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22 de febrero de 2013
Puerto Rico Hoy
 

“Nos mataron en vida”

Familia de los voleibolistas describen la relación de “hermandad” de los jóvenes

 

Por Mariana Cobián / mariana.cobian@gfrmedia.com

“Nos destruyeron en vida a mí y a mi familia”. Con esas contundentes palabras, Wilfredo Sevilla Marrero declaró en el juicio por jurado contra Ebed Cadmiel Villaronga, acusado por el asesinato de su hijo.

El padre de Wilfredo Sevilla Alsina testificó ante las nueve mujeres y tres hombres del jurado –más dos suplentes– que su hijo tenía 23 años, acababa de terminar un bachillerato en Contabilidad en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) y era voleibolista en el equipo superior de Adjuntas.

Cuando los fiscales Marie Christine Amy y Jan Mangual le preguntaron cómo era la relación de su hijo con Walter Quiles Rodríguez, quien fue asesinado junto con Sevilla Alsina en la madrugada del 5 de septiembre de 2011 frente a Shannan’s Pub, en Guaynabo, Sevilla Marrero no pudo aguantar el llanto y familiares en la sala comenzaron a sollozar.

“Como si fuera el hermano”, dijo entre lágrimas Sevilla Marrero, quien detalló que ambos tuvieron beca por sus “talentos” en el voleibol y eran mejores amigos desde quinto grado.

El testigo narró ante el juez Nelson Canabal Pérez, del Tribunal de Bayamón, que la última vez que vio a su hijo con vida fue el 4 de septiembre de 2011, cuando este le dijo a su madre, Olga Alsina, que iba a dar una vuelta. Le dio un beso y se fue.

“Lo que les sucedió es como nos pasó a mí y a mi esposa, que nos mataron en vida”, dijo lloroso al lamentar que “nos destruyeron en vida a mí y a mi familia”.

Posteriormente, vio a su hijo en el Instituto de Ciencias Forenses (ICF), cuando identificó su cuerpo. Igualmente, hizo el hermano mayor de Quiles Rodríguez, Ángel, quien también declaró en el juicio.

Ángel manifestó que su hermano era el cuarto de cinco hermanos y que estudiaba Ingeniería Civil en el RUM, además de dedicarse a jugar voleibol en el equipo superior de Mayagüez.

El día antes de su muerte, compartió con él jugando en una bolera. La próxima vez que lo vio fue a través de una pantalla en el ICF para identificarlo.

Confiada en el proceso

Fuera de sala, Alsina se mostró confiada en que Cadmiel Villaronga es una de las tres personas que participó del asesinato de su hijo y su amigo.

“Según la prueba, sí es una de las tres personas que asesinó a mi hijo y a su amigo Walter... Eran dos jóvenes inocentes, buenos, y sabemos que están descansando y tenemos la esperanza en Jehová Dios de que resucitarán y los volveremos a ver y eso es lo que nos mueve”, expresó Alsina. Esta recordó que el testigo ocular identifica al hoy acusado como uno de los que disparó al auto en el que iba su hijo, y declaró que otro sujeto también disparó, además del que conducía el auto Nissan Maxima gris de donde se bajaron los maleantes.

“El pueblo de Puerto Rico sabe que esto fue un abuso contra dos personas inocentes y esperamos que se haga justicia”, dijo, por su parte, Sevilla Marrero.

Con los testimonios de los familiares y al estipularse los informes de autopsia de los jóvenes, la fiscalía sometió el caso. Los abogados Alfredo Umpierre e Irving Prado no presentaron testigos de defensa.

El lunes serán los informes finales de las partes y el martes el jurado deliberará.

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