y digan cómo se puede solucionar.

El cuarto paso es delegar la responsabilidad al grupo. El quinto es solicitar al grupo ideas y soluciones de cómo acabar el acoso en la escuela. Luego, se les propone que pongan en práctica su plan y que resuelvan el problema. “Es desarticular la banda sin arrinconarlos”, comenta Ortiz. Finalmente, se recomiendan entrevistas de seguimiento con cada alumno individualmente.

“También hay que trabajar con el acosado. Estos son estudiantes débiles, tímidos, que podrían tener algún tipo de discapacidad. Ellos son vulnerables, porque no tienen herramientas de resiliencia para manejar situaciones de acoso. Hay que trabajar con su autoestima, utilizando ejercicios de visualización”, puntualiza.

Cargando..
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Primer paso:
Primer paso: