Dramático testimonio en el inicio del juicio de pena de muerte contra comerciante de Yauco
Por Limarys Suárez Torres / lsuarez1@elnuevodia.com
Tres días antes que la informante de la Administración Federal Antidrogas (DEA) Madelyn Semidey Morales desapareciera en julio de 2005, su novio y acusado por su muerte, Edison Burgos Montes, presuntamente le propinó una golpiza por una discrepancia relacionada a la venta de un kilo de cocaína.
En el primer día de juicio en su fondo en el caso de pena de muerte, Georgina Morales, madre de la informante desaparecida el 4 de julio de 2005, revivió el momento en que su hija le contó que Burgos Montes intentó estrangularla.
“Me dijo que el viernes 1 de julio de 2005 ella estaba acostada, era la 1:00 a.m. aproximadamente y estaba sola. El señor Burgos llegó y le dijo que en Yauco trató de venderle un kilo de cocaína a una persona y el señor dijo que no. Como ella estaba haciendo un papel que no era, de que sabía de drogas, le dijo que si hubiese sido ella, ella lo hubiese vendido. Entonces él la saca de la cama, empieza a darle puños en la cabeza y la espalda, la agarra por la garganta y comienza a apretarla hasta que ella siente que se está desmayando y logra decirle: ‘no me mates que tengo tres hijas’”, declaró Morales.
Regresa donde su agresor
La mujer le contó de la agresión a la madre y a su padre, Carlos Semidey. Los padres le compraron un pasaje y el 2 de julio la enviaron a Santa Cruz, donde vivía el padre de sus tres niñas, que para entonces tenían 4, 5 y 8 años de edad.
Al día siguiente, no obstante, la informante de la DEA regresó a Puerto Rico, y el domingo 3 de julio Burgos Montes la recogió “en el balcón” de la casa por la noche, reconoció Morales a preguntas de la fiscal Julie Mosley,
Esa noche Morales habló con su hija alrededor de las 7:30 p.m. y desde entonces nunca más volvió a escucharla ni a saber de su paradero.
La madre mencionó los esfuerzos que realizó por dar con el paradero de su hija, que logró hablar con Burgos Montes para cuestionar si conocía dónde estaba la joven y que la reportó como desaparecida.
Según Morales, el acusado le dijo que el domingo 3 de julio ella abandonó su casa a eso de las 11:00 de la noche y no regresó hasta las 6:00 de la mañana del día siguiente, 4 de julio. Él tampoco estaba en la casa, pero no le precisó a Morales cómo sabía que ella había regresado específicamente a las 6:00.
Grabado por la DEA
Según Morales, Burgos Montes le dijo que cuando regresó a su casa en la mañana del 4 de julio, supo que Semidey Morales había estado allí porque encontró sin fregar un pequeño sartén en el que ella se había preparado un revoltillo de huevos. “Le dije que no creía eso porque mi hija es alérgica a los huevos y no dejaría un sartén sin fregar”, relató Morales.
En septiembre, Morales volvió a llamar a Burgos Montes para ver si él sabía sobre el paradero de su hija y si había hecho algo por buscarla y esa llamada fue grabada por la DEA.
La llamada fue reproducida ayer en sala. Morales le pregunta a Burgos Montes sobre el paradero de su hija y le dice lo mucho que estaban sufriendo en su familia. Él le dice que también la está pasando mal y cuestiona a la mujer sobre versiones que había oído de que familiares de la mujer lo relacionaban con la desaparición.
En su turno, la defensa, a cargo de Rachel Brill y Steven Potolski, recordó que en un interrogatorio anterior Morales dio una versión distinta sobre el motivo de la paliza del 4 de julio.
‘hacer que viole ley’
Brill le presentó a Morales una transcripción de un testimonio suyo donde declaró que una persona trató de venderle un kilo al acusado y este rechazó participar de la transaccion.
Además, Brill trajo a colación que el trabajo de Semidey Morales con la DEA era “hacer que este caballero cometiera una violación de ley para ella poder informarlo” y que la madre sabía de esto. “Me dijo que se mudaba con él porque así se le haría más fácil conseguir pruebas”, respondió Morales a Brill.
El juicio se reanuda mañana.