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LA HABANA, Cuba - Mariela Castro Espín, la hija del presidente cubano Raúl Castro Ruz, es la cara de la lucha de los derechos de los gays en Cuba, por eso, su figura no podía faltar en la parada anual que se realizó hoy en La Habana para acentuar la lucha de dicha comunidad, una “conga” que contó con una alta dosis de sazón boricua.

Castro Espín encabezó un colorido desfile por la céntrica zona del Vedado en el cual participaron miles de personas para defender los derechos de un sector de la población cubana que por décadas fue marginado por la Revolución y que ha comenzado a ganar terreno bajo la tutela de la hija del presidente del país.

Junto a los cientos de banderas cubanas y del clásico arcoíris que distingue la lucha de los gays a nivel global destacaban varias docenas de banderas boricuas, una de ellas colocada en el carro antiguo que sirvió de “carroza” a Castro Espín, el cual comandaba el desfile.

¿Qué hacía esa bandera allí? ¿Por qué Puerto Rico estuvo tan presente en este evento? La propia Mariana Castro Espín lo explicó a El Nuevo Día en un intercambio en medio de la caravana.

“Esta presencia de Puerto Rico ejemplifica lo que siempre repetimos cubanos y puertorriqueños, que Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas, por eso las banderas de nuestras dos naciones estarán juntas siempre”, dijo la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (Cenesex), entidad a cargo de defender los derechos de la comunidad homosexual en el país.

La comunidad gay cubana quiso dar visibilidad a Puerto Rico en el marco de la liberación definitiva del preso político puertorriqueño Oscar López Rivera, quien saldrá del arresto domiciliario al cual está sometido el próximo 17 de mayo.

“La liberación de Oscar es un gran logro y quiere decir que hay que seguir luchando por la independencia de Puerto Rico”, manifestó Castro Espín, quien no escondió su deseo de visitar Puerto Rico a corto plazo para intercambiar ideas sobre los avances de las comunidades gays en ambos países.

“Quiero ir a saludar a los hermanos puertorriqueños. No se sabe si iremos este año o el otro, pero ya buscaremos la ocasión para también saludar a nuestro hermano Oscar López Rivera”, expresó.

Entre el grito de las consignas de “¡No a la homofobia!”, “¡Revolución de todos los colores!”, “¡Socialismo sí, homofobia no!” y el lema central de la Jornada, “¡Yo me incluyo!”, destacó la presencia de un animado grupo de activistas puertorriqueños provenientes de Puerto Rico, Chicago y Nueva York, quienes desfilaron junto a Mariela Castro Espín en un carro antigua adornado con banderas boricuas.

“Mariela Castro Espín y el Cenesex siempre han apoyado la libertad de Oscar López Rivera y este año estamos celebrando su liberación, por eso es que Puerto Rico tiene una gran presencia en esta Jornada, además de que Puerto Rico ha sido un apoyo a Cuba de muchas maneras en estos eventos”, indicó el activista boricua Wilfredo Labiosa.

La comunidad boricua en Estados Unidos también dijo presente. El expreso político boricua de Chicago, Ricardo Jiménez Jiménez, quien estuvo encarcelado por 20 años por sus cercanos vínculos con López Rivera, fue de los que dijeron presente.

“Estamos representando a la comunidad puertorriqueña en solidaridad a la comunidad LGBTT cubana, para que no sólo sean aceptados en el país, sino integrados plenamente a la vida en sociedad”, manifestó Jiménez Jiménez a El Nuevo Día, quien adelantó que en Chicago habrá una gran fiesta el 18 de junio para recibir a López Rivera en el que fue su barrio por largos años.

Desde Nueva York llegó la concejal puertorriqueña y presidenta del Consejo Municipal de la Ciudad, Melissa Mark-Viverito, quien se integró como una más en la multitud para expresar su solidaridad con la comunidad gay cubana.

“Hay que demandar justicia y dignidad para la comunidad LBGTT. Estamos en gestión de apoyo, con un mensaje de enseñanza de que todos tenemos que apoyar los derechos de esta comunidad. Me encanta el trabajo que se hace aquí, es muy bonito”, expresó.

No sólo la comunidad boricua estuvo presente en el acto junto a los cubanos. Desde Minnesota llegó el cubano-americano Henry Dougherty, quien con su colorida vestimenta llamó la atención de todos en la “conga”, como se conoce en Cuba a los desfiles con música y baile, como el de hoy.

“Como cubano-americano tenía el deber de venir y expresar mi apoyo a la comunidad y gritarle al mundo que tenemos el derecho de ser integrados en la sociedad”, mantuvo.

Pero la “conga” es mucho más que un mero desfile. En realidad es el acto cumbre de una Jornada que se extiende por casi dos semanas, la cual incluye seminarios, conferencias, presentaciones artísticas, desfiles y, sobre todo, mucha presencia mediática para avanzar los derechos de una comunidad que sufrió mucha discriminación institucional por décadas.

“Hemos avanzado, pero, como todo, nada es perfecto. Tenemos muchos desafíos, sobre todo en el área legislativa, pues en todas partes hay cosas que sobran y cosas que falta. Lo importante es aprender unos de otros”, expresó Mariela Castro Espín.

"Ya el tema (gay) se trata en las reuniones del Partido (Comunista de Cuba), y eso es un logro, y al estar ya en la política del Partido, este se tiene que encargar, de hecho lo está haciendo, de que se exprese en toda su política”, afirmó.

La comunidad gay en Cuba vivió por décadas un rechazo colectivo fuertísimo, sobre todo, en los inicios de la revolución socialista. La situación de hostigamiento fue tal, que el propio comandante en jefe Fidel Castro Ruz expresó su “mea culpa” y, en una entrevista publicada en el 2010 por el diario mexicano La Jornada, reconoció que la fuerte discriminación a la cual fue sometido este sector de la población recayó en sus propias acciones.

“Si alguien es responsable (de la discriminación contra los gays), soy yo”, dijo Fidel Castro Ruz a La Jornada en esa entrevista. “Fueron momentos de una gran injusticia, ¡una gran injusticia!, la haya hecho quien sea. Si la hicimos nosotros, nosotros… Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios”, agregó el histórico y polémico líder cubano.

Con el paso del tiempo, las cosas han ido cambiando para la comunidad gay, sobre todo por la férrea lucha de Castro Espín, de quien conviene poner en contexto su compromiso con esta comunidad.

¿Quién es Mariela Castro Espín? Ella es la hija mayor del presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, y de la célebre dirigente guerrillera Vilma Castro Espín. Es heterosexual y está casada. Es sexóloga de profesión y dirige el Centro Nacional de Educación Sexual. Además, es diputada en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP). En una ocasión fue dada por muerta en un accidente aéreo en África, lo cual, evidentemente, fue una información falsa.

En el 2014 se hizo célebre porque se convirtió en la primera diputada de la cual se recuerde en tiempos recientes que votara en contra de una medida en la ANPP. Allí se opuso a la aprobación de un nuevo código laboral, que si bien contenía medidas de avanzada en comparación con otros países, entre ellas la protección contra la discriminación en el trabajo por género u orientación sexual, ella entendía que no era suficiente, porque no se incluyeron garantías a la comunidad VIH y su lenguaje no es específico hacia las personas LGBTT cuando toca el tema del género. Es ella quien lleva la voz cantante en esta cruzada y quien se lleva la mayor admiración de la población.

“Mariela es todo lo que tenemos, es nuestra protectora y quien ha luchado por nosotros para que en este país tan homofóbico se nos trate como seres humanos y nos den espacios de igualdad”, dijo a El Nuevo Día el joven Henry Rivera Marcano, quien se identificó como gay y transformista.

Si bien los avances de la comunidad LGBTT han sido consistentes en la última década, todavía queda una asignatura pendiente, la del matrimonio entre parejas del mismo sexo en el país, tema que se ha discutido por años y que espera por ser atendido por el Partido Comunista de Cuba.

“Quiero casarme, quiero que mi pareja tenga todo lo mío. Ese es mi mayor sueño y espero no morirme si cumplir esa ilusión”, confesó a El Nuevo Día la maestra de escuela Rosa Angélica Cabrera mientras miraba pasar a Castro Espín por el frente y decía llena de confianza: “Mariela lo logrará, claro que sí, ella siempre puede”.


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