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Puerto Rico Hoy
23 de mayo de 2012
 

El asbesto, enemigo silente

Incontables estructuras privadas en Puerto Rico contienen asbesto, pero se desconoce la cantidad

 

Por Keila López Alicea / keila.lopez@elnuevodia.com

La existencia de asbesto en estructuras en Puerto Rico es una realidad más común de lo que la mayoría de la gente piensa, pero se desconoce la prevalencia de este materia potencialmente carcinógeno.

El científico ambiental Neftalí García aseguró que son miles las casas y edificios que fueron construidos hace décadas utilizando materiales de construcción fabricados con asbesto, como paneles y losetas.

“Aquí hay muchas casas de bajo costo que proveía el Gobierno en distintos municipios, se hicieron para la década de los 60, que tienen asbesto”, destacó García. “El asbesto se usaba mucho en Puerto Rico en las décadas de los 60, 70 y 80. Ya había algún conocimiento en Estados Unidos desde la década de los 50 de que el asbesto libre, desmenuzado, podría causar cáncer, pero era un buen material de construcción y se siguió usando”, agregó el científico.

Sin embargo, tanto García como el director de calidad de aire de la Junta de Calidad Ambiental (JCA), Luis Sierra, señalaron que no existe un registro de la cantidad de estructuras que contienen asbesto y que, en algún momento, podrían representar un riesgo a la salud.

“Tenemos identificadas las escuelas públicas (con asbesto) y gran parte, no sé si todos, de los edificios públicos. Se supone que se haga un 'assestment' (evaluación) de cada edificio público y ellos deben tener sus planes de manejo de asbesto al día, pero nosotros no hemos podido hacer un 'outreach' (evaluación de campo) para verificar que estén todos”, sostuvo Sierra, quien destacó que el Reglamento de Control de Contaminación Atmosférica requiere que el operador de cualquier edificio público que contenga asbesto realice un plan de manejo que defina los pasos a tomar para evitar la exposición de las peligrosas fibras del material.

El director de calidad de aire señaló que la agencia no maneja los casos de asbesto en residencias privadas, por lo cual tampoco se conoce cuántas viviendas tienen el material.

“En estos casos, el responsable es el dueño del hogar. Queda en sus manos determinar qué hacer. Nosotros (la JCA) solo entramos si se reporta una emergencia grande”, explicó Sierra.

intervención escolar

Las escuelas públicas se destacan entre los edificios públicos que han sido identificados con asbesto. La gerente de la Oficina para el Mejoramiento de las Escuelas Públicas (OMEP), Nilda Landrón, indicó que en el 2004 se identificaron 462 planteles que contenían asbestos. En el 2006 comenzaron las labores para remover el material.

“Nos quedan 225 escuelas con asbesto”, señaló Landrón. En verano se removerá el asbesto de 19 planteles.

La funcionaria indicó que ninguna escuela, al momento, representa un riesgo a la salud de estudiantes o maestros. Landrón aseguró que cada seis meses se hacen vigilancias en los planteles y cada tres años se hacen inspecciones.

Además, los directores reciben orientaciones cada año sobre la ubicación del asbesto y cómo identificar posibles cambios en su estructura.

“Nosotros hacemos la remoción porque tenemos la meta de que ninguna escuela tenga presencia de asbesto”, sotuvo la directora de OMEP al destacar que la remoción cuesta entre $3,000 y 4,000 por escuela.

Progreso urbano

El amplio uso del asbesto coincidió con un periodo de expansión urbana que se desarrolló en la Isla a mediados del siglo pasado, cuando a principios de la década de los 50 comenzaron a construirse las grandes urbanizaciones de la zona metropolitana. Puerto Nuevo, Levittown y Country Club fueron algunos de los proyectos masivos de vivienda que se construyeron en ese momento. De esos desarrollos, García recordó que en Reparto Metropolitano se usaron paredes preconstruidas de asbesto-cemento.

“Desde el punto de vista de construcción es un material bueno porque, entre otras cosas, es duro y aislante para el fuego. Lo que pasa es que tiene impactos adversos a la salud, esa es una verdad científica”, indicó el planificador José Rivera Santana,

“En Puerto Rico deben quedar cientos de edificios y construcciones que aún tengan asbesto”, añadió el planificador.

García explicó que el principal riesgo del asbesto radica en su potencial de causar cáncer de pulmón y de la pleura (tejido que cubre órganos internos, como los pulmones), mejor conocido como mesotelioma.

En Puerto Rico, el cáncer del pulmón y bronquios tiene la mayor tasa de mortalidad entre todos los tipos de cáncer. De acuerdo con un estudio del 2004 del Registro Central de Cáncer del Departamento de Salud, causó más muertes que el cáncer de hígado, de colon, de seno y de próstata. No obstante, en los estudios realizados en la Isla no se hace una conexión directa entre este cáncer y la exposición a asbesto, ya que en la mayoría de las instancias se asocia al fumar.

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