El máximo líder del ELN, Nicolás Rodríguez, alias Gabino, y el comandante de las FARC Rodrigo Londoño, alias ?Timoleón Jiménez?,ofrecen una rueda de prensa conjunta. (horizontal-x3)
El máximo líder del ELN, Nicolás Rodríguez, alias Gabino, y el comandante de las FARC Rodrigo Londoño, alias ?Timoleón Jiménez?,ofrecen una rueda de prensa conjunta. (EFE)

LA HABANA, Cuba - El proceso de paz sigue a toda marcha en Colombia a pesar de diversos obstáculos inherentes a una ruta que intenta silenciar definitivamente las armas de los grupos guerrilleros del país, pero que tiene como principales enemigos al paramilitarismo y a sectores políticos conservadores.

Ese es el consenso fundamental al cual llegaron las dirigencias del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se reunieron en La Habana esta semana para intercambiar experiencias sobre sus respectivas negociaciones de paz y que hoy comparecieron ante la prensa acreditada en Cuba.

“Pese a la disparidad de los avances de las dos mesas de conversaciones entre la insurgencia y el gobierno del presidente Santos, mantenemos objetivos comunes, con caminos diversos pero complementarios”, dijo el comandante Timoleón Jiménez, jefe supremo de las FARC.

Jiménez señaló que los objetivos de ambos grupos guerrilleros son “buscar que la sociedad tenga una función protagónica en el logro de la paz, con cuya fuerza va a ser posible imponer una salida no violenta a siete décadas de confrontación, en contravía de la elite que persiste en ella, movida por el lucro de avivar la guerra”.

La oposición de los sectores más conservadores al proceso de paz es uno de los escollos fundamentales para que avance el acuerdo logrado con las FARC y se echen a andas las negociaciones con el ELN.

"Nos acompaña la certeza de que la mayoría de los colombianos conquistará, por encima de la tozudez de los sectores del poder que se oponen a la paz", expresó el comandante del ELN, Nicolás Rodríguez al leer una declaración conjunta con las FARC.

El fantasma del paramilitarismo continúa como uno de los mayores desafíos para lograr paralizar de forma definitiva el uso de las armas como alternativa política en Colombia, una realidad en la cual el país anda sumido desde más de medio siglo.

Ambos grupos guerrilleros denunciaron el asesinato de dirigentes sociales y comunitarios del país, sobre todo en las zonas donde la presencia de las FARC era considerable y la del ELN se ha visto mermada por su disposición a dejar las armas.

Esos crímenes son atribuidos por los grupos guerrilleros a bandas paramilitares que no son atajadas por el gobierno.

“No vemos voluntad de una lucha frontal del gobierno contra el paramilitarismo. Su fin depende de la voluntad de las clases poderosas”, indicó Rodríguez, cuya organización se dispone a iniciar un complejo proceso de negociaciones en Ecuador con el gobierno colombiano.

“Hay que sacar las armas de la política y eso tiene mucho que ver con el paramilitarismo... El gobierno colombiano tiene gran responsabilidad en el fenómeno del paramilitarismo”, añadió.

El ELN, una guerrilla más pequeña, siguió los pasos de las FARC, el principal grupo armado en Colombia, luego de que se firmara en La Habana un acuerdo de paz que intenta ponerse en ejecución con importantes dificultades, como la imposibilidad de las Organización de las Naciones Unidas (ONU) de llevar la entrega de armas al ritmo acordado.

“Dificultades sabíamos que se iban a dar”, dijo Jiménez sobre el acuerdo de paz que fue rechazado en un plebiscito por el pueblo colombiano, pero que fue ajustado para conseguir que pudiera ponerse en ejecución por iniciativa presidencial. 

Jiménez, alias “Timochenko”, dio como ejemplo de las dificultades del proceso que “la ONU no tiene toda la logística para sacar las armas y llevarlas a donde tienen que estar. Son realidades, pero estamos buscando una salida”.

Para el ELN su mayor enemigo es la prisa. Las elecciones presidenciales son el próximo año y la salida del presidente Juan Manuel Santos, principal impulsor del proceso de paz, podría marcar toda la negociación.

“Buscaremos que el presente esfuerzo por la solución política comprometa a las distintas fuerzas que participan en el debate hacia las elecciones de 2018”, sostuvo Rodríguez.

“No está en nuestros cálculos avanzar antes de las elecciones”, añadió el dirigente guerillero, quien expresó que es muy complicado que un conflicto de medio siglo se resuelva de un plumazo.

El acuerdo de paz al cual llegaron las FARC y el gobierno colombiano tomó casi cinco años en negociarse.

El máximo liderazgo de la guerrilla colombiana llego a La Habana a principios de semana para sostener conversaciones sobre los sendos procesos de paz que el gobierno del presidente Santos mantiene con ambas organizaciones.

La dirigencia guerrillera recibió el permiso del presidente Santos para viajar a La Habana, lo cual fue reconocido y agradecido por los líderes guerrilleros, quienes sostuvieron que su expectativa es que estos encuentros tengan carácter permanente. 

Se supone que el gobierno colombiano y el ELN reanuden sus conversaciones oficiales el 16 de mayo en Quito, Ecuador, tras varios aplazamientos. Las negociaciones entre el gobierno de Santos y el ELN comenzaron el 7 de febrero pasado y buscan liquidar un conflicto que comenzó hace 52 años, lo que supondría la paz definitiva en Colombia tras el silencio de las armas logrado con las FARC-EP en noviembre de 2016.

El pasado 28 de abril, el Ejecutivo colombiano anunció que se aplazaba el inicio de la segunda ronda de conversaciones de paz con el ELN, prevista para los primeros días de mayo, debido a que miembros de esa insurgencia iban a viajar a Cuba para reunirse con portavoces de las FARC-EP.


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