Top de la pagina

Estilos de vida

Mi bienestar
4 de junio de 2012
 

Calma tu mente

La meditación hace por tu mente lo que levantar pesas hace por tus músculos

Por Camile Roldán Soto / croldan@elnuevodia.com

“Creía que meditar era no pensar”, cuenta Samadhi Yaisha. “Cuando me sentaba en el cojín con los ojos cerrados, encontraba que eso era imposible. Pensé que lo estaba haciendo mal o que no era para mí. Batallaba mucho con la mente para que dejara de pensar”, rememora la estudiante de meditación sobre sus inicios en la práctica.

Su experiencia es común. Seguramente será familiar para quien haya intentado alguna vez meditar. Y es que si existe un mito respecto a la meditación es que para lograrlo hay que necesariamente dejar de pensar. Debido a esta creencia errónea, muchos desisten.

Sin embargo, parece que vale la pena perseverar. Los efectos de la meditación han sido tema de estudio hace décadas. La evidencia científica apunta a que quienes prevalecen obtienen beneficios. Una investigación publicada en 2011 Psychiatry Research: Neuroimaging reveló que personas que meditaron durante 30 minutos al día durante ocho semanas aumentaron la densidad en las áreas del cerebro destinadas a la memoria (el hipocampo), la identidad, la tensión y la empatía.

Otros hallazgos sugieren que incrementa los períodos de atención, reduce la ansiedad y la presión arterial. Además, ayuda a mantener ecuanimidad y concentración, por mencionar solo algunas bondades que se le atribuyen.

Claro que el estudio de la mente es complejo. Por eso, siempre hay quien plantea reservas en cuanto a cuán específicas pueden ser estas conclusiones. Lo que nadie puede negar es que el interés por las formas de sosegar la mente y su impacto en nosotros no hace más que aumentar.

Abunda también la evidencia testimonial. Las personas que meditan aseguran que la práctica constante ha transformado su manera de lidiar con las presiones cotidianas, las emociones y las situaciones difíciles. Mencionan que les sirve para balancear los estados de ánimo en medio del ajetreo diario.

Para qué

Pero aún antes de que la vida se tornara tan rápida, la meditación era una práctica común en antiguas civilizaciones del mundo. Las enseñanzas de Buda, por ejemplo, datan de unos 500 años antes de Cristo.

Con el paso del tiempo, las diferentes vertientes fueron dándose a conocer en Occidente a través de diferentes maestros. A medida que se han ampliado las visiones, estas enseñanzas han sido adaptadas o simplificadas para adaptarse al ritmo actual.

Por eso, encontrar un solo significado para la palabra meditación es imposible. Es mejor decir que sin importar la escuela, el maestro o la creencia, sus fines primordiales coinciden: aquietar la mente, enfocarse en el presente, adquirir paz mental.

José Santini, instructor de yoga y guía de un grupo de meditación en Samadhi Yoga Institute, señala que una manera práctica de entender el propósito de la meditación es considerar que hay tres formas principales a través de las cuáles nos causamos sufrimiento: el pensamiento, la palabra y la acción.

A su grupo, le explica que la meditación es una herramienta para ayudarnos a descubrir esa área vulnerable de nuestra persona (porque muchas veces ni siquiera somos conscientes de ella). Y una vez identificada, a ser capaces de manejarla saludablemente.

Santini asegura que meditar le ha enseñado muchas cosas, pero especialmente a modificar su respuesta ante la ira.

“Yo vivía con mucho coraje. Pero vi que podía observar cuándo se generaba la emoción, cómo se generaba, cómo mi mente reaccionaba y los pensamientos que traía. Empecé a ver que yo no era mi coraje. Que no tenía que reaccionar. Que me puedo hacer su amigo. Entonces, poco a poco empecé a reaccionar menos y menos”, comenta.

Pero de inmediato aclara otro de los mitos en torno a la gente que medita.

“No es que vas a estar flotando por ahí. Bueno, ojalá. Pero en realidad vas a seguir teniendo coraje a veces, vas a seguir teniendo la mente loca. Lo que te enseña la meditación es a no reaccionar”, indica Santini, quien integra diferentes técnicas de meditación en sus sesiones.

Cómo empezar

Muchas de las personas que meditan en un estilo particular han sido estudiosos del tema durante algún tiempo. Eligieron su práctica actual tras probar diferentes tendencias y reconocer cuál les sienta mejor. Así es que los interesados en iniciarse en la meditación no deben temerle a experimentar con los diferentes tipos. Hay que tener en cuenta que unos pueden funcionar mejor que otros. Todo depende de la personalidad y la necesidad.

También abundan los libros, videos y grabaciones sobre el tema. Pero para iniciarse en la meditación suele ser muy útil la guía de un maestro y el apoyo de un grupo. En la Isla hay diversos maestros y escuelas donde aprender. Algunos tienen tarifas flexibles, otros son gratuitos o por donación.

La meditación trascendental

Un recurso local para guiar en el camino a una meditación efectiva es el grupo Meditación Trascendental de Puerto Rico. No tiene sede, pero hace sobre 40 años ofrece constantemente cursos a un precio que se establece según la capacidad económica del solicitante.

Esta modalidad de meditación proviene de la civilización más antigua que se conoce, los Veda, cuyas técnicas milenarias llegaron a Occidente a través del maestro Maharishi Mahesh, explica Rosy Martínez, instructora de la técnica hace 25 años.

Señala que se trata de un método muy efectivo por ser muy fácil de aprender e integrar a la rutina.

“Utilizamos un sonido o mantra que permite a la mente trascender por diferentes niveles de pensamiento hasta llegar a estados más quietos, más silenciosos”, dice.

La meditación guiada puede ser practicada también en la casa o cualquier otro lugar. Se recomienda dedicarle 20 minutos en la mañana y 20 minutos en la tarde para obtener la recompensa: descanso profundo del cuerpo y de la mente.

Los practicantes de meditación trascendental incluyen a los líderes de naciones como Brasil y Colombia, donde al igual que otros países de América sus técnicas se están promoviendo en el sistema de educación pública bajo el convencimiento de que pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de la sociedad, comenta Martínez.

Señala que lo mismo ha ocurrido en cárceles, programas de rehabilitación y corporaciones (Oprah Winfrey hizo a sus empleados aprenderla), con el fin de proveerles a las personas medios de manejar cambios y situaciones difíciles.

Más allá del misticismo

Con más frecuencia, la meditación ha sido despojada de ese manto de misticismo que suele arroparla. Ha pasado a ser una actividad con fines prácticos, similar al ejercicio para mantener el cuerpo saludable o la limpieza de una casa para ponerla en orden.

“La meditación todavía no es parte de nuestra cultura. Hay confusión con la meditación religiosa. Además, el nivel de estrés es tan grande que no nos permite cerrar los ojos para estar con nosotros mismos. Pero por otro lado, hay muchas personas buscando este tipo de cosa, en busca de una paz interior que no pueden lograr fácilmente”, observa Martínez.

Brenda Alejandro, instructora de meditación budista hace 14 años, coincide.

“Mucha gente quiere calmar su mente, mejorar sus relaciones personales y resolver mejor los problemas diarios”, comenta.

Según las enseñanzas del budismo que imparte, la meditación permite potenciar las virtudes como el amor y la compasión para una existencia más tranquila y feliz.

“Por medio de charlas se enseña el método y hay diferentes, según lo que estemos enseñando. Si la clase es sobre cómo reducir el coraje te damos los pasos para identificar la emoción, explicarla a nivel físico y a través de la meditación y la respiración enseñarte a calmar esa mente agitada”, explica Alejandro.

Sostiene que la meditación resulta sencilla de aprender una vez la persona entiende el propósito y sigue los pasos.

Los maestros entrevistados coinciden en que, al familiarizarse con los distintos conceptos, las personas entienden que meditar es mucho más fácil de lo que inicialmente piensan.

La respiración es una herramienta clave. Algunos maestros la califican como el enlace entre el cuerpo y la mente. Por eso, sin importar la técnica, es de las primeras enseñanzas que recibe quien se dispone a meditar.

Disciplinas como la Hatha Yoga integran principios de la meditación con la conciencia a la respiración. De esta manera, se trabaja el cuerpo y la mente, destaca Paulo Torres, codirector de Sadhana Healing Arts.

Sin embargo, los maestros coinciden en que aunque existen muchas técnicas específicas, la meditación es un estado mental que se convierte en parte del estilo de vida. Así las cosas, es posible meditar incluso durante cualquier ejercicio o actividad cotidiana.

Aunque hay quienes como Samadhi, acuden a la meditación como salvavidas en momentos de crisis, lo ideal es dominarla antes de esas situaciones.

“Ahora, luego de años de práctica, comienzo a experimentar una paz que sé que no sale de mí, sino de esa práctica. Ha sido como ir removiendo la maleza y dejar el camino libre para que el Ser, la sabiduría interior, se manifieste”, precisa la estudiante.

Dónde aprender

Samadhi Yoga Institute, Santurce

Celebra círculos de meditación todos los jueves a las 6:15 p.m., por donación mínima de $5.00

Información: (787) 721-8420 o www.yogapr.com

Meditation in Puerto Rico (no sede)

Tel: (787) 247-5857 o www.meditationinpuertorico.org

También puedes escribir a: info@meditationinpuertorico.org

Meditación trascendental (no sede)

Tel. (787) 294-7676 /75 o www.mtpuertorico.org y www.tm.org

Harmonie, Guaynabo

Tel.(787) 708-4082

www.harmoniepr.com

Self Realization Fellowship, Santurce

tel. (787) 725-8650

Centro Budista Ganden Shredrub Ling, Río Piedras

Tel.(787) 783-2996

www.budismopuertorico.org

Casa Gaia, Guaynabo

Tel.(787) 993-5770 / (787) 454-6440

www.campgaiapr.com

Pasos sencillos para meditar

Siéntate en el piso o en una silla cómoda (sin recostarte) y con la planta de los pies sobre el piso.

Mantén la espalda derecha, y el cuello largo. Lleva los hombros hacia atrás y levanta el pecho. Esta postura facilita la respiración profunda.

Mantén el cuerpo relajado y los ojos cerrados o entreabiertos.

Lleva la atención a tu respiración. Fíjate en como el aire entra y sale por tu nariz, a lo largo de tu inhalación y tu exhalación. No la controles y permite que ocurra naturalmente.

Concéntrate en sentir el aire entrando y saliendo por tu nariz. Pon más énfasis en sentir tu exhalación. Observa tu exhalación desde que comienza hasta que termina.

Exhala a la cuenta de 8. Haz 3 o 4 ciclos de 8 exhalaciones. Te ayudará a enfocar la mente.

Sigue enfocado en observar tu exhalación. Cada vez que observes que tienes un pensamiento repite internamente la palabra “pensando”. De esta manera, reconoces el pensamiento pero sigues observando cada exhalación.

Si algo te distrae (ruido, olor, molestia del cuerpo) simplemente reconócelo y regresa a observar tu exhalación.

Manténte quieto. Comienza con 10 minutos las primeras veces. Aumenta 5 minutos más cada semana hasta que te sientas cómodo.

Sé paciente.

Fuente: José Santini, instructor de yoga y meditación.

Cargando..
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Conectar con Facebook
Primer paso:
Primer paso:
Primer paso: