Como cada primer domingo de agosto, mañana abre a la comunidad la Capilla del Cristo
Por Carmen Graciela Díaz / Especial El Nuevo Día
Las palomas parecen resguardar celosas sus esquinas, como si supieran que la mirada pública nunca se puede habituar a su belleza por más que se pase a su lado diariamente.
El ojo colectivo se ha acostumbrado a ver la Capilla del Cristo (o la Capilla del Santo Cristo de la Salud) del Viejo San Juan cerrada, desde afuera. Pocos son los que han entrado, la han visto de cerca o han conocido su cara interior. Pero mañana, a las 11:30 a.m., las puertas de la emblemática edificación, abren a la comunidad para celebrar a la misa anual que cada primer domingo de agosto se escenifica.
La Hermandad del Santo Cristo de la Salud, la corporación sin fines de lucro que se encarga del cuidado de este monumento histórico, extiende la invitación para la eucaristía que se celebra en esta fecha en honor al aniversario de su restauración a principios del siglo XX.
Chela Romeu de Mier, presidenta de la Hermandad del Santo Cristo de la Salud, cuenta que la capilla se iba a demoler en el 1924 y que cuando se restaura en el 1925 se aprovecha la coyuntura de las misas y las procesiones de las Fiestas de Jesús Salvador para reinagurarla un primer domingo de agosto.
“Será una misa de domingo tradicional en la que pediremos por la salud de las personas y celebraremos que la capilla estará abierta. Pondremos carpas y sillas para que la gente que no cabe adentro escuche la misa”, explica Romeu de Mier quien indica que la capilla permanecerá abierta durante la tarde de mañana por algunas horas para que el público pueda conocerla y apreciarla.
Se trata de la única ocasión en el año que la Capilla del Cristo se abre, aparte del Jueves y Viernes Santo.
La estructura es delicada y requiere de múltiples cuidados. Por eso, los donativos para que esta edificación continúe viva son claves. Por ello, el dinero que se recaude en la colecta de la misa se destinará a su mantenimiento y limpieza.
Durante los años, la iglesia ha necesitado arreglos y restauraciones no solo a nivel de su estructura sino en los diversos elementos que la componen: sus cuadros, las puertas de la sacristía, el sistema de iluminación y el altar en oro y plata, por solo mencionar algunas de las partes que se han atendido, según Romeu de Mier. “Ahora hay que arreglar las rejas”, dice tras añadir que “siempre hay que hacer lo que se necesita; como una casa”.
Si la iglesia no cesa de cautivar por su apariencia y su aura histórica, el imaginario popular ha encontrado modos de agregarle encanto al añadirle cuento a sus orígenes con distintas versiones que explican su construcción. Todas parecen coincidir en que alguien a caballo cayó por el precipicio al final de la Calle Cristo, pero fuentes documentales cuestionan si la persona vivió y la capilla se construyó para conmemorar el milagro o si murió y la capilla se erige para evitar incidentes similares.
“La Capilla del Cristo es el ícono más grande que tiene Puerto Rico, el monumento más reconocido que tenemos”, recuerda acerca del valor que, a su juicio, tiene el edificio que se construyó en el 1753.
Para contribuir al mantenimiento y conservación de la capilla, puede enviar su donativo a nombre de la Hermandad del Santo Cristo de la Salud a la dirección: Pino del Río D3 Urbanización La Arboleda Guaynabo, Puerto Rico 00966.
Ante la amenaza de la demolición de la Capilla del Cristo en el 1924, un grupo de señoras dirigidas por Isabel Alonso de Mier configuraron la Hermandad del Santo Cristo de la Salud para ferozmente defender ese patrimonio. El tiempo ha pasado y mucho ha cambiado, pero ese gesto por custodiar a la iglesia simplemente no tiene ganas de frenar su misión.