(horizontal-x3)
Unas mujeres lloran durante el entierro de Madelyn Patricia Hernández Hernández, de 14 años, quien murió en el incendio. (AP)

Guatemala — Centenares de escolares y universitarios se manifestaron en Guatemala para clamar Justicia para las 38 adolescentes muertas por un incendio en un centro estatal de menores.

En la Plaza de la Constitución, frente al Palacio Nacional de la Cultura, decenas de universitarios de la Universidad San Carlos (pública) se agolparon, con sus características capuchas y rosa roja en mano, para exigir la renuncia del presidente, Jimmy Morales, por su incapacidad en la gestión de esta tragedia, de la que no se conocen responsables.

La tragedia obligó a Morales a reclamar una reforma en el sistema de hogares juveniles, mientras las familias de las víctimas empezaban a recibir los cuerpos de las jóvenes.

El albergue, ubicado a las afueras de Ciudad de Guatemala, alojaba a unos 800 jóvenes y mezclaba a niños y adolescentes en conflicto con la ley con víctimas de abusos.

Parientes y funcionarios dijeron que el incendio comenzó cuando algunas chicas prendieron fuego a los colchones para protestar por los abusos en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción. Las llamas se extendieron por la división femenina del centro, donde algunas niñas estaban encerradas bajo llave en un dormitorio tras un intento de fuga.

Morales admitió que las niñas, en efecto, estaban encerradas bajo llave.

"Se tomó la decisión de separar a todos los niños y adolescentes para que no estuvieran hombres y mujeres juntos (...) y evitar agresiones entre sí (...). Estuvo bajo las medidas de seguridad necesarias incluida la llave", admitió el mandatario en una entrevista con CNN en Español.

El año pasado, la jueza Verónica Galicia había ordenado el cierre de la institución, pero el presidente dijo que los Juzgados seguían enviando a menores y que además esto "no se puede hacer de la noche a la mañana".

Desde hace años el centro ha estado envuelto en la polémica. Decenas de denuncias por agresiones sexuales, físicas y maltratos se hicieron públicas en varias ocasiones, aunque nunca recibieron respuesta, un hecho que Morales achacó a la Fiscalía, el ente encargado en este caso investigarlas, presentarlas a los juzgados y buscarles una solución.

Morales anunció que el titular de la Secretaría de Bienestar Social, Carlos Rodas, -dependiente de la Secretaría de Obras Públicas, a cargo de la primera dama-, le presentó su renuncia de forma voluntaria, aunque añadió que estará en el cargo para dar respuesta a la emergencia mientras no se encuentre a un sustituto, una persona que probablemente se nombre el lunes.

Cuestionado por si el sistema de protección a la niñez y la adolescencia de Guatemala funciona al ver esta tragedia, el presidente dijo que es el que hay, pero que necesita una reforma integral que ya el Ejecutivo ha empezado a trabajar, empezando, por ejemplo, en la desinstitucionalización de los más de 6,000 niños que están bajo la custodia del Estado y que tienen familias que los pueden cuidar.

Familias en sufirmiento

Claudia Tecún rompió en llanto a la entrada del Hospital Roosevelt en Ciudad de Guatemala el viernes. Su hija Noemi, de 17 años, recibía tratamiento por quemaduras que cubrían el 70% de su cuerpo.

"Los doctores no le dan esperanza de vida", dijo llorando a The Associated Press. "Yo oí en las noticias que decían que mi hija fue una de las niñas que incendió el hogar. No es cierto, cómo pueden decir eso.

Mi hija no intentó quitarse la vida", aseguró.

Más tarde, Siona Hernández García fue una de las primeras menores del albergue en ser sepultada.

Acompañada por sus familiares, la madre de la chica de 17 años gritaba y pedía justicia para castigar a los responsables del incendio. "Guatemala está llena de violencia", aseguró. "Están violando y matando niñas de gente pobre".

Directivos del hospital Juan de Dios dijeron la noche del viernes que otra joven había muerto a causa de sus heridas, por lo que la cifra de víctimas ascendió a 37, 19 de las cuales murieron en el lugar del incendio y otras 18 en hospitales del área.

Geovany Castillo relató a la AP que su hija de 15 años, que sufrió quemaduras en la cara, brazos y manos, le contó que "el lugar estaba cerrado con llave, que entre varias niñas derribaron la puerta... Que se salvó porque puso una sábana mojada sobre ella".

El agricultor de 33 años agregó que "me dijo que sus compañeras le contaron que ahí las violaban y en protesta se escaparon y luego en protesta, para llamar la atención, les prendieron fuego a las colchonetas".

El jueves por la noche, en el barrio humilde de 4 de febrero en la capital, parientes y amigos se reunieron para el velorio de Madelyn Patricia Hernández Hernández, de 14 años.

En la modesta casa de la familia se veía un ataúd de madera forrado en seda blanca flanqueado de cirios. Había una fotografía de Madelyn colocada entre flores moradas.

Madelyn era huérfana desde los tres años cuando pandilleros mataron a su madre por no pagar una extorsión, explicó la abuela de la niña, María Antonia García. El padre de la joven no estaba presente en su vida.

La joven se había portado mal, dijo García, pero se esperaba que saliera del albergue el 30 de marzo tras varios meses en el centro. Sin embargo, un juez no quería devolver la niña a la custodia de su abuela de 73 años debido a su edad.

García dijo que Madelyn se había quejado de que ellas y otras niñas sufrían golpizas.

"Nunca me dijo quién les pegaba", dijo la abuela. "Si ahora no se hace justicia van a seguir haciendo lo mismo".


💬Ver 0 comentarios