Jessica Cox nació sin brazos. Pero ello no le ha impedido manejar un auto, pilotar un avión y tocar el piano...con sus pies.

La mujer ha viajado 17 países dando charlas de motivación. De pequeña, Jessica se visualizaba volando como Super Woman.

El logro que más le orgullese a Cox es haber madurado y haber pasado de estar malhumorada por lo que carecía, lo convirtió en una celebración y en sentimiento de agradecimiento y satisfacción por todo lo alcanzado.

La motivadora residente en Tuczon, Arizona se se propuso como meta convertirse en piloto, logro que le tomó dos años. Para poder pilotar

tuvo que encontrar un avión específico que cuenta con dos controles menos que un avión tradicional.

“Es la experiencia más increíble y renovadora que he sentido”, asegura.

En 2012 se casó con Patrick, su exinstructor de taekwondo. Jessica además tiene dos cinturones negros.

La mujer viaja alrededor del mundo dando charlas de motivación, en las que cuenta su experiencia de vida. El año pasado visitó cuatro países para hablar sobre su vida y compartir su éxito.

“Recuerdo haberme prometido a mí misma que nunca más utilizaría esos enormes y pesados brazos artificiales”, enfatiza en sus charlas.