La integración sensorial tiene una relación directa con el aprendizaje y el comportamiento de los niños.
Por Keycha Camacho Méndez, MS, OTL
La disfunción sensorial integrativa se relaciona a un mal funcionamiento en la interpretación de la información de uno mismo y del ambiente. Un niño con este desorden del desarrollo presenta poca o mayor reacción de lo esperado para su etapa del desarrollo a los estímulos sensoriales (respuesta hiperactiva o hipoactiva). Un estímulo sensorial se refiere a los cinco sentidos básicos (vista, audición, olfato, gusto y tacto) y a estos se les añaden dos: el sistema vestibular (sentido del movimiento) y sistema propioceptivo (sentido de la posición del cuerpo en el espacio).
Jean Ayres, terapeuta ocupacional y psicóloga escolar, fue la primera en estudiar lo que significa la integración sensorial y su relación directa con el aprendizaje y el comportamiento de los niños. Por ejemplo, un niño con dificultad en interpretar la información sensorial podría presentar hiperactividad y alto nivel de distracción, lo que seguramente impactará de forma negativa, su proceso de aprendizaje.
Algunas señales que un niño con disfunción sensorial integrativa puede presentar son:
• Es hiperactivo o hipoactivo.• Se distrae con facilidad.
• Parece ser susceptible a las caídas.
• No tolera el contacto con ciertas texturas, como: crema, pega, arena y jabón, entre otras.
• Evita mirar directamente a los ojos.
• Se cubre los oídos con las manos para protegerlos de sonidos.
Si consideras que tu niño podría estar presentando este desorden, consulta con un pediatra y pide una evaluación por un terapeuta ocupacional que trabaje bajo el marco de referencia de la integración sensorial.
La autora es terapeuta ocupacional. Para información, escribe a kcamachomsotl@gmail.com.