Fundación Heritage (horizontal-x3)
El gobernador Ricardo Rosselló ofreció la semana pasada un mensaje ante la Fundación Heritage.

Washington - Desde la conservadora Fundación Heritage, la analista Rachel Greszler coincidió esta semana con el presidente Donald Trump y describió la nueva asignación de $296 millones en fondos de Medicaid para Puerto Rico como un rescate financiero.

“El dinero es fungible, por lo que Puerto Rico no gaste en Medicaid, puede gastarlo en cualquier otra cosa que quiera”, indicó Greszler, al hacer el análisis para Heritage sobre el ómnibus presupuestario que debe aprobarse hoy en la Cámara de Representantes y luego en el Senado.

Greszler pronosticó que los fondos de Medicaid permitirán un aumento en los gastos del gobierno de Puerto Rico, en momentos en que está camino a la quiebra y se enfrenta a demandas de cobro de sus acreedores.

Como parte de un esfuerzo para acercarse a grupos y medios de comunicación conservadores, que han mirado con reticencia la propuesta de estadidad, el gobernador Ricardo Rosselló ofreció la semana pasada un mensaje ante la Fundación Heritage.

Debido a que los residentes de la Isla no pagan contribuciones sobre ingresos, la analista de Heritage considera que Puerto Rico recibe más fondos federales de bienestar social de los que debería obtener.

“Puerto Rico y otros territorios de los Estados Unidos ya reciben una proporción desproporcionada de todos los gastos federales de bienestar, a pesar de que sus ciudadanos no pagan impuestos federales. Este rescate envía un peligroso mensaje a los gobiernos estatales y locales de que si sus presupuestos se quedan cortos, también podrían recibir Medicaid y otros planes de rescate de bienestar que liberen recursos para mantener niveles de gastos no sustentables”, agregó Greszler.

Ayer, se oficializó la decisión de la Junta de Gobierno de la Fundación Heritage de sacar de la presidencia del grupo al ex senador ultraconservador Jim deMint, a quien le cuestionaron su capacidad gerencial.

El presidente Trump ha descrito la nueva asignación para Puerto Rico - que busca mitigar el agotamiento a finales de 2017 de cerca de $1,200 millones anuales de Medicaid que ha provisto Obamacare-, como un rescate financiero.

Al analizar el ómnibus, mientras, la Oficina de Presupuesto y Gerencia de la Casa Blanca criticó que se entreguen esos fondos sin requerir reformas en el sistema de salud de Puerto Rico.

Mientras, el director de esa oficina, Mick Mulvaney, considera que la asignación ya no es el "rescate" que querían los demócratas, pues considera que sale de un programa de Obamacare del cual no se sacaron todos los fondos para Puerto Rico y tenía un sobrante de cerca de $300 millones.

La Oficina de Presupuesto del Congreso difiere y ha advertido que la partida de $925 millones a la que se refiere Mulvaney,  para un posible centro de intercambio de seguros en Puerto Rico bajo Obamacare, terminó asignándose directamente del programa Medicaid.

Por ello, ve un doble uso de la asignación de $925 millones, que fue parte del paquete total de $6,400 millones asignados en 2009 a la Isla y del cual el gobierno del presidente Barack Obama también obtuvo fondos para combatir el virus del zika.

En ese sentido, el estudio de la Oficina de Presupuesto del Congreso determinó que la asignación de $296 millones para Puerto Rico provocará que el ómnibus presupuestario aumente en $249 millones el déficit fiscal federal.


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